miércoles, 18 de mayo de 2022

La luna te está mirando.

 

    La luna te está mirando, ella lo sabe todo, sabe que todo pasará y volverá a salir el sol, y ella, y el sol otra vez, y ella, y tú la mirarás con ojos distintos, ella será la misma pero tú no la verás igual porque la vida te habrá cambiado.
    El paso del tiempo, las huellas del camino, los bofetones a destiempo, las desnudeces provocadoras, la muerte y la pena, la risa y el baile de tambores, los sueños rotos y los irrompibles, la pérdida y la ganancia, el virus y su virulencia, las marcas de muerte en la piel, el chiste y la magia, los besos y el roce de los cuerpos, el frío intenso y el calor asfixiante, el rojo y el azul, los miles de abrazos pendientes rebozados en lágrimas de felicidad, los pensamientos paralizantes y los liberadores, la distancia, el vacío,... 
    La luna te está mirando, pero tú ya no la ves como la veías antes, casi no te da tiempo de mirarla, ella está como siempre pero tú ya no eres igual, el tiempo te cambió la sombra, no fue el sol, fue el tiempo, la fue tumbando, la hizo muy pesada, tanto que apenas te dejaba caminar, y arrastrabas esa sombra tuya cada vez más costosamente, te obligaba a caminar despacio, los que te querían trataban de ayudarte, te daban la mano,  hasta se ofrecieron a llevar tu sombra, pero no podían cargar con ella,  de la sombra no se puede uno despegar.
   Hasta que un día, mirando la luna, esa luna que ya no era igual, ella, que también te miraba te guiñó un ojo, solo trataba de hacerte ver lo evidente.
 Cuando la noche es oscura y la luna se renueva, tu sombra se libera de ti y se va a jugar con el viento, pero tú obsesionada con su peso sigues siendo prisionera de ella aun sin estar contigo. 
    Esa noche la luna te abrió los ojos, liberó tu mente y te permitió caminar con ligereza, libre, tranquila.
    Tal vez no fuera la luna sino el tiempo.

 

miércoles, 11 de mayo de 2022

Tonos creativos





 

¿Sabes lo que te digo? Yo, un resto de pera medio pocha a punto de ir a la basura, sí, yo, rodeada de piel de mandarina, hueso de dátil y de restos de mi propia piel. Sabes que estoy en todo mi derecho de decirte algo, a ti, que  llevas una racha ñoña, cansinamente sensiblona, que si sensaciones, emociones, sentidos...
Ya me gustaría verte a ti en mi lugar, me cogen, me toquetean, me lavan y me comen, o me pelan y me comen, o me tiran sin más después de estar metida en una nevera con el único propósito de alargarme la vida y evitar mi oxidación. ¿Pues sabes lo que te digo? Que te den ingrata de lágrima fácil, no es fácil para ti ni para nadie, te zampaste varios trozos de mí misma, amargada, pensando en problemas, y yo te digo que no son problemas, es la vida. Al menos la tuya tiene más alicientes que un destino cruel como la mía, ser postre o tentempié de media mañana o media tarde, diseccionada por dientes o por un cuchillo de cocina, si al menos fuera una navajilla toledana me consideraría descuartizado y despedida con honores, pero ni esa pequeña gloria me das. Lo único que te perdono es que en esa explosión creativa que has tenido en pleno almuerzo me has puesto unos ojos y una boca con la que desahogarme ante la claridad que me da  este nuevo sentido que me has dado con tu bolígrafo Bic  de cuatro colores, utilizaste el negro, gracias, me gusta su contraste con mi verde piel. 
    Ya sabes, ve modificando el tono que ya toca el cambio de estación, se regenera el cabello y el calor da sus primeros coletazos.

Isolina Cerdá 

martes, 10 de mayo de 2022

Sensaciones

 

El contexto ambiental donde surgió la idea.

Hoy le he estado dando vueltas a una idea, fue tras una sensación. De repente me acordé de mi madre, me vino el recuerdo a raíz de la próxima  cirugía, sin buscarlo, fue cosa de la mente, sentí que estaba conmigo, no físicamente claro era su espíritu, como si una parte de su yo estuviera en mi mente, o en mi corazón, no sabría explicarlo. Entonces pensé en mi tío Martín, su hermano que falleció en noviembre del año pasado, también lo sentí ahí. Luego pensé en una tía a la que quiero mucho pero hace años que no veo, aunque hablo con ella de vez en cuando,  está viva, pero su recuerdo era muy parecido al de los familiares que se fueron físicamente, entonces fui consciente  de que aquella sensación era parecida a otra ya experimentada, volví a sentir lo mismo que aquel día cuando vi el cuerpo inerte de mi tío poco antes de darle sepultura, su cuerpo ya no tenía vida pero él viviría conmigo para siempre en forma de recuerdo de vida compartida, de ideas intercambiadas, de miradas, de sonrisas preciosas. Supongo que esa conciencia  puede surgir cuando el duelo ha pasado y te permite despertar esas sensaciones.

    Sentí cierto alivio y quería compartirlo.  Gracias a nuestros seres queridos tenemos el corazón repleto de una energía vital que nos ha regalado el amor sincero de nuestra gente y que siempre estará con nosotros. 

Isolina Cerdá 

lunes, 9 de mayo de 2022

¡Sonríe! ¡Sonríe! ¡Sonríe!


Rosa -¿Qué tal estás?
Rosita -Bien, bien, bien.
Rosa -¿Por qué tres?
Rosita -Porque tres mejor que uno.
Rosa -Depende.
Rosita -¿De qué?
Rosa -De nada.
Rosita -No te entiendo.
Rosa -Yo tampoco.
Rosita -Sonríe anda.
Rosa -¿Por qué?
Rosita -Porque nos hacen una foto hija.
Rosa -Pues no es mi mejor día.
Rosita -Ya, eso ya lo sé. Pero tú sonríe, sonríe y sonríe. 
Rosa -¿Pero porqué otra vez tres? ¿Qué te ha dado con el tres Rosita?
Rosita -No me ha dado nada pero de estas cosas mejor tres, porque mejor sonreír tres veces y que quede un poso de esas sonrisas en tu rostro y en tu alma que no quede nada más que confusión y torpeza. ¿Qué te parece?
Rosa -Me parece bien, bien, bien.

 

sábado, 30 de abril de 2022

Tiempo

 



Caíste del árbol y fuiste a parar a una mano amiga, que  últimamente no deja de ver belleza en todo lo que la naturaleza le ofrece. Eras bella cuando floreciste encumbrada entre hojas verdes llenas de vida y sigues siendo bella cuando reposas silenciosa sobre el suelo rojizo que rodea el jardín primaveral. 
Sentada sobre un banco de piedra cuyo frescor se agradece, mirando al infinito, atravesando la cafetería entre pensamientos difusos y sentimientos vitales, sí, estoy bien, ella está bien, asumiendo que hay que sacar brillo a la armadura, y revisar los flancos por si hay vulnerabilidades, y fortalecer, con flores o con palabras que acarician el alma.
Todos tenemos luchas en el horizonte, están ahí esperando al tiempo.

Isolina Cerdá 

viernes, 22 de abril de 2022

Naturaleza sabia

 

Nunca digas que no puedes, por muchos problemas que se interpongan entre tú y tus sueños.                  

Por más difícil que parezca, por más duro que sea, habrá un camino alternativo.

Un hueco en el asfalto gris, una ventana hacia el sol radiante, una oportunidad para seguir adelante sin rendirse.

Por más duro que parezca, podrás,  porque encontrarás la manera, crecerás, alargarás las piernas y tus ojos verán la luz. 
Y las hojas también, 🍃 ellas te iluminarán. 

martes, 12 de abril de 2022

Escritura creativa


    Acababa de tomar unas tostadas y un café con leche, de cuyo rastro solo quedaba una taza de tigre valiente con una cucharilla solitaria cubierta en parte de rastros babosos de café reseco,  de las tostadas apenas había unas migas de pan que jugaban a ser un público pegado de los conciertos de antaño, de los pre-pandémicos. Parte del agua cristalina que quedaba en el vaso había ido de viaje por el interior de un cuerpo resacoso de problemas, que en realidad no eran problemas sino la consideración como tal de las simples y complejas luchas diarias a las que todos nos enfrentamos con un simple cuchillo de untar mantequilla. Estaba emocionada y contemplativa, tal vez era el resultado de la ingesta de azúcar en forma de mermelada de frambuesa que había ido a parar a un estómago encogido por preocupaciones absurdas, siguiendo la afirmación de una conocida psiquiatra que asegura que el noventa por ciento de lo que nos preocupa nunca sucede. Me sentía afortuna por el simple hecho de volver a sentir el impulso. Ya lo he dicho muchas veces, o más bien he escrito sobre ello, sobre la importancia del impulso, eso que nos ayuda a tomar decisiones, a emprender determinadas acciones. Creedme, si no hay impulso apenas hay vida, lo sé porque lo he vivido, es como un estado de parálisis, o de reseteo, tal vez de recuperación, de rearme. ¿Estaré de nuevo de vuelta? ¿O este estado apenas es un espejismo en el desierto terrible que para una persona creativa supone no crear nada? Cuando estás animada, cuando no falta el impulso, eres capaz de encontrar delicioso pan dentro de un envase de papel que en algún momento del día anterior acogió una barrita recién horneada. Se trata del punto de vista positivo, y es que no se trata simplemente de cambiar la visión, se trata de poder hacerlo, de pronto un día te encuentras con que una escena de un simple post-desayuno puede ser una imagen inspiradora, o hacer que lo sea, y encender el ordenador que tu hijo te arregló y tener ganas de pulsar teclas, sin que el ruido de la lavadora en pleno funcionamiento te afecte lo más mínimo, ni si quiera los sucios cristales de la ventana en los que la lluvia turbia de uno estos días dejó su huella. No importa, nada se interpondrá entre el ordenador y yo, estos minutos son para mí y mi renacer. 

 Isolina Cerdá Casado

Historias


    Esta es la imagen que inspiró la idea de iniciar la escritura de este texto. Este firme pertenece a una zona asfaltada que comunica el pabellón quirúrgico con el pabellón San José del Hospital de Cantoblanco de Madrid, llevaba un parche de medicación de un pabellón a otro. Trabajo como celadora en dicho hospital desde noviembre del 2021, previamente había trabajado desde el 2019 en las Urgencias generales del Hospital La Paz. Y bueno, supongo que estos detalles que doy son importantes porque de alguna manera esa inspiración viene tanto de los espacios, como de las historias vividas en ellos. Así como del parón casi forzado por la crisis interna, o el síndrome postraumático que cada vez estoy más convencida que me acompaña y determina en esta situación actual en la que me hallo. 


    A lo que iba, medicación en mano, cielo grisáceo, ambiente húmedo, limpio y envolvente, aroma de naturaleza salvaje, suelo gris lleno de grietas... De pronto una imagen, las mil historias con las que se podría cubrir ese asfalto roto por el tiempo, los vehículos sanitarios, la Filomena de pelo blanco y frío como el hielo,... Podría cubrir todo el suelo asfaltado, cada tramo podría llenarse con las palabras necesarias para contar las mil historias acontecidas. Y entonces me volví a ver escribiéndolas, sintiendo que allá en el fondo más escondido de mi alma todavía existía la necesidad de escribir sobre todo aquello que me había marcado el alma. No solo se presentaba como un rasgo de mi profunda sensibilidad, ni si quiera como algo personal, se trataba de algo que trascendía de mi yo interno aunque estaba tamizado claramente por él. 
    Pude ver los trozos de papel escritos cubriendo todo el suelo de asfalto por los que no solo transcurrían las ambulancias, los coches privados y los diferentes vehículos de limpieza y mantenimiento, sino también por los que caminaban los guerreros blancos. ¡Ay! Esas dos palabras me acaban de emocionar, "guerreros blancos", bueno, básicamente es porque el noventa por ciento del vestuario del capital humano que trabaja en el hospital va vestido con un uniforme blanco, aunque también los hay rojos, esos suelen trabajar en espacios estériles y con ejecuciones laborales muy delicadas, quirófanos, salas de endoscopia, etc. Ahora mismo cuando hablo de guerreros blancos incluyo a todos los colectivos, médicos, enfermeras, TCAE, limpieza, celadores, auxiliares de servicios, mantenimiento...
    Guerreros blancos...
Miradas que te lo dicen todo, te susurran al oído los miedos, la sensación de ahogo, el dolor airado, el luchador, el rendido, el sonriente y feliz, el agradecido, el ilusionado...
También el agobiado, el estresado y  el amargado.
Sales del pabellón, respiras, ves, el viento verde te acaricia la cabeza aplacando las ideas agobiantes, y vuelves, adentro te necesitan.
    A algunos de esos guerreros se les despidió con un "Gracias y hasta pronto", todos esperábamos un "No te vayas, te seguimos necesitando". Solo los árboles verdes supieron lo que se vivió allí, las ardillas se lo chivaron, y ellos mismos trataban de enviar su fuerza de naturaleza viva; lo mismo que trataron de hacer las paredes del Hospital La Paz con el personal que trabajó allí luchando codo a codo con los pacientes ante ese monstruo desconocido que nos desestabilizó para siempre y nos hizo ver lo frágil que es nuestro equilibrio social y humano.

    Las imágenes, los trocitos de historias, caminando sobre ellas, y gracias a ellas, y a pesar de ellas.

Isolina Cerdá Casado



 

jueves, 31 de marzo de 2022

Geno, la musa de Alejandría


    La vida...la vida, la vida es una sucesión de batallas, empezamos a caminar por ella pensando que es mucho más fácil de lo que es, tenemos sueños por alcanzar, metas a las que llegar que se fraguaron en algún momento en nuestro interior, y de nosotros depende seguir luchando por alcanzarlas, por no dejar de soñar y alimentar una y otra vez ese impulso, porque sabes que lo importante siempre ha sido el camino. 
Allí, al final, a lo lejos, te veías paseando por la tierra que acogió en su día el mayor tesoro cultural, la primera biblioteca en la que se recogieron los manuscritos primigenios que albergaban la historia del mundo. Si tuvieras en tu poder unos zapatitos rojos, como Dorothy en el mago de Oz, que con un golpecito mágico de talón te pudieran transportar a algún lugar soñado, sé, querida Geno, uno de los lugares que elegirías visitar: La Biblioteca de Alejandría. Te imagino recorriendo las estancias del mayor centro de difusión del conocimiento de la Antigüedad. Tal vez en alguna de tus vidas pasadas tuviste alguna relación de amistad con alguna de las nueve diosas de las artes, esas musas a las que estaba dedicada la institución conocida como Museion de la que formaba parte la Biblioteca. 

    No sé cómo fue que salió el tema, bueno, sí, eres una mujer muy extrovertida, enérgica y una gran comunicadora, has vivido mucho, te gusta hablar, comunicar, saber, investigar...entre paciente y paciente, en alguna pequeña pausa, mientras los cirujanos extraían algún carcinoma revoltoso, tú me contabas que algún día te gustaría pasear por aquellas tierras e incluso visitar la nueva biblioteca de Alejandría que de alguna manera recogía ese espíritu conservador y difusor de la cultura de la humanidad con el que un incendio quiso acabar. Ahí fue donde supe que te encantaban los libros, adorabas tus momentos de lectura, y no solo eso, ahí, en lo más profundo de tu alma querías adentrarte en la Universidad para acariciar formalmente el conocimiento de nuestra historia. 
    Recuerdo la primera vez que entré por el pasillo de la planta baja del bloque quirúrgico, no te conocía, pero tu energía llenaba aquella estancia, todos te saludaban con cariño, y tú preguntabas por todos, detalles de cada uno, a cada uno, sabías cómo estaban las almas y de qué calibre eran. Bueno, eso lo deduje yo, aunque entonces no te conocía. Me caías bien. Entonces un día mi trabajo como celadora me llevó hasta Dermatología, y entre varias de las labores que debía realizar, estaba la de acompañar a los pacientes hasta quirófano y acompañarles nuevamente en el posoperatorio. Me acogiste muy bien, con un gran compañerismo y comprensión, y me hablaste de tus amigos, los libros. Yo también los adoro, y cuando compartiste ese sueño me sentí absolutamente inspirada. Nunca es tarde para nada, y menos para el conocimiento, tener un impulso, una ilusión, un sueño, eso es la juventud, las ganas de seguir creando vida. ¿Qué me inspira de ti? La ilusión, la capacidad de inspirarte y crear vida, imágenes, tu energía alegre y emocionada, tu empatía, la comprensión y la lucha, una guerrera blanca, o morada, de las que además de haber batallado tanto por aquello que querías alcanzar, y que te ha tatuado la piel de mil colores, también has formado parte de esta lucha contra una ola tras otra de un Covid que nos tiene traumatizada el alma. 
    Cuando sea joven quiero ser como tú, bueno, yo rozo los cincuenta, pero ojalá esa energía tuya fuera contagiosa así como el impulso vital que te llevará a pisar la universidad y codearte con los universitarios y aprender de ellos, y ellos aprender de ti. Yo volvería a la universidad solo por ser compañera tuya en una clase. ¡Qué belleza cultural! Para entonces seguramente tendrás un corte de pelo muy favorecedor, y habrás dejado tu preciosa trenza para que se pueda crear con ella nuevas ilusiones, y así ayudar en las batallas ajenas con tu gran gesto solidario.

   
     Hoy te vas del Hospital de Cantoblanco, por unos meses, para ir adentrándote poco a poco en esa nueva etapa de tu vida. Y no es un adiós, es un hasta luego, pero no podía dejar de escribir este texto, porque para mí tú siempre serás una musa, inspiradora de vida, Geno, mi particular musa de Alejandría.

Con todo mi cariño,

Isolina Cerdá Casado






 Te echaremos de menos querida, estos pasillos siempre tumultuosos de gente parecerán vacíos sin ti.





 

domingo, 13 de febrero de 2022

Refuerzo artístico en tiempos de pandemia, aforo completo.

   








 Justo coincidiendo con la entrega de los premios Goya, los actores y actrices de teatro estábamos trabajando, qué ilusión, qué agradecimiento poder hacerlo, qué duro está siendo, qué complicado seguir activos aun a pesar de esta pandemia que se nos ha venido encima como una losa tremenda, para todos sí, pero ahora no hablo de hospitales, no hablo de lo que pasa en cada casa, ni de lo que pasa en cada una de nuestras cabezas que intentan salir a flote para no sucumbir en esta sensación de vida perdida, de abrazos rotos, de distancias forzadas, de aislamientos agonizantes... Ahora escribo sobre el teatro, sobre los actores y actrices que tuvieron que parar, y volver a golpe de aforos reducidos, de miedos y de carencias.

    Ayer por fin tuvimos aforo completo, como en los viejos tiempos, con menos gente porque hemos reducido el aforo ya que se trata de una sala pequeña, para que el público se sienta lo más seguro posible y disfrute de este trabajo maravilloso, de este arte efímero, lo que pasó ayer no volverá a ocurrir, las energías que jugaron en esa habitación, y se conjugaron con las energías del público, de esas personas con ganas de ver algo que les conmueva, que les haga bailar el alma, que les produzca algo diferente allá en los adentros. Las funciones nunca son iguales, ayer hubo magia, pero una magia distinta a otros días, el texto no cambia pero nosotros nunca estamos igual, somos agua, y el agua cambia constantemente, baila, salta, juega, salpica, arrastra, engulle, congela, calienta, arde. No te va a dejar indiferente, no, es cierto que somos afortunados, dentro de nuestra vulnerabilidad, seres afortunados porque nos metemos en otra piel pero siempre a través de nosotros. La fortuna de trabajar con un texto increíble, que en cada función te descubre algo nuevo, otro matiz, una capa más en la que adentrarte y jugar a fondo con el alma entregada.

    Es un trabajo de entrega, porque adoramos el teatro, es así, no es por dinero, no, porque no está lo suficientemente reforzado en ese aspecto, es porque creamos algo, cada día, y en cada función se instala una semilla más que se recoge con el tiempo, y en la función siguiente aparece una flor, y en la siguiente un fruto y otra flor, pero hubo que invertir mucho cariño para conseguir que el público sintiera que por unos momentos estaba dentro de un jardín precioso, o de una habitación asfixiante, ante tres almas que bailando y creando les mostraban una parte de sí mismos, en la que se podían reconocer, y entonces la catarsis surgía, allá, adentro, se podía ver en la risa repentina ante la tragedia más absoluta, esos contrastes de la vida.

    Siempre lo he dicho, "Las Criadas" de Genet representada en este espacio tan especial como lo es El Teatro Corral de Lope, trabajada con esta entrega  por la compañía Kallisté de la que formo parte en este proyecto, es un lujo para el público. Y en el día de ayer el público nos reforzó, con su presencia y con esos aplausos tan agradecidos.


Isolina Cerdá

    


martes, 28 de diciembre de 2021

Felices fiestas, para los sanitarios, sus familias y los pacientes y familiares.

 



Clara, la enfermera que apareció con su guitarra, como un elfo navideño, como un hada de los bosques de Valdelatas, con su convicción de que ese día, además de su trabajo como enfermera que con tanto cariño realiza, les iba a cantar a sus pacientes algún villancico que les alejara de aquella habitación en la que se encontraban por tener el cuerpo tocado y la mente dolorida. Tocaría su guitarra para traer a sus mentes recuerdos de infancia, instantes alegres, imágenes que les recarguen el alma y ayuden a reponer el cuerpo.

Clara aceptando propuestas: Belén campanas de belén, pero mira como beben los peces en el río, campana sobre campana, feliz navidad...

 Pequeño árbol de la Conserjería de celadores que fue emperifollado por Juan Carlos y Carlos con toda la ilusión navideña de unos celadores puestos y dispuestos para acompañar y ayudar a pacientes, auxiliares y enfermeros para el buen desarrollo de la actividad hospitalaria.


    Os voy a contar el regalo de Navidad que he sentido como tal. Los pacientes habían terminado de comer, tras los aseos, medicaciones mañaneras, tensiones controladas y cariños de cuidadores recibidos... El pabellón San Francisco de Cantoblanco estaba bajo control, los auxiliares estaban relajados esperando iniciar la segunda vuelta, el día tenía un tono grisáceo, llovía, era Navidad, había bolas de colores dorados brillantes, y muchos llevaban cuernos de reno y gorritos rojos en sus cabezas. De pronto la enfermera Clara apareció con una guitarra entre sus brazos y animó a que la acompañáramos en un recorrido mágico, las cuatro auxiliares la siguieron: Jesús lleno de su energía transgresora y vital; Carmen la mujer que puede con todo y sonríe a sus pacientes mientras hace su trabajo; Yune, la ojazos como la llamaba María, una paciente muy amable y agradecida; María, la auxiliar que trabajaba con tiento y gran escucha hacia sus pacientes, y la celadora escribidora que también siguió a Clara, la enfermera que nos contagió de su ternura y de su luz y sabedora de que íbamos a hacer algo bueno para los pacientes y algunos de sus familiares. 

    ¿Por qué ha sido un regalo para mí? Pues porque en mi casa no hemos cantado ningún villancico en nochebuena, no hemos podido reunirnos con la familia más amplia, porque mi hija no ha podido ver a sus primos y a sus tíos y disfrutar del calor de su abuela, porque no sabemos cuántas navidades nos quedan para disfrutar juntos, porque ese aislamiento preventivo se ha realizado porque no queremos poner en riesgo a la gente que queremos y nos importa. Porque en definitiva todo está siendo envuelto por un miedo pandémico con montones de casos cercanos, de familiares, amigos, compañeros de trabajo, etc. Y a pesar de ese extraño olor a Covid, a pesar de eso, ahí estábamos, cantando villancicos a las personas, la mayoría octogenarios, que aun a pesar de tener que llevar oxígeno, sueros goteando en sus venas analgésicos o antibióticos, pastillas acompañando desayunos, comidas y cenas, sufriendo malestares convulsos, ellos, ellos también cantaron con nosotros y por un momento sonrieron felices, se olvidaron de la vía que llevaban puesta y la zarandearon acompañando el ritmo con aplausos, e incluso hubo quien se emocionó, y lloró de alegría no por dolor... A Ramona el alzhéimer la dejó en paz por unos minutos, y recordó cómo era la letra de aquel villancico; María aplaudió feliz, olvidando la razón por la que estaba en Cantoblanco; Mari Paz miró fijamente y esbozó una mágica sonrisa, leve pero ahí estaba; José aplaudió y solo pensó en ese peine y esos cabellos de oro, ni temblores, ni tristezas; hasta Concepción cantó con nosotros, ella a la que le dolía el cuerpo hasta la médula y veía las estrellas cada vez que la aseábamos, vio en Clara y sus acompañantes una luz de esperanza...



    Formar parte de aquella banda de duendes mágicos hizo del día de Navidad algo especial, la dureza de trabajar en un día como aquel fue compensado por las caras de felicidad y los momentos llenos de emoción que pudimos compartir. Gracias compañeros, gracias a la mujer que con su guitarra despertó sonrisas y acarició almas. Gracias a todos aquellos que con su trabajo, especialmente en estas fechas tan especiales y duras, hacen del mundo un lugar más bonito para vivir.


Isolina Cerdá Casado

Los colores que hay en ti. Un canto al amor propio, a la autoestima, al autocuidado, al impulso creativo...Tú lo eres todo, eres lo más importante.

Algunos de los pendientes mágicos creados por la guerrera del mar . Llevo días queriendo escribir algo, claramente me lo has inspirado tú, t...