martes, 10 de octubre de 2017

La misteriosa desaparición del agua marina de Norberto

 


  Empezó a llorar, conforme iban cayendo lágrimas de sus ojos toda ella se iba desinflando, y un deseado alivio le envolvió el cuerpo con un gran abrazo sincero. Y entonces tanto lloró que se convirtió en un grifo plateado, frío pero con capacidad de conducir aguas calientes. Las lágrimas siguieron saliendo y ese torrente transparente con cierto toque salado fue tan inmenso que hizo desaparecer al mismo grifo en el que se había convertido su cuerpo y toda ella desapareció por el desagüe, allá en el transcurrir por tubos llenos de oscuridad tuvo tiempo de pensar en ella misma, en su esencia más pura, en su alma errante. Ya no sufría, pero comprendió que para llegar a ser agua antes tuvo que sentir vientos huracanados allá en los adentros helados de su tubería metálica. Su llegada al mar fue emocionante. Un abrazo licuado e ilusionado culminó esa fusión oceánica. 

    Entonces, un buen día, cuando la mujer ya era transparente y se perdía en las inmensidades del mar, un valiente caballero se fue bañar a la playa, y decidió coger en una garrafa de cinco litros un poco de agua para las heridas que le causaba su dermatitis atópica en los dedos de los pies. Su vecina Maribel le había dicho que el agua del mar mediterráneo era muy buena para sus heriditas, Maribel sabía de ellas porque en más de una ocasión habían coincidido en la consulta de enfermería. Cuando Norberto echó el agua en el barreño rosa que le había comprado años antes su mujer Octavia, que en paz descanse, se olvidó de coger la toalla para secarse los pies al terminar. De modo que Norberto se fue al baño a coger del armario del baño la toalla rosa con flores blancas que, todo sea dicho, era la que utilizaba Octavia y por no tirarla pues la había conservado con cariño como uno de los objetos cargados de recuerdos que con tanto entusiasmo guardaba Norberto, la llevó con cierta emoción ñoña hasta el sofá del salón. Pero justo en el momento en el que fue a meter los pies en el barreño rosa, se dio cuenta de que el agua marina había desaparecido. Jamás encontró explicación a semejante suceso. Llegó a pensar que tal vez cierta demencia senil se había apoderado de su cordura, a lo mejor ni si quiera había estado en la playa. Aunque además del golpe de la puerta de su casa, que jamás pudo explicar, aquel día sucedieron otras cosas extrañas igualmente inexplicables. Una mujer muy bella había sido vista por la urbanización, según parece iba desnuda, lo dijo Nieves, la limpiadora que todas las mañanas le preguntaba por su dermatitis.

    Tras su paso por el océano aquella mujer jamás volvió a llorar. No lo necesitó. Se dedicó a viajar y a escribir sobre tuberías llenas de óxido y en su haber están multitud de viajes oceánicos curativos que consiguieron transformar el llanto en vida.

Isolina Cerdá Casado

lunes, 9 de octubre de 2017

Visiones en reposo meditativo

Por un momento he visualizado una especie de arte teatral y escultórico, una performance en la que una mujer ve cómo los hilos que la sostienen y a los que se agarra emocionada por su existencia y suavidad se transforman en telas de araña y a lo lejos, justo en un extremo del hilo engañoso hay un arácnido con largas patas que la mira babeando mientras se rasca la cabeza con una de sus patas peludas.
Lo de la foto otoñal es puramente anecdótico.

Isolina Cerdá Casado

domingo, 8 de octubre de 2017

Del impulso y la ilusión de Tepahi.





    Este viernes Tepahi volvió a las andadas. Dos funciones llenas de público, ilusión y mucha entrega. Estas dos funciones eran de agradecimiento fundamentalmente, las hacíamos gratuitamente para devolver al público de aquel viernes del mes de julio, toda la entrega y el cariño que nos regalaron aquel día, cuando a Sergio se le ocurrió sacar a unos buzos para las transiciones porque el Teatro Egaleo no disponía de telón, cuando tranquilizamos al público con esa conversación maravillosa con aquel hombre del tiempo que nos había jurado y perjurado que no llovería, tal vez aquella conversación fue fruto de nuestra imaginación, como todo lo que fuimos capaces de crear en "El sueño de Sirenita", tanto a nivel escenográfico, como a nivel interpretativo y en la propia caracterización de los personajes marinos. Aquel viernes de julio acabó lloviendo, no solo del cielo cayeron gotas, también nuestros ojos se empaparon. Y todos sentimos que aquello no podía quedar así, porque ver a esos niños y niñas, papás, mamás, abuelos y tíos, amigos, vecinos...todos empapados con el mayor chaparrón que había caído en todo el año en aquel rincón de Leganés fue una sensación indescriptible. Ver cómo se acercaban a nosotros y nos animaban ellos, y nos decían que no pasaba nada, que aunque no había terminado, faltaron apenas veinte minutos de actuación, les había encantado.

    Todos teníamos claro que debíamos volver a hacerla para ellos. Así que nuestras mentes se pusieron a trabajar. Tuvimos la ayuda del Parque infantil "La Sirenita", que ya nos había ayudado generosamente y sin beneficio económico alguno en la venta de las entradas de julio. De este modo los miembros de Tepahi, tanto los que no pudieron actuar en julio, como los que no podrían actuar en septiembre pero sí lo habían hecho en abril y julio, nos pusimos manos a la obra. A pesar de las dificultades, las personales de cada uno, en un grupo de casi cincuenta personas son muchas las situaciones particulares que hay que controlar, como las propias complicaciones a la hora de conseguir un espacio en el que poder devolver aquella entrega. Jesús nos ayudó, en representación del Ayuntamiento de Leganés, los propios técnicos también lo hicieron, y la energía de todos los Tepahinianos que no pudieron estar físicamente pero sí entregaron su corazón, o su pez, o su chaleco, o su furgoneta, o simplemente sus palabras de ánimo. 
Esta foto se realizó entre la función de las 18:30 y la de las 20:00 horas, La obra "El sueño de Sirenita" tenía una duración de una hora aproximadamente. Teníamos apenas media hora entre que salían más de cuatrocientas personas y entraban las otras cuatrocientas y pico, había poco tiempo pero queríamos hacerlo, queríamos animar a Jose Luis en ese proyecto tan bonito: "El reto de Pablo". Uno de nuestros caballitos de mar, Azucena, nos dijo semanas antes que si nos apetecería animar a su primo en un vídeo, ella estaba con todo su corazón entregado en esas palabras maravillosas que los nervios emocionados no impidieron salir y expandirse más allá del escenario del Teatro José Monleón.

    Y todo salió bien, tuvimos la satisfacción de agradecer al público su presencia y sus ánimos, también nos llenó de alegría ver que el codirector de la obra vino a vernos, a pesar de que se estaba tomando un kit kat necesario.

    Y si alguien se pregunta, que con los momentos duros que he pasado como directora y dramaturga de esta obra, si alguien se pregunta como digo qué sentido tiene todo esto, cuál es la razón, porque está claro que económica no es, tal vez el sentido está adentro, en el corazón, en esos momentos creativos, en esos momentos de conciliación y acuerdo, en esos momentos de aprendizaje, en esos momentos en los que ves que una persona saca un personaje que tenía muy adentro y que probablemente jamás habría salido de no haber estado en este viaje Tepahiniano: como el payaso grande que se metía al público en el bolsillo con sus ingeniosas improvisaciones, o el payaso saltarín que le da un tartazo a su amiga pizpireta, o el cangrejo que con su rojo chillón se comió la timidez y la inseguridad inicial y la convirtió en el amigo entrañable que a todos nos gustaría tener, o a una  pirata que fue sacando la voz hasta conseguir que los tentáculos convertidos en pelos del malo malote temblaran emocionados, o una Sirenita capaz de improvisar y seguir disfrutando como lo hacía y así un largo etcétera. El colaborar en esta riqueza espiritual es mi beneficio porque parte de esa riqueza se queda en mi corazón y le da fuerza para seguir caminando. Es un trueque, no hay dinero que pueda arropar al corazón, no hay moneda que consiga darle calor a tu alma, no, la energía no te la da el dinero, viene de dentro, es el impulso, es la ilusión...

Isolina Cerdá Casado



PD.

Al día siguiente, con los huesos rotos de cansancio y hechos polvo nos embarcamos en los talleres gratuitos para niños. 


miércoles, 27 de septiembre de 2017

Flotando


Caminar al revés, apoyándonos en la cabeza, empujada por los pelos, equilibrando las ideas además del cuerpo. Sin necesidad de calzado. Con uñas a juego con el cielo, contrastando intensos con suaves. Viviendo libre. 

Isolina Cerdá

viernes, 25 de agosto de 2017

Kanimó



Lo siento querida
he vuelto.
Sé que no estás enfadada de que nuevamente tus manos me hayan traído hasta aquí.
Me llamaste, en las noches de insomnio, en los momentos en los que llorabas temblorosa.
He venido para quedarme.
Quedarme!
Así que prepara una cama, allí, al lado del alma


Buhhhhh!!

Sabes lo que represento
¿Lo sabes verdad?
Creación, arte, rebeldía, impulso, ...


Espero que cada uno tenga un talismán al que recurrir y que lo pueda despertar en cualquier momento para traer al tiempo presente su fortaleza: todos la tenemos, está en nosotros.

Isolina Cerdá Casado

jueves, 24 de agosto de 2017

Inspiración hortelana


Allá, en el fondo de aquella espesura verde se encontraba ella, alma viva. Solo unos ojos limpios de imágenes explosivas, sin la presión temporal de ese morbo horrible que te arrastra hasta vidas ajenas que nada tienen que ver con la tuya, sin ese postureo cansino que parece contagiarse por todos lados, sin querer cuestionar esta propia expresión, solo siendo capaz de mirar a través del verde maravilloso de la naturaleza que te da alimento y te ayuda a mantenerte vivo y lleno de energía. Solo, como digo, la mirada clara podía verla bailar. Sí, allí, o allá, qué más da, estaba un hada de los bosques, no era una una bruja o sí, era un alma libre, era una maravillosa bailarina de la libertad y del entusiasmo. Lo hubiera dado todo por alcanzar el secreto de su sabiduría, y aunque lo intuía, aunque en cierto modo sabía como ser humano que no siempre la respuesta está fuera de uno, quería que se lo contara ella, tenía ese impulso de acercarse, de sentarse con una taza de café en su misma mesa, y hablar largo y tendido de esa extraña sensación suya, de ese vacío, de ese peso.
 En ocasiones basta el planteamiento para empezar a ver más allá. Y es necesario que todo se tambalee, y que del movimiento de placas, del choque brutal, de la destrucción absoluta nazca una nueva montaña, limpia, con los deseos intactos y la capacidad de soñar. Porque cuando uno está demasiado fuera de sí mismo de pronto el espejo te puede devolver a un extraño ser que camina arrastrado por las corrientes. Tienes derecho a volver adentro, a verte como lo que eres, a sentirte. 

    Hoy el hada, o la bruja, te ha visitado y te ha traído un precioso fruto de su huerto. Eres afortunado.
    

Isolina Cerdá Casado

domingo, 20 de agosto de 2017

La Mirada


Te veo
veo tu interior
y sé cómo eres
Te da igual todo
todo lo que en algún momento de tu vida te hizo sentir vivo y amado.
Qué triste
lo siento.
Si no te conmueve un llanto
si no ves el dolor que causan tus acciones,
entonces es que estás vacío de amor.
Ese amor que te trajo al mundo,
ese que en algún momento te meció
ese que te dio de comer y te acarició
y te miró a los ojos
y sabía cómo te encontrabas
sin preguntar
no era necesario
ese amor trascendía a las palabras.
Bastaba una mirada
para saber.

Yo veo tus acciones
y sé que estás vacío.
¿A caso nadie te ha amado?
¿No sabes lo que se siente?
¿No te imaginas las consecuencias llenas de dolor?
Estamos de paso,
la mayoría somos personas de paz
sin odio, con amor.

Paz,
en la mirada
en el corazón
en el mundo.


Isolina Cerdá Casado


sábado, 12 de agosto de 2017

La mosca






A veces es algo tan pequeño que no somos capaces de percibirlo, pero otras, otras es increíble como podemos ser capaces de percibir hasta la mirada silenciosa y atenta de una mosca posada en el suelo, entre tus pies, esos de uñas pintadas de azul. Y te sientes tan despierta que hasta escuchas sus palabras, las de ella: la mosca. "¿Qué vas a hacer? ¿Pisarme? ¿Acaso no te acuerdas de que a pesar de mi tamaño soy capaz de desestabilizarte? ¿No eres capaz de recordar lo cojonera que puedo llegar a ser? Sí, tanto como esa sensibilidad tuya, esa empatía, ese ejército de personas sensibles del que has oído hablar y con cuyos miembros te identificas al cien por cien. Lo siento querida, no eres nada comparada conmigo, tú no puedes volar, yo sí, yo puedo hasta meterme en tu oreja o en los orificios peludos de tu nariz, y fastidiarte la más relajada siesta. ¿Y tú? ¿Qué puedes hacer tú? Eres tan tonta que hasta la preocupación más nimia te paraliza. Jajaja, me río en tu cara, en esas uñas rancias, en tus zapatos apestosos, y hasta si me apuras soy capaz de verte hasta el matojo, no olvides que desde esta perspectiva tengo ventaja a pesar de tu colosal tamaño de mujer protuberante. Aprende a valorar tu tamaño o acabaré contigo, te quitaré al marido y me quedaré con tus hijos, posada en sus orejas los guiaré mejor que tú, sensiblona de pacotilla"

La mujer estupefacta ante semejante verborrea de explosión mosquil, dejó caer sin propósito ninguno más allá de la conmoción misma, el café con leche que sostenía entre las manos. Y así fue como aquella descarada mosca murió ahogada por el mejor café de todo el edificio, pero antes que ahogada sufrió quemaduras de primer grado, y todo porque a esa sensible mujer le gustaba tomar el café con leche muy caliente, tanto que para no quemarse en la succión del líquido elemento se tomaba un tiempo de reflexión entre sorbito y sorbito.


Isolina Cerdá





viernes, 11 de agosto de 2017

Agua






No es que no esté sintiendo nada, no es que no tenga mil cosas sobre las que escribir...es tan solo que me estoy ahogando. Así era como ella se sentía. Abrió la puerta de su cocina y sintió como una gran balsa de agua se le venía encima, las gotas de lluvia lo habían invadido todo. Se dio cuenta entonces de que la tormenta que había escuchado desde lo más profundo de sus sábanas durante casi una semana seguida había inundado su cocina, no entendía muy bien cómo no había llegado el nivel de agua al resto de la casa, cuando consiguió llegar a la ventana se dio cuenta de que no solo su casa sino también el resto de la ciudad se había cubierto de agua. Se había encerrado en su habitación siete días antes y había desconectado el teléfono móvil, tuvo un arrebato de desconectarse del mundo, de alejarse, de huir de todo, y la única manera que encontró fue metiéndose en su cama y cerrando todas las puertas y ventanas a cal y canto. Le habían despedido de su trabajo y todo porque no se calló la boca  cuando su jefe insinuó que debía aligerar más su vestuario para aumentar el número de ventas. "¡Capullo machista!" Ninguna de sus compañeras se había atrevido a escupirle en la cara sus propias mierdas, pero ella había llegado a un nivel de resistencia máximo, así que en cuanto se añadió la gota que colmó el vaso ella le gritó su hartazgo. Y fue despedida. Primero se alegró, por la sensación de desahogo, pero luego la realidad se mostró cruda y abiertamente: sin trabajo no podía aspirar a nada. Se hundió. Y se metió en la cama.

Ahora contemplaba la ciudad inundada, llena de silencio. Como ella.

Isolina Cerdá Casado



martes, 1 de agosto de 2017

Luz detrás del tiempo




Lo peor que te puede pasar es...son muchas cosas las que pueden hacer que se tambalee tu vida. Lo peor es relativo, en realidad lo peor es lo que pasa aquí y ahora, lo que te está doliendo, tanto física como espiritualmente. Y precisamente el hecho de que haya un "aquí y ahora", significa que también hay un "allá y después" o un "allí y más tarde". Y eso es esperanzador, lo es, por muy filtrada que tengas la mirada. Ahora hay muchos cursos y experiencias para trabajar el mindfundess o conciencia plena, es muy necesario verdaderamente volver la atención hacia nosotros y a esas pequeñas cosas que siendo básicas pasan desapercibidas. El mañana vendrá, porque el tiempo sigue su curso y eso es algo que no se pone en duda, aunque por momentos parezca que no avanza. Y lo que estás viviendo ahora pasará y eso significa que se modificará y se alterará, y la esperanza es que puede hacerlo para bien, para mejor. Entonces te darás cuenta de que llorar por el mañana no te dejó ver lo bueno que había en el presente. Cuando uno se siente bien percibe el presente, es así, trabajemos hacia esa conciencia plena, sobretodo cuando no te pasa nada y sin embargo te duele el alma y te pesa el cuerpo.

Isolina Cerdá Casado

jueves, 13 de julio de 2017

Estrellas en la noche.

Puede que no haya otra vez. Ya, eso lo sé pero si el ahora no es de verdad de qué sirve hacer. Hay que moverse porque te nace, o hacer todo lo posible para que nazca, para que la flor se abra, para que el sol te deslumbre o deslumbre a ese mundo que soñaste. Pero también tienes derecho a pararte y a mirar, no quiere decir que hayas perdido, la vida no es una prueba de nada, ni una meta. Yo creo que la vida es caminar, ir, incluso el no ir es vida, el estar parada, el dejar que esa falta de no sé qué se vea pronto saciada, o no, o que pase el tiempo, o que te asomes a la ventana y te des cuenta de que no estás como has estado otras veces, ni mejor, ni peor, claramente no mejor, pero dudas que en otro tiempo fuera mejor. En realidad has puesto en el punto de mira a todo, no solo al arsénico del arroz sino al concepto mismo de vivir impulsada, o con ilusión, no sé, no creo que sea que no tengo ilusión, es como si necesitara estar así, quieta, esperando. Las noticias de las personas que significan algo en tu vida tampoco han sido buenas últimamente la verdad, y me digo: pues podría escribir sobre todo lo que me rodea, ya, sí, pero no creo que deba hacerlo si quiera, en realidad lo que me rodea es la propia vida. La vida que no siempre es grata, es que estoy en un estado en el que ni si quiera creo que algo muy bueno lo hiciera cambiar. Y eso es gordo, es gordo pensar eso, el hecho de que ahora mismo sientes que estás en el pozo del Juego de la oca, o algo así, tienes a tu mente ahí, entre paréntesis, preguntándose qué será de ella. Claramente la vida sigue, claro, no puedes dejar de caminar, y con ello no quiero decir hacer algo contra mí, no, no es eso, es como si sintiera que necesito hacer algo pero no sé qué ni para qué realmente. No me falta nada, pero tengo inquietudes que no están cubiertas, aunque ese vacío viene de dentro, de muy adentro, eso lo sé, por eso estoy tan convencida de que no cambiaría nada aunque de pronto me encontrara paseando por la orilla de ese océano maravilloso, por una de esas playas del Caribe que salen en Españoles por el mundo, esas que al verlas en la televisión te da la sensación de que deberías estar allí, paseando, caminando por la arena y respirando. Pero luego vuelve esa sensación de vacío, esa falta de impulso y te das cuenta de que necesitas encontrar el camino adecuado, el que te llene de verdad. Y no, no es que no sea feliz con mi familia, ni con mis hijos, ni con mi pareja, ni es que me falte algo económico, no, los huecos del alma no se cubren con dinero. Creo que mis huecos solo se pueden llenar con algo maravilloso, algo que tiene que ver con el espíritu creativo y artístico, y la verdad es que si no tuviera la necesidad no escribiría sobre ello, y la necesidad viene del impulso, del latir, porque si no latiera esa parte de mí no me sentiría así: con ganas de explosionar. 
Tal vez ha llegado la edad, esa en la que empiezan a pasar cosas duras alrededor  con demasiada regularidad, a gente a la que quieres, y no acabas de poder asumirlo, eso de que te digan que un amigo inicia una dura lucha y que ya lleves en tus alforjas tantas otras luchas idénticas que afectan a otros amigos en este mismo año. Recuerdo que una vez, al saber que había fallecido un amigo de mi padre pensé en él, y me dije a mí misma que debía ser duro el hecho de empezar a despedirse de personas que han recorrido la vida contigo, a veces repentinamente, otras después de una larga lucha, pero haber vivido ocho décadas tiene eso, que uno acaba por hacerse a ello. No, no creo que se haga uno a eso nunca, en realidad no lo pienso de verdad, por más que seas capaz de hablar de ello con naturalidad como lo hace mi padre e incluso aunque seas capaz de decir frases trascendentes con total cotidianidad como eso de..."Qué le vamos a hacer, la vida es así de dura, muy dura."

Aunque no lo parezca, hay estrellas en la noche. Lo mismo que hay ilusión en el camino oscuro; tarde o temprano acertarás pulsando el interruptor adecuado. ¡Seguro que sí! Eso se llama ilusión e impulso potencial, son las estrellas que hay que descubrir para ser conscientes de que caminamos bajo la protección de un manto de luz inspiradora.

Isolina Cerdá Casado


Los colores que hay en ti. Un canto al amor propio, a la autoestima, al autocuidado, al impulso creativo...Tú lo eres todo, eres lo más importante.

Algunos de los pendientes mágicos creados por la guerrera del mar . Llevo días queriendo escribir algo, claramente me lo has inspirado tú, t...