miércoles, 26 de agosto de 2026

Los colores que hay en ti. Un canto al amor propio, a la autoestima, al autocuidado, al impulso creativo...Tú lo eres todo, eres lo más importante.

Algunos de los pendientes mágicos creados por la guerrera del mar.

Llevo días queriendo escribir algo, claramente me lo has inspirado tú, tu forma de ser, esa energía de calma, esa mirada, esa lucha por sobrevivir, tu belleza, tu mundo interior lleno de ideas de colores, de lápices a punto de crear algo, de imágenes nuevas que se forman tras una vida llena de inspiración, viajes, amores, pequeñas obras de arte...
Sorprende que una mujer tan hermosa pueda estar en una lucha tan grande. Lo mismo le puede suceder a un hombre, que puede rebosar seguridad y fuerza pero por dentro estar afectado por mil cosas que han sucedido. Lo que sucede es que los hilos interiores que nos sostienen fuertes por dentro son muy vulnerables, especialmente en personas empáticas, sensibles, con una máscara que oculta el verdadero estado de la persona.
A veces un pequeño cambio en tu vida, en la forma de ver las cosas, en el cristal a través del que siente tu alma, a veces como digo un paso en otra dirección, supone un click del botón  mágico que acabe más tarde o más temprano con el desánimo y la falta de impulso. El punto de cambio puede ser una imagen, un algo en tu interior que de pronto despierta, y vuelves a ver los colores que siempre estuvieron contigo, y te apetece nuevamente crear, hacer algo que te relaja, algo que te sale sin esfuerzo porque tienes un talento natural para ello. En tu caso princesa es el dibujo, la capacidad tuya de plasmar una imagen en papel o en la pantalla y hacer arte. El arte nos salvará a todos. A mí también, haciendo algo que también necesita de impulso y necesidad como el escribir. No estás sola, eres una guerrera con mucho poder, puedes lograr lo que te propongas, abre puertas mi niña, abre, entra y baila. Corre, siente el aire en la cara, impúlsate tan fuerte que esas palabras que alguien te dijo con el único objetivo de paralizarte e impedir tu avance desaparezcan de tu alma. Eres más importante que las palabras hirientes llenas de odio proyectado. El poder lo tienes tú, tú eres la que merece tus propias caricias, tú eres la que te tienes que querer, tú eres lo más importante. Y luego está el mundo. No permitas que un recuerdo, de alguna crítica dolorosa, de un comentario hiriente, de una mirada celosa y llena de maldad logre frenarte. 
Te necesitamos bien porque el mundo te necesita, el mundo necesita de tus creaciones, de tu magia, de una visión diferente. Siéntete grande, porque lo eres, eres un ser maravilloso, con tu luz, con tu mirada limpia, con tu sonrisa.
Ese día maravilloso que compartimos fue muy enriquecedor, necesitaba estar tranquila, necesitaba hablar de las cosas que pasan, soltar alguna preocupación para que dejara de ahogarme por dentro, caminar por aguas frías, sentir las olas superficiales y nada emocionantes pero al menos me movía ese mar ficticio de Villanueva. Terminar el día con esas creaciones tuyas fue el otro regalo del día, y sabes por qué, pues porque esos pendientes, dibujos, creaciones pueden cambiar la vida de alguien. Ayer llevaba uno de tus pendientes, fuimos a tomar algo con la madre de Agus y me dijo: "qué guapa estás, así tienes que estar todos los días". Lo único que cambiaba en mí eran tus pendientes, y tal vez la alegría de compartir el momento con mi familia, respirar, labios rojos, pelo suelto.


Los pendientes que llevaba puestos en el día de ayer mientras merendaba con mi familia.


Tus pendientes mágicos, esos que hiciste en algún momento en casa, en tu habitación, en un momento creativo. Gracias a que saliste, hablamos, compartimos, me enseñaste imágenes y tus pendientes y tus pulseras llegaron a mí. Así que aquí estoy, un miércoles 26 de agosto, sentada en mi terraza, escribiendo un texto que va dirigido a la guerrera del mar, para que se impulse, para que sea consciente de que su valor es muy grande, y que puede alcanzar cualquier meta que un día soñó, terminar sueños, y sonreír.


Pulsera inspiradora creada por Marina, la reina del mar.

 

 

domingo, 16 de agosto de 2026

Basura (Advertencia: alguna de las imágenes pueden herir tu sensibilidad)

 




    Entiendo que no es la imagen más bonita de mi casa (más bien la casa de mi padre sita en Crevillente) pero he de insertarla en este artículo, ya que voy a hacer uso de la técnica de escritura creativa que más utilizo, sea por necesidad o por inspiración, siempre hay algo que inspira su creación y detrás de la misma hay una necesidad de expresión. Permíteme que no hable de ti, sabes que eres el factor central, punto de arranque y razón absoluta de la escritura de hoy, de este momento concreto, del texto dominguero de las 12:02, sin embargo no voy a empezar contigo aunque sí llegaré a ti, no tengas prisa querida. 
    Aunque esta foto del cubo de basura no es agradable de ver en realidad toda ella contiene restos de una vida, un día que pasó casi sin darnos cuenta, incluso contiene retazos de momentos pasados. Escribiré sobre los momentos.
Momento 1: Sentada en el sillón de casa, Leganés, relajada, tras una ducha, diciéndome a mí misma que había llegado el momento de poner color a mis pies, así fue como llegó el color rojo a los dedos del trozo de pie que aparece en la foto. De esto que vas diciendo que tienes que quitarte el esmalte blanco con el que maquillaste tu dejadez sobre ti misma, más de un mes de aquel momento, así todo. Por fin llegó el momento de coger el quita esmalte, sentarte tranquilamente y dedicarte unos minutos. La certeza estaba ahí, sabía que me sentaría bien, lo mismo que sabes que te sienta bien el ejercicio, sabes que es una necesidad, y sin embargo no lo priorizas. Este momento 1 me lleva a repetirme nuevamente que mi cuerpo necesita moverse, lo mismo que alimentarse, asearse, sí o sí va a entrar en mi rutina. Creo que de los pies no voy a hablar más en este momento 1. Desde el sillón veía la terraza, sobre la mesa dos macetitas, una de eucalipto y otra de albahaca, las había resucitado mi husband, el mirarlas me daba paz.


Imagen de las susodichas plantas aromáticas. Las incluyo para compensar las imágenes hirientes y poco agradables de ver.



Momento 2: Sentada en el sillón de la casa de papá, papá sentado en el otro sillón, cada uno con su infusión, uno con la infusión de poleo con miel, otra con la infusión de dulces sueños, reconozco que recurro a varias estrategias que me ayuden a combatir el insomnio, el despertar repentino cuando al sol aún le queda tiempo de descanso. Tomo de todo, empezando por la melatonina en forma de gominola, pasando por el magnesio y llegando a las infusiones varias. Ver a mi padre ahí, al lado, compartiendo momentos me hace sentir bien, tomando lo que sea o haciendo cualquier cosa, ya sea comiendo unas empanadillas  que venían envueltas en cartón, ya sea compartiendo una comida de sopa de marisco con un huevo pochado en lo alto para inspirar a su paladar (el huevo nunca es rechazado por mi querido padre nonagenario). Lo mismo compartimos infusiones como vasitos de horchata crevillentina.




Haciendo un zoom a la primera foto nos acercamos al Momento 3, en el que vas apareciendo como la protagonista que eres. Ya te dije que eras la inspiración de este texto, y no te creas que es algo de lo que me alegre, no, hubiera preferido no encontrarme contigo en este viaje, cinco días, desde el mismísimo día del eclipse en el que llegué sin saber nada de ti, ni de ningún familiar tuyo. Llegué a pensar que os habíais ido de vacaciones, también tenéis derecho, podías haberte ido a la playa por ejemplo que la tenéis cerca, o haber reservado algo en Valencia y aprovechar para ver el Oceanogràfic, pero no, creo que no sois muy de mares ni de océanos, preferís el calor bochornoso del pueblo y por qué no decirlo la cocina de un pobre hombre, supongo que detrás de alguna rendija invisible tienes un sillón propio, estarás enganchada a la electricidad del hogar de un nonagenario, el elevado recibo de la electricidad no es culpa del aire acondicionado sois vosotras poniendo lavadoras a su costa. Yo solo trataba de hacer unas tostadas, el café estaba saliendo, olía de maravilla y justo en el momento de calentar la leche de la primera taza corriste bajo mis pies. No te tengo miedo, no, no es como con las arañas, si hubieras sido una de esas criaturas el rumbo habría sido distinto, seguramente se me habría caído la taza y habría empezado a gritar, gritos entrecortados, "¡Ah, ah, ahhhh!". Nadie me hubiera podido salvar por más que gritara, mi padre no me habría escuchado y de escucharme no hubiera llegado a tiempo, me habría dado un patatús, o no, a lo mejor hubiera podido coger una servilleta contundente y aplastarte sin darme tiempo a pensar en mi propia fobia. Eso ya lo hice una vez, cuando fuimos a Asturias, cenando frente a un paisaje idílico, una araña de patas gordas saltó de pronto sobre la mesa, como si quisiera zamparse el jamón recién cortado o esa tortilla gordísima que hizo Agus, o a lo mejor nos quería comer a nosotros. Bueno, la cosa es que me la cargué, la comensal más terriblemente fóbica a las arañas acabó con ella sin pensar. Creo que en la cocina de mi padre no hubiera sido posible. Pero no eras una araña, eras una cucaracha, o una panderola como os llama mi padre. Cogí el cucal de marca blanca y te rebocé entera, te perseguí con el cacharro aquel a todo gas y cuando no podías más de tanto correr tuve la osadía de aplastarte con mi pie, calzado por suerte. Tras toda esa emisión gaseosa cogí tu cadáver con una servilleta blanca y te dejé caer con delicadeza en el cubo de la basura, bueno no estoy segura de que fuera con delicadeza pero allí acabaste, siendo inspiración e impulso, ya que gracias al momento 3, nuestro encuentro matutino se convirtió en inspiración, así que formas parte del segundo texto que escribo en este viaje después de meses sin escribir. Gracias pues por haberme despertado nuevamente la chispa creadora, y aunque tú ya estés muerta, espero que así sea, capaz soy de ir a comprobar que sigues allí, hasta que te lleve junto con el resto de inspiraciones al contenedor, paraíso donde los haya para un ser como tú, lo mismo resucitas esta noche entre manjares de múltiples hogares habitados por personas que no se han podido ir de vacaciones. En fin, sea como sea la vida sigue inspirando textos.

Isolina Cerdá casado


Esta es la imagen concreta que puede herir tu sensibilidad, no tanto por el hecho de se se trate de un cadáver sino porque lo perceptible a la vista son unas patas y antenas que corretearon con energía una tranquila mañana de domingo.



jueves, 13 de agosto de 2026

Un beso de buenos días en agradecimiento por los muchos platos de comida

Beso de agradecimiento de la madre naturaleza, o de alguna de sus criaturas.


 Había estado años y años poniendo comida para los pájaros en el balcón. Cada vez que acababa de comer troceaba parte de la comida sobrante, desmigaba el pan y les ponía un cuenco con agua. Llegó un día en el que él ya no era capaz, así que delegó esa función en las cuidadoras. Le gustaba ver llegar a sus amigos voladores. 

Lleva meses sin ponerles nada de comer ni de beber. Hay otras prioridades más importanes ahora como alimentarse él mismo y acordarse de su propia hidratación. No es que se hubiera olvidado de los pájaritos, no, es que se necesitaba así mismo, necesitaba centrarse en él ya que los noventa y tres años vividos habían empezado a requerir el cien por cien de su atención, eso y la cardiopatía que venía sufriendo desde dos años atrás, cuando fue ingresado en el hospital porque se le habían encharcado los pulmones por culpa de una válvula del corazón que ya no podía más con el peso de su trabajo. Desde entonces su cuerpo se fue enlenteciendo, su caminar iba siendo más lento cada vez, no tanto por esa válvula en cuestión sino por una sucesión de encadenamientos producto del envejecimiento sistemático de su cuerpo mágico, le dolía todo el cuerpo y le faltaba la fuerza además de un montón de hierro en sangre. 

 Detalle simbólico.

Caminando por el largo pasillo.

 Foto tomada hace un año. Cuatro amigos le fueron a visitar.

Hoy en el balcón apareció una flor, y me sorprendió, me preguntaba de dónde podía venir. La miré y pensé que era bonito ver ese color sobre el suelo de terrazo, contrastes mágicos. Y me atreví a pensar en la posibilidad de que hubiera sido uno de sus amigos. Hasta tenía forma de labios dando un beso. ¿Sería posible algo así? Me fui a la cocina a por el desayuno y cuando llegaba con la bandeja vi que había una segunda florecilla. Definitivamente lo creí. Tus amigos te están dando los buenos días "papa", te han traído flores.  Sonrió mirando hacia el balcón y siguió moviendo el café con leche mañanero abstraído en sus pensamientos.

Isolina Cerdá


Los colores que hay en ti. Un canto al amor propio, a la autoestima, al autocuidado, al impulso creativo...Tú lo eres todo, eres lo más importante.

Algunos de los pendientes mágicos creados por la guerrera del mar . Llevo días queriendo escribir algo, claramente me lo has inspirado tú, t...