martes, 1 de agosto de 2017

Luz detrás del tiempo




Lo peor que te puede pasar es...son muchas cosas las que pueden hacer que se tambalee tu vida. Lo peor es relativo, en realidad lo peor es lo que pasa aquí y ahora, lo que te está doliendo, tanto física como espiritualmente. Y precisamente el hecho de que haya un "aquí y ahora", significa que también hay un "allá y después" o un "allí y más tarde". Y eso es esperanzador, lo es, por muy filtrada que tengas la mirada. Ahora hay muchos cursos y experiencias para trabajar el mindfundess o conciencia plena, es muy necesario verdaderamente volver la atención hacia nosotros y a esas pequeñas cosas que siendo básicas pasan desapercibidas. El mañana vendrá, porque el tiempo sigue su curso y eso es algo que no se pone en duda, aunque por momentos parezca que no avanza. Y lo que estás viviendo ahora pasará y eso significa que se modificará y se alterará, y la esperanza es que puede hacerlo para bien, para mejor. Entonces te darás cuenta de que llorar por el mañana no te dejó ver lo bueno que había en el presente. Cuando uno se siente bien percibe el presente, es así, trabajemos hacia esa conciencia plena, sobretodo cuando no te pasa nada y sin embargo te duele el alma y te pesa el cuerpo.

Isolina Cerdá Casado

jueves, 13 de julio de 2017

Estrellas en la noche.

Puede que no haya otra vez. Ya, eso lo sé pero si el ahora no es de verdad de qué sirve hacer. Hay que moverse porque te nace, o hacer todo lo posible para que nazca, para que la flor se abra, para que el sol te deslumbre o deslumbre a ese mundo que soñaste. Pero también tienes derecho a pararte y a mirar, no quiere decir que hayas perdido, la vida no es una prueba de nada, ni una meta. Yo creo que la vida es caminar, ir, incluso el no ir es vida, el estar parada, el dejar que esa falta de no sé qué se vea pronto saciada, o no, o que pase el tiempo, o que te asomes a la ventana y te des cuenta de que no estás como has estado otras veces, ni mejor, ni peor, claramente no mejor, pero dudas que en otro tiempo fuera mejor. En realidad has puesto en el punto de mira a todo, no solo al arsénico del arroz sino al concepto mismo de vivir impulsada, o con ilusión, no sé, no creo que sea que no tengo ilusión, es como si necesitara estar así, quieta, esperando. Las noticias de las personas que significan algo en tu vida tampoco han sido buenas últimamente la verdad, y me digo: pues podría escribir sobre todo lo que me rodea, ya, sí, pero no creo que deba hacerlo si quiera, en realidad lo que me rodea es la propia vida. La vida que no siempre es grata, es que estoy en un estado en el que ni si quiera creo que algo muy bueno lo hiciera cambiar. Y eso es gordo, es gordo pensar eso, el hecho de que ahora mismo sientes que estás en el pozo del Juego de la oca, o algo así, tienes a tu mente ahí, entre paréntesis, preguntándose qué será de ella. Claramente la vida sigue, claro, no puedes dejar de caminar, y con ello no quiero decir hacer algo contra mí, no, no es eso, es como si sintiera que necesito hacer algo pero no sé qué ni para qué realmente. No me falta nada, pero tengo inquietudes que no están cubiertas, aunque ese vacío viene de dentro, de muy adentro, eso lo sé, por eso estoy tan convencida de que no cambiaría nada aunque de pronto me encontrara paseando por la orilla de ese océano maravilloso, por una de esas playas del Caribe que salen en Españoles por el mundo, esas que al verlas en la televisión te da la sensación de que deberías estar allí, paseando, caminando por la arena y respirando. Pero luego vuelve esa sensación de vacío, esa falta de impulso y te das cuenta de que necesitas encontrar el camino adecuado, el que te llene de verdad. Y no, no es que no sea feliz con mi familia, ni con mis hijos, ni con mi pareja, ni es que me falte algo económico, no, los huecos del alma no se cubren con dinero. Creo que mis huecos solo se pueden llenar con algo maravilloso, algo que tiene que ver con el espíritu creativo y artístico, y la verdad es que si no tuviera la necesidad no escribiría sobre ello, y la necesidad viene del impulso, del latir, porque si no latiera esa parte de mí no me sentiría así: con ganas de explosionar. 
Tal vez ha llegado la edad, esa en la que empiezan a pasar cosas duras alrededor  con demasiada regularidad, a gente a la que quieres, y no acabas de poder asumirlo, eso de que te digan que un amigo inicia una dura lucha y que ya lleves en tus alforjas tantas otras luchas idénticas que afectan a otros amigos en este mismo año. Recuerdo que una vez, al saber que había fallecido un amigo de mi padre pensé en él, y me dije a mí misma que debía ser duro el hecho de empezar a despedirse de personas que han recorrido la vida contigo, a veces repentinamente, otras después de una larga lucha, pero haber vivido ocho décadas tiene eso, que uno acaba por hacerse a ello. No, no creo que se haga uno a eso nunca, en realidad no lo pienso de verdad, por más que seas capaz de hablar de ello con naturalidad como lo hace mi padre e incluso aunque seas capaz de decir frases trascendentes con total cotidianidad como eso de..."Qué le vamos a hacer, la vida es así de dura, muy dura."

Aunque no lo parezca, hay estrellas en la noche. Lo mismo que hay ilusión en el camino oscuro; tarde o temprano acertarás pulsando el interruptor adecuado. ¡Seguro que sí! Eso se llama ilusión e impulso potencial, son las estrellas que hay que descubrir para ser conscientes de que caminamos bajo la protección de un manto de luz inspiradora.

Isolina Cerdá Casado


martes, 11 de julio de 2017

Mecánicamente

¿De qué quiero escribir?

Esto es un ejercicio puramente mecánico, lo inicio así, mecánicamente, tengo la mente llena de ideas, emociones encontradas, brutales sucesos, luchas vencidas y batallas perdidas y alguna también ganada, en mi cabeza hay mil pensamientos que me condicionan y están haciendo que permanezca parada, quieta, como bloqueada. Precisamente por los tantos momentos de paralización estoy en este acto mecánico, porque necesito que mi alma se mueva, porque necesito que despierte del letargo el espíritu creador, porque también quiero seguir siendo leída, luego escribo para comunicar, para que el alma lo suelte y lo grite, lo diga, porque para qué callar. Cuando estás callada porque te has inmovilizado te das cuenta de que no merece la pena el silencio, no vale para nada, los secretos son armas de doble filo que cortan en cachitos cualquier atisbo de recuperación.
Llueve, así era como estaba, el tiempo, el alma, el conjunto de su ser vivo, pasado por agua. El agua está bien, pero no si estás con frío... Él estaba helado. Todos sudaban, tenían calor, corrían, vivían, veían sentidos por todas partes. Él solo veía lluvia y sentía frío.

Mecánicamente también pulverizo la superficies blanquecinas y quito el polvo a los muebles. Con el mismo impulso hago las camas y preparo la comida. Así también barro, sonrío, camino...
Abro la ventana y veo que hay un sol precioso, hace calor, mucho calor, cada vez más calor. Y sigo sin ver más allá, sigo sin estar impulsada, sigo con mi caminar mecánico.
Escribo mecánicamente, y en ese escribir abro un cajón, es mágico porque en un espacio muy pequeño hay mil objetos cuyas imágenes inspiradoras pueden entretener el caminar mecánico que me hace sentir tan mal. Pero no quiero escribir sobre lo que siento. ¿O sí lo quiero hacer? ¿Lo estoy haciendo? ¿En realidad es mecánico escribir sobre mi caminar robótico? El cajón, sí, mira el cajón y escribe una historia.



Roberta estuvo mirándose al espejo durante un tiempo, en realidad no se miraba, se había quedado clavada frente a aquella superficie lisa que le devolvía su imagen, dirigía su mirada hacia ella misma pero en realidad veía más allá, o no veía nada, parecía traspasar su cara con la vista. Empezó a peinarse, porque su madre siempre le decía que debía salir de casa lavada y peinada, así que en honor a ella y porque el reloj rosa indicaba que ya no quedaba tiempo se hizo una coleta y la adornó con un lazo rojo precioso. Tenía cita con el nutricionista, tenía cita con aquel señor y estaba francamente cansada de volver, de retomar nuevamente otro ciclo más de dietas muy cansinas, de que le volviera a repetir lo mismo que ya sabía, que le sobraban veinte kilos, que había que empezar poco a poco, que fuera los hidratos, que empezábamos a lo bruto para seguir menos estrictos, que todo era por salud no por un tema estético. Esta vez era serio, no podía descuidarse lo más mínimo, no era solo por el colesterol era porque se había encontrado muy mal y cuando se vio en aquella foto se sintió totalmente impulsada. Si hubiera podido hubiera cogido su goma de borrar y se habría dibujado la figura de nuevo. No era importante. Pero es que se sentía como un lápiz sin punta, que no podía escribir. Estaba cansada, quería ser un rotulador negro, o azul marino, quería ser música que saliera por los auriculares. O cajón de madera prensada, no quería ser, ella era, Roberta. 



Ya.


Isolina Cerdá Casado







martes, 4 de julio de 2017

Perspectiva de un puerro fan de Extremoduro.


Un día el puerro miró al interior de la olla, había llegado hasta allí en uno de sus paseos matutinos. Nunca se había cuestionado nada, asumía que las cosas pasaban porque tenían que pasar, su vida se había iniciado en un trozo de tierra de la cual lo arrancaron y de ahí le llevaron a una nave en la que le obligaron a ducharse, quitaron todo rastro de tierra en sus raíces y lo ataron con una cinta verde junto a otros de su misma especie. No lo cuestionó. Estuvo un tiempo expuesto, como si fuera mera mercancía, tras esa exposición llegó otra en un mercado más pequeño. No lo cuestionó. De ahí se fue a una caja fría, muy fría, en la que compartía espacio con más gente. Todos habían pasado por lo mismo pero ninguno se cuestionaba nada, como él. Hacía tiempo que no compartía sus pensamientos, había algo en su cabeza, lo situaba en ella, pero tal vez en realidad no estaba solo en su cabeza, la duda se había insertado en su tronco blanco, y en la parte verde que le quedaba después de haber sido rasurado, también en el extremo de cada una de sus raíces.
¿Qué finalidad tenía todo ese recorrido vital? 
Tras el paseo, tras su mirada al interior de aquella olla, tras el vistazo rápido que le echó a esa antigua trituradora de vaso de cristal, lo vio claro.

Ni para caldo, ni para puré, ni para complemento de verdura sana y saludable. Aquel puerro quería ser cantante de rock. Se tomó una cerveza, no por ahogar penas ni buscando inspiración sino para celebrar que por fin la luz del cuestionamiento había llegado hasta él. 


PD 
En ocasiones el germen del renacimiento está dentro de una olla, solo hay que salir del cajón, pasear y echar un vistazo con perspectiva. ¡Ah! ¡Y muy importante!: escuchar a Extremoduro.


Isolina Cerdá Casado

domingo, 25 de junio de 2017

Que dónde estás, que a dónde vas...


Pues no sé, no sé qué decir la verdad. Es desconcertante.
No digas nada. Acabo de ver un vídeo maravilloso en el que una psicóloga comparte una gran experiencia vital que no puede evitar compartir, y gracias a la luna que lo hace, porque creo que es una acción muy terapéutica que podemos hacer todos. Acabamos de saber que Ignacio Echeverría ha fallecido, es el español que paseaba por Londres con su patín y que ante una acción cobarde y de indefensión absoluta reaccionó, actuó valientemente utilizando el único objeto que tenía en sus manos, su patín. No sabemos cómo actuaríamos nosotros viendo una acción semejante, yo no tengo ni idea de si podría haber hecho algo, es uno de los muertos por ese odio incomprensible para tantos....

    Retomo el texto como unas semanas después.

    Ahí empecé a escribir, y en ese momento se me quitaron las ganas, no sé, fue como una falta de impulso, como que no podía, no quería, no tenía necesidad, falta de... no sé de qué.

    Ahora ya no se habla de él, de Ignacio, pero su acción fue maravillosa, lo arriesgó todo por ayudar. Supongo que el que no tiene impulso, uf,... Te falta hasta la energía para llegar a encontrar la puerta de salida del túnel, y si la encuentras no te sientes capaz de abrirla, y si la abres no te atreves a dar el paso, y si lo das no crees que seas lo bastante buena, y si consigues que tu negatividad pase desapercibida no eres capaz de disfrutar del optimismo de la maravillosa situación que te envuelve. Es el pez que se muerde la cola, si estás en el túnel espero que seas capaz de escribir, o que te sientas con la fuerza necesaria para hacerlo, para contarlo, contar lo bien que te sentó el baño, cuando nadabas y te dabas cuenta de que tenías mucha suerte de poder hacerlo. Y allí sentada en la silla, y allí mirando a tus hijos, y allí observando el mundo desde la suerte de estar viva y poder hacerlo. En ocasiones percibir lo bueno es hasta una suerte, porque solo si lo percibes eres capaz de sentirlo.
    Muchas veces no necesitas detenerte, ni te das cuenta, caminas, haces en modo automático. Hasta que un día tu mente se para, de golpe, y te pregunta, porque ella no se encuentra, que dónde estás, que qué es lo que haces, que qué quieres hacer o seguir haciendo o incluso dejar de hacer. Y le concedes el tiempo, a tu mente, a ti, te dejas pensarte y sentirte, te dejas libre como la ligera lluvia veraniega, como el tiempo que transcurre sin dar cuentas a nadie...

   Y entonces lo sabes, una luz repentina, te das cuenta: sabes dónde estás y hacia dónde vas.


Isolina Cerdá Casado

martes, 6 de junio de 2017

Las lágrimas de Tepahi

    Sé que este título es confuso y parece que condiciona el contenido de un texto, y que va a llevarnos a un estado de tristeza irremediable. Pero no, yo soy lo peor poniendo títulos, en realidad este llanto no es trágico, este llanto es una explosión de fuerza creativa.
Empecemos desde el principio, cuando una vez realizadas las funciones en el teatro José Monleón para diferentes coles de Leganés con acceso gratuito para 2500 niños, y dos funciones vespertinas con más de 800 localidades ocupadas, seguimos adelante con el reto de llevar "El sueño de Sirenita" a un teatro como el Egaleo de Leganés con 1520 localidades, al aire libre, y teniendo que hacer adaptaciones importantes para que todo el mundo fuera salpicado por la chispa creativa de Tepahi aunque estuviera sentado a 35 escalones del escenario. Hicimos un gran esfuerzo para compartir nuestro evento, y muchos de nosotros, todos en realidad, teníamos nuestras particulares circunstancias, sacamos tiempo, energía, creatividad e ilusión de la recámara. Todo el que pudo contribuir en algo contribuyó. Casi cincuenta actores y actrices en escena, es cierto que no somos un grupo profesional, papis y mamis e incluso un tío de niños y niñas con mucha ilusión, pero algunos de los que participamos en este proyecto sí somos profesionales y puedo decir que aprendemos mucho, por esa ilusión y entusiasmo que trasciende del escenario y abraza al público que nos acompaña desde el principio. Supongo que por esa razón el viernes 2 de junio lloramos tanto y tantos. Y no solo los miembros de Tepahi, porque apenas quedaban unos veinte minutos de actuación comenzó a diluviar, fue impresionante. "Qué hacemos?"; "Hay gente con paraguas, seguimos"; "No se puede, esto es una tormenta, es eléctrica y puede haber problemas serios"; "Es un riesgo"; "Hay que suspender".

    Llovió como hacía tiempo que no llovía en Leganés, fue un diluvio impresionante. Parecía que un auténtico mar iba a envolver a la preciosa Sirenita y se la iba a llevar a las profundidades del océano, lo mismo a las criaturas marinas que estaban espiándonos por una agujerito les gustó su preciosa sonrisa. Así fue como el cielo se abrió y cayó de él ese océano en el que medusas y peces nadaron desconsoladas, y un Neptuno con nariz roja levantó su tridente de poliespan y trató de detener a la lluvia. "Que pare de llover, porque como lo siga haciendo arrastrará hasta esta orilla de sueños otro barco lleno de pretróleo cargadito hasta las trancas de una instantánea frustración".
Pero debe ser que necesitábamos a la lluvia, necesitábamos el agua, era la Naturaleza, Mami Naturaleza estaba dando de beber a sus criaturas, mil respetos a ella y a sus ciclos.

    Tuvimos pues que suspender, el público aguantó hasta que fue posible, mucho, todos se fueron empapados. No sólo llorábamos los casi cincuenta tepahinianos, lo hicieron también muchos niños y niñas que se quedaron sin ver el desenlace.


fotos de Marga Ibáñez.

Nos hemos quedado con esa espinita y vamos a ver de qué forma nos la quitamos, porque queremos devolver todo ese cariño mostrado, y lo haremos, vamos a valorar las opciones que tenemos y veremos de qué manera gestionar esta gran carga de cariño, ilusión, creatividad y agradecimiento hacia un público maravilloso que se entregó al sueño de Sirenita y se sumergió tanto, tanto, que un buzo que pasaba por allí casi les tiene que dejar sus aletas para que pudieran nadar más deprisa hacia un lugar donde poder cobijarse de la impresionante tromba de agua.

    Tras el bajón inicial vino el resurgimiento. Ya estamos viendo opciones...

    Todas y cada una de las personas que acabaron empapadas esa tarde-noche del 2 de junio, en las gradas del Egaleo, tendrán su merecidísimo abrazo cálido de Tepahi. Palabra de tepahiniana.

Isolina Cerdá Casado

sábado, 29 de abril de 2017

La última producción de TEPAHI, "El sueño de Sirenita"


No recuerdo exactamente el día, sé que estábamos en el local de Blas, sentados unos cuantos en el sofá otros tantos en sillas, pero seguramente hace más o menos un año, recién parida nuestra querida "Mami Naturaleza". Sergio había tenido un sueño, y nos contó a unos cuantos que ya sabía sobre qué personaje iba a girar la obra del año siguiente. Había soñado con Laura, y con unas conchas. Cualquier mente sucia hubiera pensado que además de loco soñador fantaseaba con las actrices de tepahi, pero no, como no teníamos la mente sucia ya sabíamos que empezaba a tener los flashes típicos de los locos soñadores hiperactivos. Solo sabíamos que había una sirena y de alguna manera todos queríamos sumergirnos en el mar, o mejor, en el océano. Bastó su fantasía para arrancar. Tuvimos una asamblea, en la que unos caballitos nos pidieron silencio y tras la votación del proyecto, la mayoría apostaba por un nuevo proyecto, Sergio no estaba muy convencido aún y prefería entonces hacer una obra recopilatoria. Lo cierto es que no hubo que convencerle mucho, su mente ya estaba en marcha desde aquel sueño con Sirenita, y sus conchas claro. Así que en la siguiente asamblea nos contó por encima algunas de sus ideas. Una boda a la fuerza, en medio podía aparecer una cantina típica de marinero, luego también veía payasos, con mucho color, animalitos marinos,... ¡Esa cabeza! Bueno, ¡esas cabezas! Con la idea del mar empezaron a surgir animales marinos, el problema de contaminación de nuestros mares, y los payasos, Sergio veía payasos. Él no podía implicarse este año, imposible, tenía un trabajo como profesor y unos horarios que cumplir, y mucho trabajo que hacer, además de sus galas de magia y otras historias. ¿Quién la escribiría? Me preguntaron que si yo me comprometía a hacerlo, a escribir una obra basada en todas esas ideas, enlazar todo, pensar en personajes, más de cuarenta actores en escena, que todos tuvieran su momento de gloria...A mí me gusta escribir, y tampoco lo hago mal, las ideas de las que partíamos estaban claras, más o menos, así que acepté el reto. A ese reto siguió otro, no menos importante, la dirección del proyecto. Sergio no me dejaba sola, pero este año no podía estar físicamente ni tampoco podía implicarse tanto mentalmente. Pues también acepté ese reto, el de dirigir la obra, el de ayudar a los actores, que no son profesionales y aunque esta es la quinta obra y algunos ya podían sentir que tenían tablas, verdaderamente era un reto para muchos de ellos puesto que teníamos que trabajar con mucho guión. Ya se sabe, empecé a escribir y los diálogos iban viniendo a mi mente. No fue fácil a nivel guión, partiendo de la hoja en blanco. ¿Cómo hacer justificable la aparición de una taberna en medio del mar? ¿Y payasos? ¿Un circo? ¿Cómo justificar cada una de las transiciones que Sergio veía tan claras? Un sueño, es un sueño...
En diciembre estaba el guión escrito, pero ya había cosas que se iban tejiendo tanto de escenografía como de vestuario, peces, corales artesanales que nos llevaron muchísimo tiempo, la torre, la concha (menudo trabajo de ingeniería conseguir lo que estábamos buscando), la barra de bar... El guión sufrió varias modificaciones, una de ellas cuando sentada en el sofá de casa, con el reparto de frases a los distintos peces y medusas vi que tanto los unos como los otros podían ser coros y trabajar con ellos rescatando la idea del coro griego. Di un salto de alegría por la inspiración y mi marido y mis hijos se quedaron absortos cuando empecé a gritar: ¡Claro! ¡Son coros! ¡Medusas y peces! ¡Coros! ¡Coros! Es verdad que mi familia está curada de espanto desde que hice aquel micro de teatro siendo un poto, con un montón de ramas en la cabeza, pero aquella idea hizo temblar el comedor.
En fin, verdaderamente ha sido un trabajo muy duro, no puedo obviar los muchos momentos en los que resoplé, aunque apenas dije nada, soy una mujer muy contenida de puertas para afuera (eso dice mi marido). Es obvio que no era fácil, porque se trataba de repartir los personajes entre cuarenta y pico personas, todos con entusiasmo y con muchas ganas de tener una aparición importante, no todos comprendieron a la primera que hasta la más mínima intervención hacía grande el proyecto, porque lo que verdaderamente importaba era el objetivo de poner en pie una obra dirigida a un público infantil fundamentalmente y con el poder de emocionar a los mayores, que con la ayuda del Ayuntamiento de Leganés, iba a llegar de forma gratuita a casi 2.500 niños, entre ellos nuestros hijos es cierto. Se intentó repartir el trabajo por departamentos: Creatividad, Dirección, Administración, Grupos de Peces, Grupo de Medusas, Grupo de Piratas, Grupo de Payasos, y aunque se produjeron discusiones y algunos malos entendidos, al final todo salió bien, nos terminamos entendiendo todos. Las cantantes trabajaban por libre, y Sergio siempre estuvo para cualquier imprevisto y fue de gran ayuda su guión técnico que era lo que más miedo me daba.
Como directora, obviando lo que ya he contado de esos pequeños malentendidos, he de decir que ha sido un gusto trabajar con personas tan entregadas, tan llenas de alma, tan dispuestas a mejorar y a trabajar. Es cierto que ya con el "cargo" de directora me dejé llevar por el impulso creativo y disfruté como una enana en muchos momentos. Me acuerdo especialmente de aquella coreografía de los piratas, cuando me grabé e hice un rollo de papel lleno de viñetas para colgar en la pared del local y trabajar con mis queridos piratas. Las propuestas de los malotes y su canto inicial; los muchos momentos de ensayo privadamente de las dos protas que llegaban al aula 4 con su texto trabajado y aceptando cualquier orientación y pauta que se les diera; y Neptuno, con esas parrafadas que iba memorizando en cualquier minuto libre que tuviera; esas coreografías de peces con muchos intentos de quedar todos y que fue casi imposible hasta el ensayo general, ese patrón increíble que nos trajo un pececillo muy payasete; o las coreografías de las medusas, sus maravillosas ideas de paraguas flotantes y transparentes con cintas colgando, todo el tiempo invertido en acercarse lo máximo a los bancos de medusas; y los payasos... Debo confesar que esa escena no la vi hasta el final, y ha sido lo máximo, recuerdo el reparto de los objetos con los que iban a trabajar, muchos de ellos prestados por un cole, al igual que parte del vestuario...recuerdo que para verla en la cabeza hice viñetas de cada una de las apariciones. Y al final una vez más reconozco que el loco soñador tenía razón, tenía cabida y la pudimos encajar de forma maravillosa según nos confesó una profe. Y nuestras Voces, cada cierto tiempo me enviaba un audio la mujer de los ojos de gata, y a mí se me ponían los pelos como escarpias de la emoción. Y cuando enviaban a Creatividad esas maravillas pintadas en una buhardilla por unas manos maravillosas.... Y ese caballo que trajo un pirata que doblaba papel y que tiene el arte metido en sus manos. O cuando un coche se estaba creando e iban apareciendo las piezas fotografíadas, hasta que al final, en aquel taller sita en el piso primero de una calle cualquiera, una mujer, la pequeña gran mujer como dice Laura, se sacó de la manga y de su inmensa capacidad creativa un coche, maravilloso, ese del que salió un comercial convertido en payaso, un comercial que una vez lo hubo ¡aparcao! se dirigió a los niños y los llenó de magia. La misma magia con la que un Maestro de ceremonias los había llevado al circo.
También me acuerdo de Margarita, la mujer que estaba tan ilusionada en la creación de muchos de los trajes entre ellos los de las protagonistas y malotes, y que iba a venir a vernos ilusionada. Ella estuvo, estuvo su energía y su luz, solo así se explica la fuerza de ellas. Qué gran muestra de valentía de Sirenita y Cangrejín al salir a escena con esa carga emocional de una pérdida inesperada a tan solo cinco días del estreno.
Hoy me duele un poco la cabeza, es como si ayer hubiera estado en una fiesta con mucho batido de mandarina y mango. Le preguntaré a los piratas qué hacen cuando esas bebidas que se toman les produce resaca. Han sido tres días de fiesta, ocho representaciones, seis para niños de diferentes coles de Leganés y dos por la tarde abiertas al público en general. Ha sido algo fascinante, gracias, muchas gracias a todos los tepahinianos y gracias a todos los que nos habéis apoyado en esta locura. No olvidar a nuestro querido Pepe, gracias por tu implicación y profesionalidad, y por tu arte interpretativa jeje,  y a todos los técnicos que estuvieron con nosotros, entre ellos Ricardo ya poseedor de la camiseta de Tepahi. 
El 2 de junio volveremos...en el Egaleo, un espacio diferente, pero prometemos adaptarnos e intentar hacerlo lo mejor posible.

Gracias!!!

Isolina Cerdá Casado

PD

¿A que no sabéis lo que nos dijo Sergio ayer tras recoger todo sentados en el sofá del local de Blas? Sí, había vuelto a soñar.....















lunes, 24 de abril de 2017

Una peculiar arenga como co-directora de "El sueño de Sirenita"




Queridas y queridos miembros de Tepahi:

A tan solo tres días del estreno de la que sería nuestra quinta obra y desde el departamento de Dirección, queremos agradecer a todos vosotros la gran implicación para llevar a buen puerto nuestra última producción. Hemos ido creciendo, empezamos con “Cuentonaje” (2013), y seguimos con “Duendolín” (2014), “Una historia de juguetes” (2015), “Mami Naturaleza” (2016), y ahora como quinta producción “El sueño de Sirenita” (2017).
Todos y cada uno de nosotros ha hecho y está haciendo posible que sigamos adelante con la realización de una obra nueva cada año. Así que gracias, muchas gracias.




 Como co-directora de la obra deciros que sois unos valientes, locos, tanto como Sergio, solo así se explica esto.
Quiero deciros, de cara al día del estreno, a los próximos miércoles, jueves y viernes, que lo vamos a hacer muy bien.
¿Por qué? Porque hemos trabajado, y no solo eso, hemos puesto el alma, y cuando se pone el alma, sale bien, porque sencillamente vamos a darlo todo.
Y vamos a dejar a un lado cualquier tipo de cosa, comentario, reyerta o distracción que nos reste. Porque necesitamos que todos rememos a la vez.
Todos y cada uno de nosotros somos importantes, desde el que mueve una tela, hasta el que solo dice en toda la obra “¡Eso!”, porque esa persona que está soltando ese “Eso” representa justamente el espíritu de Tepahi, ella solo sale en un sueño pero da igual, está disponible, se ofrece y hace lo que sea para que esto salga bien. Y cuando los malotes salgan a escena, ese fondo marino se va a mover gracias al espíritu de Tepahi, y cuando los actores principales salgan, y hablen, se pueden equivocar o no, pero tened la seguridad de que no estarán solos, porque el Cangrejito y la Sirenita tendrán a montones de Medusas y de peces mandando su energía para que sientan que están acompañadas. Y cuando un valiente actor se meta en la piel de Neptuno, con cierto respeto y muchos nervios, no estará solo, además de unos caballitos tendrá a una mujer de negro vigilante siempre, como todos. Y cuando el cantinero loco salga a escena (e improvise el texto jajaja) tampoco estará solo, Y cuando nuestras voces valientes salgan a cantar, no estarán solas, todos y todas estaremos con ellas. Y aunque algunos días no pueda estar físicamente nuestro querido co-director, estará su corazón, sus directrices, y ¡también estaré yo!
Así que, antes de cada función recordemos todos eso, somos un equipo, remamos en la misma dirección, tomaremos unos minutos para respirar y relajarnos, pero tras ese tiempo vamos a ir a por todas.
Porque…¿Qué somos? Peces, medusas, piratas, sirenas…
Somos padres y madres
¿Y qué hacemos? Nadamos, vivimos en el mar.
Hacemos teatro para nuestros hijos.

Y cuando alguien hace algo con tanto amor e ilusión, no puede salir mal, aunque nos equivoquemos, no pasa nada, porque en vez de quedarnos en casa relajados, hemos elegido estar aquí, ensayando.

No hay más que decir, bueno sí: Gracias a todos.

Isolina Cerdá Casado


Día del libro






Lo escribí y lo leí delante de una marea azul preciosa 


Hoy es el día del libro. Parece ser que la idea original fue del escritor valenciano Vicente Clavel Andrés, quien la propuso a la Cámara Oficial del Libro de Barcelona en 1923 y fue aprobada por el rey Alfonso XIII en 1926. Hasta 1930, sin embargo, no se celebró el 23 de abril sino el 7  de octubre.
Estamos en el 2017 y hoy más que nunca es necesario rememorar y celebrar un día como este. El día del libro, ese objeto con poderes mágicos inimaginables.
Oh, dios mío, ¡benditos libros!
Sanadores del alma
Contadores de historias
Revulsivos, ilustradores, apaciguadores.

Paz.
Paz en el alma de aquellos que están confusos
Que abran un libro, que viajen con él, que amplíen, que descubran, que sean tolerantes.
Abran un libro, no, no abran solo uno,
Que abran montones de libros,
Y que lean: cuentos, historias, que empaticen, que se pongan en el lugar de aquel que sufre o de aquel que es feliz y te cuenta un cuento o de aquel que ha vivido y te escribe sobre los múltiples firmes por los que atravesó valiente y lleno de fuerza: había hierba, caminos rocosos, valles, precipicios, árboles gigantes en selvas vírgenes.

Hoy, un día como hoy debería hacerse un intercambio.
Sí, a aquellos que poseen armas, os convoco, os doy un libro, me dais vuestras armas y las guardamos en un lugar secreto. A aquellos que creen tener la certeza de que su causa lo justifica todo, también os convoco, os doy un libro, me dais vuestro extremismo ciego y lo guardaremos en un lugar secreto; os puedo dar también un papel en blanco para que escribáis vuestro odio y desaparezca para siempre de vuestro corazón.
A aquellos que tienen el poder de acabar con el sufrimiento también os regalo un libro, para que abráis vuestra mente y actuéis pronto.

Abramos un libro, para conocer, para aprender, para reírnos, para emocionarnos, para ser personas con alma y corazón. Para saber y ser poseedores de ese tesoro que nadie nos podrá arrebatar nunca: una mente libre, llena de conocimientos, de historias, de vidas.

Porque hoy, hoy es un día especial, el día del libro,
El día del tesoro que llega a serlo gracias a muchas personas que lo hacen posible.
Gracias a las letras, gracias a los que juegan con ellas y escriben, sobre el mundo, sobre una materia, sobre su vida, sobre una historia mágica, sobre una fantasía… Gracias a las editoriales, a las imprentas, a las bibliotecas y a los bibliotecarios, gracias a los libreros, pero gracias también a los lectores, en cuyas almas culminan las historias que guardan ellos, los libros.

Brindemos por todos ellos, para que nunca se rindan ni dejen de existir los diferentes eslabones que hacen posible la existencia y el acceso a los libros. Y hagámoslo con las palabras del escritor uruguayo Mario Benedetti:

No te rindas, aún estás a tiempo
de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras, enterrar tus miedos,
liberar el lastre, retomar el vuelo.

No te rindas que la vida es eso,
continuar el viaje, perseguir tus sueños,
destrabar el tiempo,
correr los escombros, y destapar el cielo.

No te rindas, por favor no cedas,
aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se ponga y se calle el viento,
aún hay fuego en tu alma,
aún hay vida en tus sueños
porque cada día es un comienzo nuevo,
porque esta es la hora y el mejor momento.
Porque no estás solo, porque yo te quiero.


Soy un libro 
Y te espero.


  Isolina Cerdá Casado








domingo, 16 de abril de 2017

Sentido íntimo del teatro, de Hubiera, de Mercedes.




    No voy a hablar de lo que representa el teatro para la sociedad, de su papel como dinamizador, revulsivo, reflejo, espejo, cocina social, no, eso ya está escrito. Quiero escribir sobre ese momento íntimo del actor, ese momento en el que algo cambia, cuando el germen de algo muy grande se deposita en tu corazón y te ves avocado a una especie de relación amorosa con el arte de la interpretación de la que nunca podrás desvincularte. Y es una relación que va evolucionando en el tiempo, en cada etapa, con cada trabajo.
Cada instante en el que caminas por las tablas de un escenario tu espíritu se modifica y siente mil cosas diferentes. Cada representación de teatro es un arte efímero. Porque no hay dos funciones iguales, nunca, aunque lo intentes, aunque tu intención sea repetir ese momento creativo de la misma manera, tú ya no eres la misma, ni el público lo es, ni si quiera tú estás igual que estabas, en cada caminar vas creciendo como una persona y en cada representación creces como actriz.

Hubiera es un reto maravilloso para una actriz como yo, una gran responsabilidad, la de dar vida a Mercedes.





Una Mercedes que nos habla de su vida con una sinceridad y sencillez que es fácil reconocerse en esos detalles que todos tenemos en nuestra propia existencia vital, y que quizá por básicos no se habla de ellos, de lo que sentimos ante ese primer amor, ese recuerdo de infancia que nos marcó...



Mercedes camina, Mercedes baila, Mercedes suspira...e Isolina es la actriz que se mete en su piel, la que le da vida, la que camina como si..., la que moviliza su energía para desaparecer y dejar que el personaje hable a través de ella.


    Mercedes, cuéntales, como tú lo harías. Aquí me tienes. Julián escribió tu historia, qué gran historia querida. Andrés lo vio, vio que Hubiera era grande y se embarcó para llevar y llegar a ese destino maravilloso de esta gran obra, y se vio capaz de darle vida, es muy valiente. Cuando el texto ya estaba instalado en mi memoria, entró poco a poco sin presión, Andrés me dirigió, me guió para ir llegando a ese punto de evolución dramática que él ya intuía que llegaría. Óscar y Jesús siguieron amando a la criatura. Dando abrazos a Mercedes, de puro amor hacia el teatro, por el teatro, para el teatro.

    Y así estamos ahora, dos días más, dos oportunidades para conocer su historia, para que siga creciendo, y encontrando los diferentes niveles de tu vida, encontrar hasta el detalle más sútil o aparentemente insignificante que sirva para añadir color a su vida, la de un personaje cualquiera en el que reconocernos. Y con trabajo llegaremos, llegaremos a conseguir una perfecta escultura teatral siempre efímera que del corazón llegó al papel a través de una dramaturgia maravillosa, y que se hizo teatro de carne y hueso, con mi carne, con mi hueso, con las directrices acertadas de un director alado, con el abrigo de unos productores amantes del teatro.

Escribo aquí porque quiero seguir creciendo, lo confieso, quiero seguir encontrando, quiero que Mercedes siga caminando y que el sonido de sus zapatos negros no se silencie. Allí, en ese espacio mágico, en la cueva del Teatro de las Aguas.

Sin duda, soy afortunada. Gracias Universo por esta oportunidad.

Isolina Cerdá Casado


https://www.atrapalo.com/entradas/hubiera_e4800967/




martes, 11 de abril de 2017

Taller de escritura: Servilleta arrugada


    El pan se puso duro, estuvo mucho tiempo sobre la mesa, nadie lo recogió, ni para guardarlo ni para llevárselo a la boca. Ese trozo de pan había empezado a integrarse en el paisaje. La cocina generalmente estaba desordenada, como su alma, se había convertido en una olla en la que introducir todas las verduras pochas con las que se encontraba.

    Empezó a caer, casi sin darse cuenta una lágrima que recorrió su mejilla, llegó hasta su boca, se la volvió a tragar. 
    La servilleta no fue necesaria, aunque por sus arrugas era evidente que alguien ya la había utilizado. ¿O era un pañuelo lleno de tristeza?

Isolina Cerdá Casado

Los colores que hay en ti. Un canto al amor propio, a la autoestima, al autocuidado, al impulso creativo...Tú lo eres todo, eres lo más importante.

Algunos de los pendientes mágicos creados por la guerrera del mar . Llevo días queriendo escribir algo, claramente me lo has inspirado tú, t...