lunes, 30 de julio de 2018

Calla, que corre el aire

 






  Fue cuando vi a aquella mujer cruzar el paso de peatones. Yo dentro de mi coche. Ella caminaba lentamente, parecía que esa forma de caminar estaba motivada por dolores internos, seguro que mi marido me diría que en mi "positividad" no podía pensar en otra cosa, qué se yo, por ejemplo que estuviera jugando a caminar de maneras diferentes, que aquella mujer pensara: "Venga, ahora camino con el motor de caminar en la rodilla, ahora en la cadera,..." Es verdad, es así, seguro que no le dolía nada en realidad. Veía su papada, su sobrepeso, su pelo rizado de un dorado gastado por el sol veraniego y el esparcimiento temporal de la visita a la peluquería, la bata de calle, la de ir al médico, o como diría mi marido, "tal vez no iba al médico sino a tomar una cervecita fría con las amigas", es verdad, es posible, seguro que sí. La cuestión es que me inspiró. La vi y me dije que tenía que volver a dejarme libre, con los posos del café, con la aceitera chorreosa, con los restos de las huellas de un desayuno veraniego sin prisas y sin agobios, feliz, ¿feliz? Sí, justo en este instante, no en el instante de su lectura, la del texto, la de los ojos indiscretos. Feliz justo en el momento de pulsar las teclas, dejándome inspirar por el vaso vacío de agua, los restos de migas de la tostadora, el trapo de cocina arrugado y en espera justo en un extremo de la mesa. ¿Qué espera? ¿ser lavado? ¿ser colgado? ¿ser utilizado? ¿tener algo que hacer? Me pregunto quién no se ha sentido trapo de cocina alguna vez. Su mirada de reojo me hace sentir extraña, la del dinosaurio, ese que se está encogiendo con el paso del calor, ya no sé qué estoy esperando, tal vez el sonido de su tambor, tal vez perderme en una isla mágica, tal vez el pincho que me llene de fuerza, no sé muy bien para qué.


 Creo que ya estaba claro, la felicidad es este instante, este, en el que siento un impulso creativo, este en el que el viento hace girar el molinillo rosa y el azul, este en el que el geranio me está prometiendo flores nuevas...Sí, estaba claro, pero el ser humano olvida rápido, olvida que este instante no se volverá a producir, que aunque parezca que siempre vas a estar así, de bien o de mal, no es verdad, justo unos minutos después pasará, cambiará, como la luna, como marte, como el aire que parecía correr y se quedó quieto nuevamente, como el sol y hasta el calor, como la inspiración que se empezó a marchar y a desaparecer en la oscuridad del desagüe, se fue con el resto de aguas residuales. ¿Eso es lo que era para ti la semilla creativa? ¿Agua residual? Lo es, sí, cuando no la aprovechas se convierte en eso, en mierda, en olor a un pis rancio putrefacto.
En conclusión, estás viva, estás vivo, y eso no lo cambia nada, matizo, lo estás en este instante en el que te pierdes con tu imaginación y vuelas lejos...

Isolina Cerdá

martes, 17 de julio de 2018

Ni Siria ni Roberto

Salía de la clínica dental con la boca anestesiada, feliz de haberme quitado de encima los empastes que tenía pendientes de la última revisión. Mientras esperábamos a la doctora,  yo sentada en el sillón instrumental, el auxiliar y yo debatíamos sobre la fortuna no percibida, a las quejas del cansancio diario le siguieron la percepción de la suerte que teníamos, cada uno en su propia vida. Yo le hablaba de lo mal que me sentía en el día de hoy porque tenía pendiente esos empastes y no me apetecía nada ir al dentista. Pero a la vez que tenía esa percepción negativa, me iba hasta otro lugar, el del pensamiento positivo. Puedo permitirme el lujo de ir al dentista... En esa debacle estábamos cuando llegó la doctora y en un pis pás se zampó las caries y los ciento cuarenta euros. 
Salía de la clínica como iba diciendo, y justo al pisar la acera unas mujeres de unos treinta años se acercaron a mi altura y la rebasaron, de modo que pude escuchar la conversación que tenían entre sí, tal vez de no haber tenido la previa conversación con el auxiliar no le habría prestado atención, no sé, la cuestión es que se me acentuó el sentido auditivo.
"Pues tú no sabes lo bien que estás. Mira, el Roberto se ha juntado con una mujer que tiene tres hijos, tres. ¿Cómo te quedas?"
Cogí el móvil e hice una foto hacia la plaza, dirección hacia la que me dirigía. Recordé lo que me dijo el auxiliar: "Si es que siempre hay algún vecino peor. Bueno, no necesariamente vecino. Mira como están en Siria." Silencio triste.
La conclusión previa a la llegada de la doctora fue la siguiente: "Lo que pasa es que no somos conscientes de la suerte que tenemos."
 Deberíamos entender que no es necesario mirar hacia afuera, ni a Roberto ni a Siria, para encontrar nuestra propia felicidad. Deberíamos poder mirar hacia adentro y simplemente valorar la vida, lo que tenemos, solo así seremos capaces de percibir la belleza del violeta claro de las flores del geranio de la ventana contrastado con un corazón intenso.

Isolina Cerdá Casado

lunes, 2 de julio de 2018

Un dragón transformado en nube se abalanza contra una ventana llena de hojas verdes y confuso al darse cuenta de que no era más que un geranio sin flor se come a una mujer con una cola de caballo. La mujer desaparece engullida en las profundidades magmáticas de un dragón alado. Título: Vendas que curan tripas vacías de impulso.


Estoy poniendo un vendaje. Ya verás como pronto todo estará solucionado. Lo verás, lo verás tú, lo veré yo, lo veremos todos. Está claro que la cuestión es tener impulso. Tú, yo y la venda nos entendemos. Lo de expresarlo aquí es una especie de necesidad interior, supongo que se deriva de esa cosa innata expresiva que necesitas de alguna manera, supongo, no sé. A lo importante. Hace relativamente poco, nada más bien, en el tanatorio de Leganés confluyeron tres vidas, cuyo tiempo había expirado, injustamente, en los tres casos, inoportunamente, en los tres casos, con una gran carga de dolor en los tres casos, sin tiempo de preparación en los tres casos, preparación para el duelo. Partiendo de que la preparación nunca se da, no se puede aceptar la muerte como algo natural ni asumir la despedida forzosa. A mí me pasó con mi madre, es así, ni aunque sean señales claras, lo siento, siempre hay esperanza, el ser humano la necesita, necesitamos creer que se puede salir del pozo.
 El hombre había llegado a una fase terminal después de unos ocho o más años de un alzheimer precoz terrible, en la que la familia sufrió desde el minuto uno ese alejarse de los recuerdos para llegar a vivir sin reconocer a las personas que existen por ti y para ti. La mujer salía de un supermercado, cargada de ilusión, tal vez algo de cansancio por el calor sofocante de aquellos días, pensando en sus cosas, montones de cosas seguro, feliz de caminar, de gestionar, de vivir con montones de ilusiones en sus bolsillos. El tercer hombre era un vecino de la madre de mi marido, lo conocía, trabajaba en Hacienda, era majo, con sus hijos, su mujer, su felicidad, su trabajo...
El primer hombre falleció tras unos días en los que su fortaleza le hizo parecer una persona de otro planeta, capaz de resistir a pesar de lo previsible para mostrar que no había que rendirse nunca. La mujer cruzaba un paso de peatones y alguien que conducía un coche acabo con su vida. El hombre que trabajaba en Hacienda murió de un paro cardíaco que fue fulminante. Nada se pudo hacer. Y todos ellos coincidieron en el tiempo en el mismo lugar, el tanatorio. 

Estas tres confluencias nos enseñan una cosa además del dolor infinito que causan en la familia y amigos.

¿Qué nos enseñan?

Estira bien. Sí, voy a hacerlo. Estoy en ello. 

La vida es fugaz. La sensación de felicidad también lo es. La propia vida ya nos sitúa en esas encrucijadas, que llegan, a cualquiera, en cualquier momento. Y siendo así, reconociendo que estas desgracias ocurren, habiéndolas vivido tan de cerca, siendo también objetivo de esos latigazos, cómo es que no salimos a respirar más fuertemente y con más consciencia de la suerte que tenemos de estar vivos mientras lo estamos. ¿Dónde nace esa sensación de desánimo que puede llevar hasta lugares terribles? ¿Qué es la depresión? ¿Qué es el sinsentido de las cosas? ¿Es algo químico? ¿Es físico? ¿Está fuera de nosotros o muy adentro? 

Un día estaba haciendo un puré de verduras. Hace ya unos años. Cogí un puerro y le pinté unos ojos y capté ese momento en mi cocina. El puerro sonreía. ¿Era posible sonreír viendo a sus congéneres flotando en una cacerola codeándose con las zanahorias, cebollas y demás cachitos de verdura? No, imposible, ¿o sí? 
Hoy desde mi cocina inmortalizo a unas nubes de verano por detrás de unas hojas de geranio. La misma persona hace la foto, pero con mucha más belleza, la que te da el tiempo vivido.

Vive, haz, impúlsate mientras puedas. 

Y si estás triste, llora. O escribe. O grita. Pero luego sigue caminando. Valora tu tiempo. Respira. Siente.






El suave susurro de un beso silencioso, un beso tímido, un beso que crece en tu imaginación.


Ella expresaba el alma y sus dolores con una maravillosa lucidez poética.
Luchó a través de la palabra con las contradicciones del alma. A ella se la llevó el peso de un interior demasiado sensible y débil. No dejaré de escribir para caminar. Así el recurso de la escritura aliviará mi alma. Que el impulso de desaparecer sea mitigado con la fuerza creativa. Crear hasta que la angustia de un vivir en intensidad emocional desaparezca con el filo de una prosa valiente y llena de fe en sí misma y en la vida. 
No dejarse morir, obligarse a dar un paso cuando sientas que no puedas hacerlo, la propia mecánica del movimiento hará que la otra pierna le siga...caminarás...ya no podrás parar.


La sanación está en la palabra.

PALABRAS QUE CURAN,
PALABRAS QUE ALEJAN MONSTRUOS,
PALABRAS QUE ENVUELVEN, ARRASTRAN, ARROPAN, LIBERAN...
PALABRAS QUE TE CENTRAN, QUE TE SITÚAN, QUE TE COLOCAN Y TE DAN BESOS.
ERES POR LA PALABRA, PORQUE ELLA TE HACE LIBRE,
PORQUE NO HAY CADENAS QUE TE IMPIDAN DECIR, PENSAR, ESCRIBIR...
ES BUENO QUE CONOZCAS EL VEHÍCULO DE LA LIBERTAD,
 PARA CONDUCIRLO y conducirte.


martes, 26 de junio de 2018

Moras








No queda nada, solo una mancha roja, que no hay forma de eliminar, porque está llena de emociones. No te dejes, no te arrastres, no te mezcles con ese rojo intenso, que tu sangre se quede dentro, la que tenga que estar ahí y que salga la que donas, el casi medio litro que sale feliz porque sabe que ayudará a gente que como tú o tu familia en algún momento se necesitó. Y si quieres regalar gotas de fluidos carmesí hazlo, pero libremente y sin compromisos. 


Eres bella, aunque te coman los pájaros, por eso ellos te comen, porque sabes bien y alimentas almas con necesidad, cuerpos con carne que tiene que seguir nutrida, oxigenada y purificada con nuevos nutrientes. Eres negra, roja, blanca, eres una mora preciosa, con deseo de alimentar, con entusiasmo por seguir soñando, creciendo al sol, con unas raíces sanas, y que saben elegir bien la tierra de la que se alimentan. Voy a coger tu árbol, solo un momento, fugazmente, voy a mecerlo como cuando lo hacía con mi niño chico, intentaré llenarme de su sabia, a través del abrazo, del simple contacto, del cariño sudado, del amor de madre. Luego lo volveré a dejar en su tierra, en su espacio, en sus raíces, solo será una fantasía, con las fantasías también se puede sentir. Esto es una fantasía literaria, con el juego de palabras que acarician tus ojos, que sienten el dolor que está en ellos, la chispa irónica, la ilusión, el sueño inmortal que va asociado a la vida mortal. Tu sueño siempre estará ahí, el impulso que te mueve, la raíz de la morera, la que te lleva el alimento hasta el alma con un capazo lleno de ideas creativas. 
¿Qué es la felicidad?
La felicidad es un instante al caminar, justo en ese momento en el que sientes cómo el viento llega hasta tu cuello con un beso fresco.




Aunque haya muchos sueños, muchas moras preciosas, muchas ideas...no importa, tus sueños son necesarios para el mundo. El filo del cuchillo querrá hacer de ti mermelada, y creerá que es suyo el producto conseguido, y lo que es peor, te hará creer que no tienes mérito, pero sin ti no hay nada, sin ti no tiene sentido esa textura deliciosa. Eres porque ya eras, siempre has sido. 


Dejaste que te cortaran pero sigues siendo tú. Te mando mi energía, te mando la luz del sol, el aire fresco en el cuello, y una tostada con mantequilla y deliciosa mermelada de mora, tú, maravilloso fruto que nos ofrece la madre naturaleza.
Te he cortado con cariño, con respeto, con trabajo.
Mora, que te quiero mora,
preciosa y linda 
y libre
y feliz.


Isolina Cerdá Casado

viernes, 1 de junio de 2018

Mil años

    Hacía mucho tiempo que no venía por aquí.
Ya lo sé, no me lo digas, es evidente que he estado en otras cosas, lugares, ideas, carreras,...
Vivía. Esto también lo es. Vivir. Mirando a través de las paredes, a través de los montones de ropa recién lavada, a través del horno de la cocina, a través del odio, del estado equivocado del alma, a través de palabras hirientes, que queman, que hacen daño, que sofocan el alma y la rocían de aceite hirviendo. He estado, estoy...
Que no haya escrito puede significar mucho y nada, vivir, corriendo, literal, y de vez en cuando disfrutar del aire chocando en tu mejilla...
Hacía mucho tiempo que no venía por aquí.
Sí, estaba cepillándome los dientes, desenredando mi pelo, lavándome los pies. A veces respiraba. Por eso he podido volver. Porque a veces respiraba. En ese momento un chorro de vida lleno de saliva extraña recorría mi cuerpo y ahí, en ese punto, cuando te das cuenta de que estás llena de jugos ajenos, en ese punto como digo tenía la certeza de que tarde o temprano volvería.



sábado, 10 de febrero de 2018

Huracanada inmovilidad



Caminos, siempre hay caminos. Aunque parezca que nada volverá a ser como antes, tal vez sea así, pero no necesariamente es algo malo, tal vez es simplemente evolución, cambio positivo, enriquecedor.
Lo importante es no tirar la toalla, nunca, seguir, evolucionar, pausadamente, con la calma necesaria, Respirar, sentir, ser capaz de no tener que correr para sentir el aire...
De repente una pena, un recuerdo, un hecho triste, un gris que es acompañado por un cielo encapotado, por árboles sin hojas, por caminos de tierra y barro. Y a pesar de la añoranza, respiras, y sientes cierta calma, sentirte afortunada a pesar de la calma...
Poder escribir...poder estar aquí, en la locura del asentamiento, de esta huracanada inmovilidad... La vida pasa tan de prisa...



miércoles, 24 de enero de 2018

Espada de madera

    No siempre se tienen ganas o simplemente impulso para hacer algo, en este caso sería algo como escribir. No hay una necesidad específica porque no vivo de ello, porque he aceptado una situación en muchas ocasiones asfixiante.
¿Aceptado?¿Acaso he hecho algo para que sea diferente? Más que aceptar es una especie de acomodo, de adaptación. ¿Sería mejor correr y sentir que no llegas a muchas cosas? Aunque económicamente pudieras comprarte la luna. No, cada vez estoy más convencida de que al final una necesita una excusa para justificar la sensación de vacío, pero no siempre hay una explicación, en realidad tengo tiempo para sentarme aquí, en una silla de la cocina de mi casa, con un ordenador nuevo que no necesita estar enganchado a la corriente y por lo tanto puedo escribir en él desde donde quiera. No se trata de cómo estoy sino más bien de cómo me siento. Es como si una serie de pensamientos negativos se hubieran acomodado en el cerebro y todo mi cuerpo hubiera sucumbido, y yo consciente de ello lucho para que no venzan los malos. A veces pienso que es una cuestión de actitud y algunas de esas veces logro cambiarla, y cojo una espada de madera y comienzo una batalla, y precisamente por la actitud sé que ese día voy a vencer yo, que no voy a acabar metida entre las sábanas huyendo de los monstruos. Soy muy valiente, en realidad nunca me he metido en la cama, siempre he cogido esa espada simbólica llena de fuerza y de luz y la he manejado como si yo fuera una guerrera medieval, y aunque la espada de madera pesaba como si se tratara de una de puro acero, yo la blandía como si se fuera un arma ligera.
   Ya lo sé, ya sé que parece fácil escribir sobre lo bien que estoy y lo mal que me siento en ocasiones, y lo tranquila que me quedo cuando lo reflexiono a través de la escritura y lo cuento y me libero. Parece fácil cuando en la relatividad de los dolores ahora mismo mis problemas principales no tienen que ver con una enfermedad real, física, propia o que afecte a un ser muy querido. Es cierto que hay personas a las que quiero que están en esa lucha, y que para ellas este tipo de malestares del alma son simples tonterías, pero ya he dicho que todo es relativo, y que hasta la persona aparentemente más afortunada puede verse inmersa en una situación de desánimo que la empuje hacia lugares muy oscuros. No es mi caso, estoy bien, con la fortuna de ver los botes de limpiador multiusos muy cerca de mí y rozarlos solo con la mirada, distanciarme nuevamente de ellos y escribir. La escritura es para mí esa lucha en la que salgo vencedora porque ahí dejo a los monstruos malolientes, camuflados en una mirada que es capaz de distanciarse. 
    Ojalá todos encontremos la paz, esa necesaria serenidad, para vivir y sentir la vida fuertes y equilibrados. ¿Te pienso? Sí, te siento desde esta distancia temporal, siento todos los momentos que hicieron de mí lo que soy, si tuviera que elegir entre todos los momentos que he vivido...no podría, han sido muchos.

Isolina Cerdá Casado
 

miércoles, 17 de enero de 2018

Cumpleaños.

  


 
    Esto pasó hace casi nueve años. Se dice pronto, pero se siente igual. Una personita muy linda con una vida por delante se fue, nos dejó, con ese vacío que queda en el corazón consciente de que no va a poder sentir físicamente a esa persona tan importante. En aquel tiempo mi hijo acababa de iniciarse en la etapa escolar, y empecé a relacionarme con las diferentes mamás, que como yo estaban emocionadas al ver entrar y salir a sus hijos del espacio maravilloso que tiene que ser el colegio. Ella era una tía, emocionada, implicada, de esas personas sonrientes con las que da gusto encontrarte en la vida. No había hablado mucho con ella, pero recuerdo el momento en el que supe lo que le había pasado, por otras mamás del cole, cuando me llegó la información de que había fallecido de forma inesperada creo que debido a una complicación con una neumonía supe que había estado mucho tiempo luchando con una enfermedad. Recuerdo que escribí un artículo en un primer blog en el que describía mis impresiones, artículo que actualmente no existe, y en él expresaba mi rabia ante la injusticia de la vida, rabia y dolor, pero también admiración por su valentía y su fuerza vital. Porque jamás imaginé que una mujer así, con esa luz pudiera estar acarreando una enfermedad, porque ella sacaba una fuerza que irradiaba energía vital. Era fisioterapeuta, sus manos tenían poderes curativos. Era un ángel que hacía feliz a muchas personas, por eso es difícil ponerse en el lugar de aquellos que se vieron de pronto y sin poder prepararse (nunca se puede preparar uno para algo así) obligados a vivir sin una persona tan grande, sin esa fisicalidad que puedes tener cuando estamos vivos.
    Pasado el tiempo fui conociendo a otra personita maravillosa, el hada de los abrazos, yo sabía que adoraba a su hermana y que su repentina marcha la sumergió en un pozo del que conseguía salir una y otra vez con mucho esfuerzo, noches de insomnio, dolor en el alma,...
El hada de los abrazos es una mujer increíble, que desprende luz por todos los rincones, sobre la que en alguna ocasión he escrito aquí. Ella me contó que el día de mi cumpleaños coincide con el de su hermana. La maravillosa fisioterapeuta de manos mágicas y poderosas quedó para siempre inmortalizada en mi memoria y hoy, en este día tan especial en el que mucha gente se acuerda de mí y me envía palabras maravillosas llenas de luz, yo no he podido dejar de pensar en ella, que aunque se fue dejó esa magia que tenían sus manos en los abrazos de su hermana. Al empezar a escribir pensé que tal vez no era bueno para mi mariposa valiente leer este texto, tal vez podía entristecerla, lejos de mi intención, eso sí, soy consciente de que la emoción puede emerger y ojalá sea una liberación para el alma. Pero luego recordé que había muchas otras mariposas que también luchan por salir del pozo de la tristeza, el tiempo ayuda, no a olvidar, porque se siente igual como decía al principio, es solo que aprendes a vivir con la luz de la persona que se fue, esa luz que queda en nuestro corazón y en nuestra alma, y que está por encima de lo físico, es cuando llegas a sentir que la pérdida se ha transformado en una fuerza misteriosa que te ayuda a nadar muy fuerte hacia arriba, y salir del pozo, y llegar a volar lejos, muy lejos, hasta un lugar en el que la paz oriente y guíe a tu alma.
    Muchas felicidades para ti, mujer de manos mágicas que desde un lugar especial estás haciendo llegar tu magia hasta todas y cada una de las personas que caminaron a tu lado.

Isolina Cerdá Casado

martes, 9 de enero de 2018

Todo lo que podemos hacer

 
Solo tienes eso, diecinueve, no esperes ni un segundo más, no es necesario, para una tormenta de ideas es más que suficiente, además que no te ha ocurrido nada extraordinario que requiera un tiempo mayor de reflexión o de asiento en el alma. Déjate el alma, anda, limítate a lo que te venga a la mente. No pienses en miedos. Ya estoy pensando en ellos. En las noticias concretamente, en la múltiples agresiones que últimamente aparecen relatadas con una normalidad pasmosa, que te hace temblar, que parece que se asume como algo posible y empieza a no escandalizar, ya pienso en cómo estas noticias estarán afectando a posibles víctimas futuras, esa normalidad horrorosa, rodeada de mujeres expuestas a brutales agresiones, da terror, sigue con el té, anda, no le des más vueltas. Sí, pero no, es una suma ¿de silencios? ¿de asentimientos? Ay, no sé, un ángel que vino para salvar otras vidas. Pero por qué, no podían aflorar otros héroes, sencillos héroes callejeros, los valientes invisibles, los que no consienten los micromachismos, ellos o ellas, las heroínas que no han dejado de luchar. Son tantas las circunstancias, tantas las pequeñas e insignificantes alas que se mueven y cambian la dirección del viento. Hoy vuelve a estar gris, hoy hace un frío de narices, hoy estoy arrancando, a pesar de todo, es así como hay que hacerlo, ya lo has visto, cuando menos te lo esperes llegan las ganas de vivir, esas que son especiales porque están llenas de ilusión, es así, tarde o temprano acaban llegando. No me mires así, no tienes ni idea de lo que está pasando, ni aquí, ni allí, ni dentro, ni fuera, ni tal vez más allá de la línea. Supongo que primero tendré que cambiar yo, sonreír más, soy la responsable de mi actitud ante las cosas. Y es que estoy distinta, estoy anclada a una emoción, no pienses. No pienses. Hemos dicho que se trataba de escribir, nada más, dejar que los dedos bailen, tú diriges sí, pero ellos bailan libres al son de las ideas. El móvil está apagado, no tiene luz, solo el reflejo de la luz de un cielo que empieza a oscurecer, todo acaba llegando, la noche siempre llega, lo mismo que el sueño, lo mismo que el amanecer, lo mismo que la desgana. Vete a la mierda, así te lo digo, harta me tienes desgana, hasta el moño de sentir cómo me paralizas, y que este escribir absurdo sea una especie de locura transitoria en la que me acabo de meter solo para tratar de encontrar un sentido a todo, al pelo largo que me tapa un ojo, a la cana cortada de cuajo para frenar el tiempo, a los golpes, joder, a los golpes que algún desalmado le dio a aquella mujer de cuarenta años cuando volvía para su casa. Ojalá esos gusanos que le comen el alma se zampen de cuajo su corazón y desaparezca arrastrado por una ola de justicia. Ya no sé lo que hago, ni lo que digo, ni lo que escribo y mucho menos lo que pienso. Solo una certeza, lo que está mal está mal, y el que lo hace debería vivir el tiempo suficiente para sufrirlo en su misma intensidad. No solo el de la víctima, el dolor de toda la familia, el dolor de un pueblo, el dolor de un grupo de personas que viven aterradas ante semejantes brutalidades. Queda un minuto. No mires el reloj. Ya has visto que las noticias te han afectado. Imagina lo que pueden afectar a tu hija. Imagina el miedo que puede sentir. Escribo, con otras llagas, diferentes es verdad...No hay más tiempo, te quedaste sin él. ¡Y tú también te quedarás sin él! Se hará justicia y no volverás a poder hacerlo nuevamente. Por ella y por la otra mujer valiente que escapó de tus garras.
Isolina Cerdá

Los colores que hay en ti. Un canto al amor propio, a la autoestima, al autocuidado, al impulso creativo...Tú lo eres todo, eres lo más importante.

Algunos de los pendientes mágicos creados por la guerrera del mar . Llevo días queriendo escribir algo, claramente me lo has inspirado tú, t...