Sí, tienes razón. Ellos crecen y nosotros vamos envejeciendo, o seguimos avanzando y en ese avance aumentan los rastros del caminar, sufrimientos, alegrías, sorpresas que se inmortalizan en nuestro rostro, miradas maduras, profundidades del alma nunca antes exploradas. ¿Qué te has perdido? ¿dónde fuiste a parar? Cuántas cosas vividas, pasos dados, aciertos y equivocaciones. No lo dejes, nunca lo dejes, no te olvides de esa cuerda a la que te amarraste para no caer en el vacío. Un libro siempre es esperanza.
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