miércoles, 18 de septiembre de 2013

Na, por escribir de algo, he comprado el bote de mayonesa y no lo he guardado, me ha dado por escribir, en lugar de ponerme a ordenar.

    Estoy agotadísima, un cansancio acumulado que apenas puedo gestionar, no le doy tiempo para que se vaya repartiendo y compensando el descanso necesario. El bote de mayonesa está histérico perdido, no deja de mirarme y de dirigirme palabras de reproche: que a santo de qué me pongo a quejarme, que si él se tuviera que quejar por las molestias físicas a las que se ve sometido lo llenaría todo de salsa, de tanta lágrima contenida. Al pobre bote de cristal lo llenaron de mayonesa, y después de estar expuesto meses y meses en el estante del supermercado, llegó hasta mi casa después de golpearse con el bote de café y el cartón de leche. Pues yo lo entiendo, pero a mí no me han creado para contener mayonesa, yo soy una mujer cansada pero llena de ilusiones y sueños, mi salsa se crea en el mundo onírico, yo vivo feliz porque de vez en cuando chorreo mayonesa por los cuatro costados. La mayonesa se ha convertido en sueños potenciales. Lo que pasa es que no solo hay salsa, también la sangre roja se agolpa, corre, baila; en la sangre se gestan las ilusiones que caminan por las obligaciones mundanas, los dolores, las adversidades. Estoy blanda, como un montón de flan colocado sobre una lavadora antigua en pleno centrifugado. Bailando sin parar, cargando miedos en grandes sacos, tratando de no verlos, pero los llevo colgados a la espalda, por eso me duele tanto. Estamos a mitad de semana, sigue habiendo objetivos, sigo planeando explosiones creativas. Vamos, vamos Mari, que no se diga que no tienes energía, con todo lo enérgica que tú eres. Que es que la vida es corta, es que pasa muy deprisa, es que mi madre no está, es que mi hija me pide que le cuente un cuento, es que yo quiero poder contárselo durante toda la vida, es que me tiemblan las piernas y no me pasa nada. Agua, quiero beberme un vaso grande de agua fresca. Bien, adelante, hazlo bajo la mirada atenta del bote me mayonesa. Sí, así lo haré, con su permiso, en lugar de beberme el agua me voy a lanzar sobre ella. Y brindaré por los soñadores incansables que tienen mayonesa en las venas.

Isolina Cerdá Casado

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