Este es un detallito encontrado en el fondo del océano, pertenece a una princesita que atravesó el Atlántico en busca de un sueño. Su sueño era especial tenía que ver con la libertad que le podían dar las monedas, con el amor puro para lo cual debía encontrar a su príncipe encantado y con el desarrollo de su alma creativa que bailaba feliz delante de un lienzo en blanco.
Esta princesita es tan valiente, cariñosa y detallista, que los habitantes del reino, en el que se instaló feliz aunque añorante en ocasiones, se sienten agradecidos a esos delfines que la siguieron por el mar en su gran aventura vital y la protegieron en su viaje. Porque gracias a la valentía de la princesa los moradores de la nueva tierra se han visto rociados con trocitos de su alma en esos cuadros que pinta llenos de sus maravillosas creaciones aladas.
Con cariño, los habitantes del reino familiar.
Isolina Cerdá Casado.
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