¡Cómo llora! Lleva gastados tres paquetes de clinex, él que quería salir a contar sus cosas, a hacer su terapia terapéutica, se queda en casa, con una copa de vino en la mano, del bueno, encharcando sus penas, todo porque ha sentido que su trabajo no ha sido convenientemente valorado. No personalicemos, hablemos de una sala cualquiera, buscan obras, obras que arrastren a su propio público, no importa calidad, no importan emociones, trabajo duro, lo que importa es que tú arrastres a tu gente. Pero no te lo dicen claramente, esto es un alquiler de sala en realidad, yo te dejo la sala y me llevo un porcentaje de tu taquilla. La sala no mueve un dedo más que para abrirte la puerta, que es bastante sí, pero qué menos que decir claramente lo que hay. Y lo que hay es que con la excusa de la crisis, el todo vale se está imponiendo, y los pocos que se dejaron caer de forma aleatoria, en un espacio sagrado, descubren que no hay una profesionalidad, que se convierte en un negocio, que hace que el desencanto se extienda, prospere, y llene de mierda lo que podría ser una alternativa real a las obras de gran formato. Entonces te das cuenta, ni si quiera un triste cartel en su página, joder, si no saben que actúas, quién narices va a ir a verte, si el tato no se ha enterado de que vas a contar un cuento y de que de esa orgía creativa se alimentarán los sueños en una tarde de viernes cualquiera, entonces, quién te va a ir a ver. Y la respuesta a la indignación es: "Bueno, chica, pues qué le vamos a hacer, si no tienes gente que vaya a verte..." Tengo gente, que me había dicho que iba a ir, pero ese no era el trato. Y ya está bien de que la simpatía se confunda con la formalidad y la profesionalidad, esto es arte coño, el que sube a un escenario se expone, y expone un trabajo en el cual ha invertido su tiempo, sus conocimientos, su imaginación creativa. Tengo amigos que están viviendo esto todos los días, y al final resulta que, como en todas las profesiones, hay infiltrados que desconocen de verdad el valor que hay detrás, falta respeto: respeto a ese dramaturgo o dramaturga que sentada en la intimidad de su mundo interior escribe, y tacha, y escribe, y se llena de luz, y la regala; respeto a ese director o directora que es capaz de imaginarse la obra encima del escenario, que saca de los actores la más mínima chispa de luz y consigue hacerles brillar y que brille la obra; respeto al actor o a la actriz, que indaga, estudia la obra, se estudia a sí mismo, se entrena vocal y corporalmente y se transforma en eso que estaba en la cabeza del dramaturgo y en la imaginación del director. Pero ante todo, respeto al público que va a ver una obra de teatro, que paga una entrada, y que tiene derecho a sentir que ahí, encima del escenario, pasan cosas de verdad.
Pues eso, que estoy indignada, como tantos y tantos, y no es por la put. crisis, es porque hay mucha mierda extendida, tanta que llega a confundirte, y hasta te quieres convencer de que tapándote la nariz ese marrón no es tan importante, pero sí es importante, es muy importante tener la fuerza para defenderte y actuar dignamente ante las agresiones. Si los profesionales no reivindicamos la calidad encima, alrededor y fuera de la escena, entonces el desencanto seguirá extendiéndose, y cuando las cosas vayan mejor pocos serán lo que estarán dispuestos a pagar por ver teatro.
-¿Estás mejor potito?
- Bueno, no estoy mal, voy a ver si me tomo otra copa de vino.
-Mira, ten cuidado con eso del alcohol, que luego el hígado se resiente.
-Creo que se va a resentir más mi cabeza, sinceramente, al no estar acostumbrado pues claro, ya voy pedo, y acabaré cayéndome de la esquinita del mueble, a mí la señora solo me da agua con vitaminas, y las vitaminas muy de vez en cuando.
-Bueno, pues ahora intenta tranquilizarte, ya verás como saldrán otras actuaciones y podrás expresarte libremente.
Pues sí, creo que te mereces una oportunidad mejor, en la que se valore tu trabajo, tu esfuerzo, y esa genial creatividad que con tanta profesionalidad exhibes ante el público.
ResponderEliminarUn abrazo.
Gracias Carmen. Ya ves, lo que hablábamos ayer estando a remojo, una pena, ya estaba yo con la mosca detrás de la oreja. En fin, ahora a otra cosa mariposa. Disfrutad de vuestras merecidas vacaciones. Besotes!
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