viernes, 25 de agosto de 2017

Kanimó



Lo siento querida
he vuelto.
Sé que no estás enfadada de que nuevamente tus manos me hayan traído hasta aquí.
Me llamaste, en las noches de insomnio, en los momentos en los que llorabas temblorosa.
He venido para quedarme.
Sí
Quedarme!
Así que prepara una cama, allí, al lado del alma


Buhhhhh!!

Sabes lo que represento
¿Lo sabes verdad?
Creación, arte, rebeldía, impulso, ...


Espero que cada uno tenga un talismán al que recurrir y que lo pueda despertar en cualquier momento para traer al tiempo presente su fortaleza: todos la tenemos, está en nosotros.

Isolina Cerdá Casado

jueves, 24 de agosto de 2017

Inspiración hortelana


Allá, en el fondo de aquella espesura verde se encontraba ella, alma viva. Solo unos ojos limpios de imágenes explosivas, sin la presión temporal de ese morbo horrible que te arrastra hasta vidas ajenas que nada tienen que ver con la tuya, sin ese postureo cansino que parece contagiarse por todos lados, sin querer cuestionar esta propia expresión, solo siendo capaz de mirar a través del verde maravilloso de la naturaleza que te da alimento y te ayuda a mantenerte vivo y lleno de energía. Solo, como digo, la mirada clara podía verla bailar. Sí, allí, o allá, qué más da, estaba un hada de los bosques, no era una una bruja o sí, era un alma libre, era una maravillosa bailarina de la libertad y del entusiasmo. Lo hubiera dado todo por alcanzar el secreto de su sabiduría, y aunque lo intuía, aunque en cierto modo sabía como ser humano que no siempre la respuesta está fuera de uno, quería que se lo contara ella, tenía ese impulso de acercarse, de sentarse con una taza de café en su misma mesa, y hablar largo y tendido de esa extraña sensación suya, de ese vacío, de ese peso.
 En ocasiones basta el planteamiento para empezar a ver más allá. Y es necesario que todo se tambalee, y que del movimiento de placas, del choque brutal, de la destrucción absoluta nazca una nueva montaña, limpia, con los deseos intactos y la capacidad de soñar. Porque cuando uno está demasiado fuera de sí mismo de pronto el espejo te puede devolver a un extraño ser que camina arrastrado por las corrientes. Tienes derecho a volver adentro, a verte como lo que eres, a sentirte. 

    Hoy el hada, o la bruja, te ha visitado y te ha traído un precioso fruto de su huerto. Eres afortunado.
    

Isolina Cerdá Casado

domingo, 20 de agosto de 2017

La Mirada


Te veo
veo tu interior
y sé cómo eres
Te da igual todo
todo lo que en algún momento de tu vida te hizo sentir vivo y amado.
Qué triste
lo siento.
Si no te conmueve un llanto
si no ves el dolor que causan tus acciones,
entonces es que estás vacío de amor.
Ese amor que te trajo al mundo,
ese que en algún momento te meció
ese que te dio de comer y te acarició
y te miró a los ojos
y sabía cómo te encontrabas
sin preguntar
no era necesario
ese amor trascendía a las palabras.
Bastaba una mirada
para saber.

Yo veo tus acciones
y sé que estás vacío.
¿A caso nadie te ha amado?
¿No sabes lo que se siente?
¿No te imaginas las consecuencias llenas de dolor?
Estamos de paso,
la mayoría somos personas de paz
sin odio, con amor.

Paz,
en la mirada
en el corazón
en el mundo.


Isolina Cerdá Casado


sábado, 12 de agosto de 2017

La mosca






A veces es algo tan pequeño que no somos capaces de percibirlo, pero otras, otras es increíble como podemos ser capaces de percibir hasta la mirada silenciosa y atenta de una mosca posada en el suelo, entre tus pies, esos de uñas pintadas de azul. Y te sientes tan despierta que hasta escuchas sus palabras, las de ella: la mosca. "¿Qué vas a hacer? ¿Pisarme? ¿Acaso no te acuerdas de que a pesar de mi tamaño soy capaz de desestabilizarte? ¿No eres capaz de recordar lo cojonera que puedo llegar a ser? Sí, tanto como esa sensibilidad tuya, esa empatía, ese ejército de personas sensibles del que has oído hablar y con cuyos miembros te identificas al cien por cien. Lo siento querida, no eres nada comparada conmigo, tú no puedes volar, yo sí, yo puedo hasta meterme en tu oreja o en los orificios peludos de tu nariz, y fastidiarte la más relajada siesta. ¿Y tú? ¿Qué puedes hacer tú? Eres tan tonta que hasta la preocupación más nimia te paraliza. Jajaja, me río en tu cara, en esas uñas rancias, en tus zapatos apestosos, y hasta si me apuras soy capaz de verte hasta el matojo, no olvides que desde esta perspectiva tengo ventaja a pesar de tu colosal tamaño de mujer protuberante. Aprende a valorar tu tamaño o acabaré contigo, te quitaré al marido y me quedaré con tus hijos, posada en sus orejas los guiaré mejor que tú, sensiblona de pacotilla"

La mujer estupefacta ante semejante verborrea de explosión mosquil, dejó caer sin propósito ninguno más allá de la conmoción misma, el café con leche que sostenía entre las manos. Y así fue como aquella descarada mosca murió ahogada por el mejor café de todo el edificio, pero antes que ahogada sufrió quemaduras de primer grado, y todo porque a esa sensible mujer le gustaba tomar el café con leche muy caliente, tanto que para no quemarse en la succión del líquido elemento se tomaba un tiempo de reflexión entre sorbito y sorbito.


Isolina Cerdá





viernes, 11 de agosto de 2017

Agua






No es que no esté sintiendo nada, no es que no tenga mil cosas sobre las que escribir...es tan solo que me estoy ahogando. Así era como ella se sentía. Abrió la puerta de su cocina y sintió como una gran balsa de agua se le venía encima, las gotas de lluvia lo habían invadido todo. Se dio cuenta entonces de que la tormenta que había escuchado desde lo más profundo de sus sábanas durante casi una semana seguida había inundado su cocina, no entendía muy bien cómo no había llegado el nivel de agua al resto de la casa, cuando consiguió llegar a la ventana se dio cuenta de que no solo su casa sino también el resto de la ciudad se había cubierto de agua. Se había encerrado en su habitación siete días antes y había desconectado el teléfono móvil, tuvo un arrebato de desconectarse del mundo, de alejarse, de huir de todo, y la única manera que encontró fue metiéndose en su cama y cerrando todas las puertas y ventanas a cal y canto. Le habían despedido de su trabajo y todo porque no se calló la boca  cuando su jefe insinuó que debía aligerar más su vestuario para aumentar el número de ventas. "¡Capullo machista!" Ninguna de sus compañeras se había atrevido a escupirle en la cara sus propias mierdas, pero ella había llegado a un nivel de resistencia máximo, así que en cuanto se añadió la gota que colmó el vaso ella le gritó su hartazgo. Y fue despedida. Primero se alegró, por la sensación de desahogo, pero luego la realidad se mostró cruda y abiertamente: sin trabajo no podía aspirar a nada. Se hundió. Y se metió en la cama.

Ahora contemplaba la ciudad inundada, llena de silencio. Como ella.

Isolina Cerdá Casado



martes, 1 de agosto de 2017

Luz detrás del tiempo




Lo peor que te puede pasar es...son muchas cosas las que pueden hacer que se tambalee tu vida. Lo peor es relativo, en realidad lo peor es lo que pasa aquí y ahora, lo que te está doliendo, tanto física como espiritualmente. Y precisamente el hecho de que haya un "aquí y ahora", significa que también hay un "allá y después" o un "allí y más tarde". Y eso es esperanzador, lo es, por muy filtrada que tengas la mirada. Ahora hay muchos cursos y experiencias para trabajar el mindfundess o conciencia plena, es muy necesario verdaderamente volver la atención hacia nosotros y a esas pequeñas cosas que siendo básicas pasan desapercibidas. El mañana vendrá, porque el tiempo sigue su curso y eso es algo que no se pone en duda, aunque por momentos parezca que no avanza. Y lo que estás viviendo ahora pasará y eso significa que se modificará y se alterará, y la esperanza es que puede hacerlo para bien, para mejor. Entonces te darás cuenta de que llorar por el mañana no te dejó ver lo bueno que había en el presente. Cuando uno se siente bien percibe el presente, es así, trabajemos hacia esa conciencia plena, sobretodo cuando no te pasa nada y sin embargo te duele el alma y te pesa el cuerpo.

Isolina Cerdá Casado

jueves, 13 de julio de 2017

Estrellas en la noche.

Puede que no haya otra vez. Ya, eso lo sé pero si el ahora no es de verdad de qué sirve hacer. Hay que moverse porque te nace, o hacer todo lo posible para que nazca, para que la flor se abra, para que el sol te deslumbre o deslumbre a ese mundo que soñaste. Pero también tienes derecho a pararte y a mirar, no quiere decir que hayas perdido, la vida no es una prueba de nada, ni una meta. Yo creo que la vida es caminar, ir, incluso el no ir es vida, el estar parada, el dejar que esa falta de no sé qué se vea pronto saciada, o no, o que pase el tiempo, o que te asomes a la ventana y te des cuenta de que no estás como has estado otras veces, ni mejor, ni peor, claramente no mejor, pero dudas que en otro tiempo fuera mejor. En realidad has puesto en el punto de mira a todo, no solo al arsénico del arroz sino al concepto mismo de vivir impulsada, o con ilusión, no sé, no creo que sea que no tengo ilusión, es como si necesitara estar así, quieta, esperando. Las noticias de las personas que significan algo en tu vida tampoco han sido buenas últimamente la verdad, y me digo: pues podría escribir sobre todo lo que me rodea, ya, sí, pero no creo que deba hacerlo si quiera, en realidad lo que me rodea es la propia vida. La vida que no siempre es grata, es que estoy en un estado en el que ni si quiera creo que algo muy bueno lo hiciera cambiar. Y eso es gordo, es gordo pensar eso, el hecho de que ahora mismo sientes que estás en el pozo del Juego de la oca, o algo así, tienes a tu mente ahí, entre paréntesis, preguntándose qué será de ella. Claramente la vida sigue, claro, no puedes dejar de caminar, y con ello no quiero decir hacer algo contra mí, no, no es eso, es como si sintiera que necesito hacer algo pero no sé qué ni para qué realmente. No me falta nada, pero tengo inquietudes que no están cubiertas, aunque ese vacío viene de dentro, de muy adentro, eso lo sé, por eso estoy tan convencida de que no cambiaría nada aunque de pronto me encontrara paseando por la orilla de ese océano maravilloso, por una de esas playas del Caribe que salen en Españoles por el mundo, esas que al verlas en la televisión te da la sensación de que deberías estar allí, paseando, caminando por la arena y respirando. Pero luego vuelve esa sensación de vacío, esa falta de impulso y te das cuenta de que necesitas encontrar el camino adecuado, el que te llene de verdad. Y no, no es que no sea feliz con mi familia, ni con mis hijos, ni con mi pareja, ni es que me falte algo económico, no, los huecos del alma no se cubren con dinero. Creo que mis huecos solo se pueden llenar con algo maravilloso, algo que tiene que ver con el espíritu creativo y artístico, y la verdad es que si no tuviera la necesidad no escribiría sobre ello, y la necesidad viene del impulso, del latir, porque si no latiera esa parte de mí no me sentiría así: con ganas de explosionar. 
Tal vez ha llegado la edad, esa en la que empiezan a pasar cosas duras alrededor  con demasiada regularidad, a gente a la que quieres, y no acabas de poder asumirlo, eso de que te digan que un amigo inicia una dura lucha y que ya lleves en tus alforjas tantas otras luchas idénticas que afectan a otros amigos en este mismo año. Recuerdo que una vez, al saber que había fallecido un amigo de mi padre pensé en él, y me dije a mí misma que debía ser duro el hecho de empezar a despedirse de personas que han recorrido la vida contigo, a veces repentinamente, otras después de una larga lucha, pero haber vivido ocho décadas tiene eso, que uno acaba por hacerse a ello. No, no creo que se haga uno a eso nunca, en realidad no lo pienso de verdad, por más que seas capaz de hablar de ello con naturalidad como lo hace mi padre e incluso aunque seas capaz de decir frases trascendentes con total cotidianidad como eso de..."Qué le vamos a hacer, la vida es así de dura, muy dura."

Aunque no lo parezca, hay estrellas en la noche. Lo mismo que hay ilusión en el camino oscuro; tarde o temprano acertarás pulsando el interruptor adecuado. ¡Seguro que sí! Eso se llama ilusión e impulso potencial, son las estrellas que hay que descubrir para ser conscientes de que caminamos bajo la protección de un manto de luz inspiradora.

Isolina Cerdá Casado


martes, 11 de julio de 2017

Mecánicamente

¿De qué quiero escribir?

Esto es un ejercicio puramente mecánico, lo inicio así, mecánicamente, tengo la mente llena de ideas, emociones encontradas, brutales sucesos, luchas vencidas y batallas perdidas y alguna también ganada, en mi cabeza hay mil pensamientos que me condicionan y están haciendo que permanezca parada, quieta, como bloqueada. Precisamente por los tantos momentos de paralización estoy en este acto mecánico, porque necesito que mi alma se mueva, porque necesito que despierte del letargo el espíritu creador, porque también quiero seguir siendo leída, luego escribo para comunicar, para que el alma lo suelte y lo grite, lo diga, porque para qué callar. Cuando estás callada porque te has inmovilizado te das cuenta de que no merece la pena el silencio, no vale para nada, los secretos son armas de doble filo que cortan en cachitos cualquier atisbo de recuperación.
Llueve, así era como estaba, el tiempo, el alma, el conjunto de su ser vivo, pasado por agua. El agua está bien, pero no si estás con frío... Él estaba helado. Todos sudaban, tenían calor, corrían, vivían, veían sentidos por todas partes. Él solo veía lluvia y sentía frío.

Mecánicamente también pulverizo la superficies blanquecinas y quito el polvo a los muebles. Con el mismo impulso hago las camas y preparo la comida. Así también barro, sonrío, camino...
Abro la ventana y veo que hay un sol precioso, hace calor, mucho calor, cada vez más calor. Y sigo sin ver más allá, sigo sin estar impulsada, sigo con mi caminar mecánico.
Escribo mecánicamente, y en ese escribir abro un cajón, es mágico porque en un espacio muy pequeño hay mil objetos cuyas imágenes inspiradoras pueden entretener el caminar mecánico que me hace sentir tan mal. Pero no quiero escribir sobre lo que siento. ¿O sí lo quiero hacer? ¿Lo estoy haciendo? ¿En realidad es mecánico escribir sobre mi caminar robótico? El cajón, sí, mira el cajón y escribe una historia.



Roberta estuvo mirándose al espejo durante un tiempo, en realidad no se miraba, se había quedado clavada frente a aquella superficie lisa que le devolvía su imagen, dirigía su mirada hacia ella misma pero en realidad veía más allá, o no veía nada, parecía traspasar su cara con la vista. Empezó a peinarse, porque su madre siempre le decía que debía salir de casa lavada y peinada, así que en honor a ella y porque el reloj rosa indicaba que ya no quedaba tiempo se hizo una coleta y la adornó con un lazo rojo precioso. Tenía cita con el nutricionista, tenía cita con aquel señor y estaba francamente cansada de volver, de retomar nuevamente otro ciclo más de dietas muy cansinas, de que le volviera a repetir lo mismo que ya sabía, que le sobraban veinte kilos, que había que empezar poco a poco, que fuera los hidratos, que empezábamos a lo bruto para seguir menos estrictos, que todo era por salud no por un tema estético. Esta vez era serio, no podía descuidarse lo más mínimo, no era solo por el colesterol era porque se había encontrado muy mal y cuando se vio en aquella foto se sintió totalmente impulsada. Si hubiera podido hubiera cogido su goma de borrar y se habría dibujado la figura de nuevo. No era importante. Pero es que se sentía como un lápiz sin punta, que no podía escribir. Estaba cansada, quería ser un rotulador negro, o azul marino, quería ser música que saliera por los auriculares. O cajón de madera prensada, no quería ser, ella era, Roberta. 



Ya.


Isolina Cerdá Casado







martes, 4 de julio de 2017

Perspectiva de un puerro fan de Extremoduro.


Un día el puerro miró al interior de la olla, había llegado hasta allí en uno de sus paseos matutinos. Nunca se había cuestionado nada, asumía que las cosas pasaban porque tenían que pasar, su vida se había iniciado en un trozo de tierra de la cual lo arrancaron y de ahí le llevaron a una nave en la que le obligaron a ducharse, quitaron todo rastro de tierra en sus raíces y lo ataron con una cinta verde junto a otros de su misma especie. No lo cuestionó. Estuvo un tiempo expuesto, como si fuera mera mercancía, tras esa exposición llegó otra en un mercado más pequeño. No lo cuestionó. De ahí se fue a una caja fría, muy fría, en la que compartía espacio con más gente. Todos habían pasado por lo mismo pero ninguno se cuestionaba nada, como él. Hacía tiempo que no compartía sus pensamientos, había algo en su cabeza, lo situaba en ella, pero tal vez en realidad no estaba solo en su cabeza, la duda se había insertado en su tronco blanco, y en la parte verde que le quedaba después de haber sido rasurado, también en el extremo de cada una de sus raíces.
¿Qué finalidad tenía todo ese recorrido vital? 
Tras el paseo, tras su mirada al interior de aquella olla, tras el vistazo rápido que le echó a esa antigua trituradora de vaso de cristal, lo vio claro.

Ni para caldo, ni para puré, ni para complemento de verdura sana y saludable. Aquel puerro quería ser cantante de rock. Se tomó una cerveza, no por ahogar penas ni buscando inspiración sino para celebrar que por fin la luz del cuestionamiento había llegado hasta él. 


PD 
En ocasiones el germen del renacimiento está dentro de una olla, solo hay que salir del cajón, pasear y echar un vistazo con perspectiva. ¡Ah! ¡Y muy importante!: escuchar a Extremoduro.


Isolina Cerdá Casado

domingo, 25 de junio de 2017

Que dónde estás, que a dónde vas...


Pues no sé, no sé qué decir la verdad. Es desconcertante.
No digas nada. Acabo de ver un vídeo maravilloso en el que una psicóloga comparte una gran experiencia vital que no puede evitar compartir, y gracias a la luna que lo hace, porque creo que es una acción muy terapéutica que podemos hacer todos. Acabamos de saber que Ignacio Echeverría ha fallecido, es el español que paseaba por Londres con su patín y que ante una acción cobarde y de indefensión absoluta reaccionó, actuó valientemente utilizando el único objeto que tenía en sus manos, su patín. No sabemos cómo actuaríamos nosotros viendo una acción semejante, yo no tengo ni idea de si podría haber hecho algo, es uno de los muertos por ese odio incomprensible para tantos....

    Retomo el texto como unas semanas después.

    Ahí empecé a escribir, y en ese momento se me quitaron las ganas, no sé, fue como una falta de impulso, como que no podía, no quería, no tenía necesidad, falta de... no sé de qué.

    Ahora ya no se habla de él, de Ignacio, pero su acción fue maravillosa, lo arriesgó todo por ayudar. Supongo que el que no tiene impulso, uf,... Te falta hasta la energía para llegar a encontrar la puerta de salida del túnel, y si la encuentras no te sientes capaz de abrirla, y si la abres no te atreves a dar el paso, y si lo das no crees que seas lo bastante buena, y si consigues que tu negatividad pase desapercibida no eres capaz de disfrutar del optimismo de la maravillosa situación que te envuelve. Es el pez que se muerde la cola, si estás en el túnel espero que seas capaz de escribir, o que te sientas con la fuerza necesaria para hacerlo, para contarlo, contar lo bien que te sentó el baño, cuando nadabas y te dabas cuenta de que tenías mucha suerte de poder hacerlo. Y allí sentada en la silla, y allí mirando a tus hijos, y allí observando el mundo desde la suerte de estar viva y poder hacerlo. En ocasiones percibir lo bueno es hasta una suerte, porque solo si lo percibes eres capaz de sentirlo.
    Muchas veces no necesitas detenerte, ni te das cuenta, caminas, haces en modo automático. Hasta que un día tu mente se para, de golpe, y te pregunta, porque ella no se encuentra, que dónde estás, que qué es lo que haces, que qué quieres hacer o seguir haciendo o incluso dejar de hacer. Y le concedes el tiempo, a tu mente, a ti, te dejas pensarte y sentirte, te dejas libre como la ligera lluvia veraniega, como el tiempo que transcurre sin dar cuentas a nadie...

   Y entonces lo sabes, una luz repentina, te das cuenta: sabes dónde estás y hacia dónde vas.


Isolina Cerdá Casado

martes, 6 de junio de 2017

Las lágrimas de Tepahi

    Sé que este título es confuso y parece que condiciona el contenido de un texto, y que va a llevarnos a un estado de tristeza irremediable. Pero no, yo soy lo peor poniendo títulos, en realidad este llanto no es trágico, este llanto es una explosión de fuerza creativa.
Empecemos desde el principio, cuando una vez realizadas las funciones en el teatro José Monleón para diferentes coles de Leganés con acceso gratuito para 2500 niños, y dos funciones vespertinas con más de 800 localidades ocupadas, seguimos adelante con el reto de llevar "El sueño de Sirenita" a un teatro como el Egaleo de Leganés con 1520 localidades, al aire libre, y teniendo que hacer adaptaciones importantes para que todo el mundo fuera salpicado por la chispa creativa de Tepahi aunque estuviera sentado a 35 escalones del escenario. Hicimos un gran esfuerzo para compartir nuestro evento, y muchos de nosotros, todos en realidad, teníamos nuestras particulares circunstancias, sacamos tiempo, energía, creatividad e ilusión de la recámara. Todo el que pudo contribuir en algo contribuyó. Casi cincuenta actores y actrices en escena, es cierto que no somos un grupo profesional, papis y mamis e incluso un tío de niños y niñas con mucha ilusión, pero algunos de los que participamos en este proyecto sí somos profesionales y puedo decir que aprendemos mucho, por esa ilusión y entusiasmo que trasciende del escenario y abraza al público que nos acompaña desde el principio. Supongo que por esa razón el viernes 2 de junio lloramos tanto y tantos. Y no solo los miembros de Tepahi, porque apenas quedaban unos veinte minutos de actuación comenzó a diluviar, fue impresionante. "Qué hacemos?"; "Hay gente con paraguas, seguimos"; "No se puede, esto es una tormenta, es eléctrica y puede haber problemas serios"; "Es un riesgo"; "Hay que suspender".

    Llovió como hacía tiempo que no llovía en Leganés, fue un diluvio impresionante. Parecía que un auténtico mar iba a envolver a la preciosa Sirenita y se la iba a llevar a las profundidades del océano, lo mismo a las criaturas marinas que estaban espiándonos por una agujerito les gustó su preciosa sonrisa. Así fue como el cielo se abrió y cayó de él ese océano en el que medusas y peces nadaron desconsoladas, y un Neptuno con nariz roja levantó su tridente de poliespan y trató de detener a la lluvia. "Que pare de llover, porque como lo siga haciendo arrastrará hasta esta orilla de sueños otro barco lleno de pretróleo cargadito hasta las trancas de una instantánea frustración".
Pero debe ser que necesitábamos a la lluvia, necesitábamos el agua, era la Naturaleza, Mami Naturaleza estaba dando de beber a sus criaturas, mil respetos a ella y a sus ciclos.

    Tuvimos pues que suspender, el público aguantó hasta que fue posible, mucho, todos se fueron empapados. No sólo llorábamos los casi cincuenta tepahinianos, lo hicieron también muchos niños y niñas que se quedaron sin ver el desenlace.


fotos de Marga Ibáñez.

Nos hemos quedado con esa espinita y vamos a ver de qué forma nos la quitamos, porque queremos devolver todo ese cariño mostrado, y lo haremos, vamos a valorar las opciones que tenemos y veremos de qué manera gestionar esta gran carga de cariño, ilusión, creatividad y agradecimiento hacia un público maravilloso que se entregó al sueño de Sirenita y se sumergió tanto, tanto, que un buzo que pasaba por allí casi les tiene que dejar sus aletas para que pudieran nadar más deprisa hacia un lugar donde poder cobijarse de la impresionante tromba de agua.

    Tras el bajón inicial vino el resurgimiento. Ya estamos viendo opciones...

    Todas y cada una de las personas que acabaron empapadas esa tarde-noche del 2 de junio, en las gradas del Egaleo, tendrán su merecidísimo abrazo cálido de Tepahi. Palabra de tepahiniana.

Isolina Cerdá Casado

Los colores que hay en ti. Un canto al amor propio, a la autoestima, al autocuidado, al impulso creativo...Tú lo eres todo, eres lo más importante.

Algunos de los pendientes mágicos creados por la guerrera del mar . Llevo días queriendo escribir algo, claramente me lo has inspirado tú, t...