martes, 11 de abril de 2017

Taller de escritura: Servilleta arrugada


    El pan se puso duro, estuvo mucho tiempo sobre la mesa, nadie lo recogió, ni para guardarlo ni para llevárselo a la boca. Ese trozo de pan había empezado a integrarse en el paisaje. La cocina generalmente estaba desordenada, como su alma, se había convertido en una olla en la que introducir todas las verduras pochas con las que se encontraba.

    Empezó a caer, casi sin darse cuenta una lágrima que recorrió su mejilla, llegó hasta su boca, se la volvió a tragar. 
    La servilleta no fue necesaria, aunque por sus arrugas era evidente que alguien ya la había utilizado. ¿O era un pañuelo lleno de tristeza?

Isolina Cerdá Casado

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