lunes, 9 de junio de 2025

El arte de canalizar la energía (ACE)

 



Esta maravilla bien se merece unas líneas, y es que esta mañana una mujer increíble que tiene en sus manos el arte de canalizar la energía (ACE) me ha sorprendido con esta preciosidad. Olga es una mujer llena de sorpresas, y es que lo del ACE es justamente lo que mejor se le da, luz que despierta otras luces, es capaz de crear en un momento de hiperactividad cualquier cosa que se pueda hacer con las manos, creatividad y energía a borbotones, y casi sin esforzarse han salido de sus momentos creativos unas piezas de cerámica, unos objetos decorativos hechos con cuerdas y botes de cristal, una carretilla resurgida del desahucio vital o unas bolsas bordadas con hilos de colores. El poder de la creación en ella es tal que es capaz de emocionar sin ni si quiera esperarlo. Así fue como la mujer de flores de colores en el pelo negro casi suelta una lágrima de agradecimiento porque se vio sorprendida ante tal maravilla, bueno una o un montón de ellas, se contuvo aun siendo de lágrima fácil, la generosidad de aquella mujer le había conmovido el alma. Tal vez porque al ver su nombre bordado la mujer se vio arrastrada hasta tiempos de infancia, recordando aquellos pañuelos y toallas que su mamá le había bordado cuando era niña. Y este bonito detalle me llegó, a la mujer de pelo negro y flores en el pelo, un día de esos complicados, en los que parece que no te has levantado con buen pie, por lo que sea, y sientes que ciertos miedos vuelven a recordarte lo vulnerable que sigues siendo en realidad. Pero un simple gesto fue suficiente para que el día se llenara de luces esperanzadoras, no solo fue el detalle mágico sino el pensar en el tiempo previo en el que la mujer creadora estuvo bailando entre agujas e hilos de colores para seguir creando arte canalizando su energía (ACE).  Y es que el ACE no podía tener al frente a una persona más entregada y capaz, con una creatividad que es clave a la hora de dar respuesta a cualquier necesidad que pudiera surgir. 


Isolina Cerdá







Eternamente agradecida a Olga, la mujer creadora.

sábado, 7 de junio de 2025

Después de la derrota

 

"Después de la derrota" es el título de la primera película en la que aparezco, tengo un papel muy pequeño, soy la mamá de Iván el travieso, uno de los cortos con los que arranca la película y en el que se cuenta la historia de uno de los protagonistas. Para mí es un momento importante y no puedo más que dar las gracias a Rosa Blas Traisac por haber contado conmigo tras nuestro encuentro en la sala de teatro que gestionaba a través de su asociación La noche del cazador, y a la que llegué con mi obra de teatro "Terapia virtual", un poto desquiciado que buscaba su sanación, hace ya unos cuantos añitos de esta locura, casi diez. 
Rosa es una directora de cine del sur de Madrid, de Leganés, mi ciudad de acogida, y es increíble escucharla porque tiene mucho que decir y defiende muchas cosas que están pasando en el mundo del audiovisual, dificultades con las que tiene que batallar la persona que se lanza a perseguir sus sueños creativos en el cine, eso queda plasmado en la película. Me encantó haber rodado con ella, es encantadora, una creadora mágica y ojalá pueda cerrar esta etapa por todo lo alto, para mí lo está haciendo, su criatura ya está volando sola y pronto la veremos en algunas plataformas. De momento la semana que viene en los Cines Artistic Metropol y en breve en la pequeña pantalla. Así que larga vida a Rosa y a sus creaciones y ojalá que en un futuro podamos coincidir de nuevo. 

Isolina Cerdá






De esta guisa me conoció Rosa, y al tiempo me llamó para participar en este proyecto en el que ha invertido tanto, más de cinco años han sido de proceso creativo.




jueves, 5 de junio de 2025

100.000 Visitas

 



Es jueves, un jueves del mes de junio con el calor amenazante en el horizonte de un verano a punto de iniciarse. Es un jueves especial porque los datos estadísticos de mi blog, Soliescribe, el que empecé a escribir gracias a mi hermano, hoy ha rebasado la cifra de 100.000 visitas, o cien mil ojos que se han pasado por mi blog, de los cuales es posible que un porcentaje considerable haya leído de principio a fin alguno de mis textos, esos que en muchas ocasiones he escrito a la sombra de un café, como idealizando esos momentos de inspiración en los que una baila con su propio yo y fantasea con las diferentes visiones del mundo. Siempre he reconocido que yo escribo por necesidad, no solo de un espíritu expresivo sino también de su parte creativa, en definitiva expresión creativa rebozada por la búsqueda de equilibrio, de paz, de manta que te arropa cuando sientes un frío terrible en el alma.
Pues bien, hoy he rebasado la cifra, hace algún tiempo me dije que como llegara a los 100.000 ojos entonces tendría que escribir un pequeño texto en homenaje a aquellas miradas que un día dedicaron una parte muy importante de sus vidas, su preciado tiempo, a leer alguno de mis textos. A lo mejor la mayoría de las personas, o máquinas, o buscadores, o extraterrestres en busca de historias cotidianas que llegan hasta mi blog en realidad no han leído nada de él, solo han visto la instantánea que he colgado en ese momento, y ni por asomo han descifrado los mensajes que se ocultan en los textos, bueno, es evidente que no hay nada oculto, quizá alguna que otra emoción que es mejor no mostrar para no dejar el alma totalmente desnuda y vulnerable. Lo cierto es que nunca he podido escribir sin la presencia de esa emoción sostenedora. Pero bueno, si has llegado hasta aquí sonríe, te pido que lo hagas porque aunque la vida está llena de mierdas con una sonrisa se lleva mejor, y seguramente cuando yo vaya a ver si tengo algún ojo más en las visitas de mi blog aumentará la cifra gracias a tu empeño por llegar hasta el final, por tu impulso de dedicar unos minutos a esta lectura, así que gracias a tu tiempo dedicado yo también sonreiré. ¿Estás bien? Espero que lo estés, te advierto que si no lo estás y justo te encuentras en este momento luchando con alguno de los muchos baches con los que te va a sorprender la vida, es que es así, pues que sepas que no estás solo, o sola, porque Soli está aquí, soplando, para apagar las oscuridades del tiempo, para acunarte, para decirte que todos estamos en el mismo barco, luchando para no ahogarnos. Gracias por tus ojos. Atentamente,

Isolina Cerdá

domingo, 25 de mayo de 2025

No me olvido




Soy de metal, estoy rodeado de flores, algunas de ellas con una profunda historia de amor, amor de vida. La mujer que sostiene en sus brazos a un bebé recién bautizado, porque las fotos se suelen hacer después, es la responsable de que una vez al año este espacio de la terraza en la que me han colocado brille y casi deslumbre con su rojo intenso. Parece ser que la mujer, Lina se llamaba, de Isolina, igual que la hija, que además de Isolina también se llama Antonia, bueno pues la mujer fue una de esas mujeres luchadoras con las que nos sorprende la vida de vez en cuando. A Lina le gustaba mucho el campo, tal vez la culpa de ello fueran sus orígenes de pastos verdes, carballos frondosos y eucaliptos sanadores. Más de 52 años hace de ese instante en el que alguien inmortalizó un rostro que reflejaba ya la incertidumbre ante las dificultades que se avecinaban, asumiendo que nada había sido fácil hasta llegar a ese momento en el que bautizaban a la segunda hija. En el horizonte dos hijos por llegar, una muerte trágica, una enfermedad estranguladora y una fortaleza innata con la que hacer frente a las turbulencias mundanas y a las que parecían llegadas directamente de los infiernos. Yo soy de metal, de momento no me he oxidado del todo, pero tengo un óxido incipiente en las patas y no sé yo si seré capaz de sobrevivir veinte años más, que son justamente los que tiene la planta de campanas rojas, que grita su belleza y su existir, resistente en esta terraza de un ático de Leganés al frío invierno, con sus temperaturas extremas, también al verano en el que hay que ser muy valiente para soportar los más de cuarenta grados a la sombra del mes de julio. Lo mismo este julio llueve, no sería extraño en estos tiempos de climas inciertos y contaminación asfixiante. Parece ser que esta planta viene de un campo de Crevillente, en la "Terra colorà", a Lina le encantaban las plantitas y esta era una de las que cuidó con mimo. Cada año nos regala sus flores y la hija de Lina sonríe, la mira, le hace fotos, y la idolatra como si fueran una especie de regalo venido directamente del cielo, que es donde está Lina, y considera que es una especie de mensaje encriptado que ella tiene que saber leer. A mí no me queda más remedio que posar cada vez que la veo con el móvil en la mano por si decide incluirme en alguno de sus textos domingueros, la mujer se inspira en cualquier objeto, cosa o imagen rescatada del tiempo, ese que pasa y pasa, y de pronto te encuentras con que a esa niña de grandes entradas y mirada inteligente y bondadosa, se le encogió el alma al darse cuenta de que apenas le quedaba un suspiro de vida frente a lo ya vivido, y entonces supo que debía seguir escribiendo esas historias, que debía dejarles espacio, que debía rendirse a esa necesidad creativa. Y se decidió a inmortalizar ese instante, en el que sus manos bailaban y su alma encontraba consuelo al dar forma a sus sueños y confiar en ellos y apoyarlos y creer en sí misma. Para eso he quedado, de capitán de barco a impulsor de sueños rotos y darles formas nuevas decorándolos con bellas y celestiales flores rojas de temporada que salen una y otra vez en un ático de Leganés. 

Añoro tu presencia física, añoro tus abrazos carnosos, añoro tu regazo, tu mirada, tu sonrisa.

 Yo, posando.

 La fiesta del rojo.

 
La campana roja con su mensaje encriptado.

Lina y su familia, y una sobrinita, y un marido que mira de reojo, y un niño que mira sonriente en la parte inferior izquierda de la foto del bautizo que pasaba por allí, y una niña pelona que sonríe y pone morritos y ojos llorosos e indagadores. Hay una o dos Isolinas en cada foto.


 

 Instante creativo inmortalizado.

domingo, 27 de abril de 2025

Mónica

 


Todo empezó con un baile de patas de araña aplastada por una ráfaga de aire que mi madre envió desde las alturas cerrando la puerta del panteón en el que se encontraban los restos del cuerpo de mi querida hermana Mónica y de mi añorada mamá. (Respira) No llegué a ver el cuerpo del arácnido pero por el grosor de sus patas debía ser al menos del tamaño de un pistacho. 



Mamá, tú lo sabías, hubiera muerto de un pasmo si el susodicho artrópodo hubiera descendido hasta mi hombro justo en el momento en el que limpiaba con un paño la escultura de la virgen de cobre que sellaba vuestros restos con su rostro dulce. Sí, muerta seguramente a los pies de vuestras lápidas, debido a un shock paralizante causado por una fobia no resuelta. Era un día grisáceo, nada habitual en el pueblo de Crevillent, pero bien es cierto que el cambio climático ha mandado al garete a cualquier regularidad climática. No había ni un alma en el cementerio, bueno, las había supongo pero incorpóreas, sin su preciado cuerpo destructible por el paso del tiempo, de los cuerpos originarios de aquellas almas apenas quedaba material óseo y carnes en descomposición. No somos nada aunque algún día lo hubiéramos sido. Si hubiera muerto estando dentro del pequeño panteón probablemente nadie se habría percatado hasta la hora de la cena, mi padre habría llamado a mis hermanos, el sonido de mi teléfono alteraría la paz de aquel espacio de descanso, pero a no ser que algún familiar hubiera visitado a algún vecino de lápida nadie habría adivinado dónde me encontraba yo. Mi cuerpo habría estado velado por el mismo bichito causante de ese final inesperado. 

Igual que tu final querida, inesperado, hoy mismo he llorado por lo que te sucedió, la marcha forzosa, la despedida irremediable, la maraña de culpas asfixiando el alma, el dolor de no volverte a ver tras tu ingreso en ese hospital psiquiátrico. Nunca supimos qué araña te infringió el susto mortal. Pero mi niña, mi niña bonita, todavía tengo lágrimas en el alma esperando que las deje salir, que las libere del encierro a las que fueron sometidas, y todo para poder recordarte libre de la tragedia que supuso para mí tu pérdida.



Y es que cuando tú moriste también una parte de mí murió, y era tanto el dolor que fuiste desapareciendo poco a poco hasta el punto de que llegó un momento en el que ya no hablábamos de ti, desapareciste de nuestras conversaciones, y tu recuerdo se fue borrando. Solo una foto tuya rememoraba tu imagen en casa pero tú fuiste mucho más que aquella joven de pelo rizado, de mirada dulce y soñadora, de cara redondita y labios carnosos. 

Y es que yo pensaba que estaba curada, que ya lo había superado después de todo este tiempo sin ti, más de treinta años pensando que la herida estaba cerrada. Pero no, no lo estaba, el dolor seguía intacto porque no lo había dejado salir, por eso cuando abría la caja de los recuerdos ante la sanadora de almas salían las lágrimas a borbotones. Y pensaba en tus rizos, en tu sonrisa, en tu abrazo, en todo lo que no he compartido contigo porque simplemente te había hecho desaparecer mi niña bonita.

Es precisamente en esas sesiones donde nació la necesidad de este texto. Y de vez en cuando me venía el impulso, y volvía a estar flotando en un halo de inspiración, y pensaba en cómo hacerlo, qué iba a escribir, qué te podía dedicar, un texto mágico, un texto cargado de imaginación, y justo cuando por fin fui a visitaros al campo santo aquellas patas de araña me despertaron la necesidad creativa, y recuerdo haber ido a por agua para limpiar vuestro lugar de eterno descanso, haber visto el nicho de mi compañero de instituto, Miguel Hernando, que falleció en un accidente de tráfico con apenas dieciocho añitos, y lo saludé, paradojas de la vida que fuera a morar tan cerca de ellas. Supongo que también desperté en mí su recuerdo, y sentí la añoranza de todo ese tiempo transcurrido de vida en el que no estuviste conmigo, añoré instantes juntas que nunca tuvieron lugar, confesiones de vivencias emocionales, susurros amigos, abrazos de hermana mayor. 


Ay querida, hoy es uno de esos días en los que me siento impulsada pero a su vez te añoro con una intensidad que me inunda de lágrimas el rostro, sentada en un espacio privilegiado y acogedor, mi terraza, sintiendo que bueno, al menos puedo escribirte unas letras, volviendo a traerte hasta aquí. Mi corazón siente cierto alivio, como una especie de caricia emocional, aunque no nos engañemos, esto es parte del duelo, el dolor por tu pérdida, por tu ausencia. Hubiera querido volver a caminar a tu lado por un instante, escucharte cantar, ver cómo cogías en brazos a mis hijos, y a todos y todas tus sobrinas. En mi imaginación, ya, lo sé, nunca lo hiciste pero anhelaba que lo hubieras hecho. Quiero traer la risa, tu risa, tu maravillosa risa, tu alma pura, tu sensibilidad. Me encantaría poder abrazarte, sé que no se puede, lo sé, pero casi puedo imaginarme acariciando tu cabeza, tu pelo, cogiendo tu rostro entre mis manos, diciéndote que todo pasará...Ahora, justamente ahora, siento como una especie de tela de araña cubriéndome entera, tejida con mi propia tristeza, y la única manera de desprenderme de ella es a través de ti. Ya eres luz, sí, es verdad, desde hace más de treinta años, seguramente me has estado iluminando desde entonces, y tú formas parte de mí, sí, cubierta por una telaraña, sí, y por un momento he sentido que me faltaba el aire, supongo que es la consciencia del dolor, ya no estás en cuerpo alegre. 

Mi niña bonita, te añoro tanto que me duele. Tu legado está en mí, pero también en nuestros hermanos, y también en mis hijos, y en sus hijos, y estarás siempre en nosotros. Pero hoy, hoy especialmente, no sé muy bien a qué es debido, te siento en mi alma con un corazón tembloroso pero también tranquilo, como la paz de un cuerpo tumbado en una hamaca que cuelga de un árbol enorme que abraza. (Vuelve a respirar).

Siempre tuya,

Isolina Cerdá Casado



sábado, 7 de diciembre de 2024

Semanal 1: Clic

Vamos, empieza ya, escribe, sobre lo que sea, oblígate, siéntate y dedica un tiempo a la escritura. Sabes que hubo un tiempo en el que la escritura fue una tabla de salvación, tal vez en el momento en el que dejé de hacerlo empecé ahogarme en mis propios pensamientos, porque ya no compartía mis angustias y mis puntos de vista de un mundo que no es fácil para nadie. Bueno, matizo, el mundo es el que es, nuestro paso por el mundo es el que está cargado de dificultad, de una u otra índole, no importa el matiz, la concreción del pozo, del bache, del nudo en la garganta, todos y cada uno de nosotros nos vemos obligados a caminar erguidos por más que caigan piedras sobre nuestro tejado y de pronto tengamos miles de goteras encharcando nuestros pensamientos, nuestros sentidos, nuestros sueños.

Puerta monumental y autobús azul.


Un autobús azul cargado de personas, hombres y mujeres luchadoras, cada uno con su propia carga, sentado en el asiento, mirando por la ventanilla alguien ve a una mujer con un móvil en la mano, haciendo una foto a la puerta monumental, a través de la ventanilla del autobús piensa en esa mujer, con más de cincuenta años que se ha parado en medio del paso de peatones, está cruzando a la vez que inmortaliza un instante. El viajero del autobús no sabe que esa mujer justo en ese momento está haciendo una serie de fotos para buscar inspiración, para ilustrar la tarea que le ha sugerido su psicoterapeuta, de alguna manera esa mujer con el móvil en la mano está buscando sentidos, maneras de ir arreglando las goteras en su cabeza. Ella, la mujer escribidora empezó por poner cubos que recogieran toda ese agua de lluvia porque ella quería seguir con su vida como si no importara la cantidad de cubos que tenía que ir poniendo en su mente. Hasta que llegó un punto en el que tenía su mente llena de cubos y apenas podía caminar por su propia cabeza, el alma empezó a inundarse también, ella seguía ignorando el encharcamiento, no le daba importancia a esa inundación que la estaba ahogando, porque no se había puesto en valor, en el valor adecuado, en el lugar que debía darse a sí misma. Estaba tan volcada en los demás que se olvidó del ahogo propio. El viajero del autobús pensó que aquella mujer era una turista pirada que solo pensaba en subir fotos a Instagram para inmortalizar su viaje a Madrid. Lo que no sabía el viajero del autobús era que ella, aquella mujer de más de cincuenta años, rebosaba cierto bienestar tras salir de la consulta con su psicóloga, y en ese trayecto que recorrió hasta la parada de metro de Moncloa, fue inmortalizando instantes en busca de imágenes inspiradoras, le daba igual una sombra, una hoja de otoño entre la hierba, o un escaparate de una librería, espacio mágico donde los haya. Aquella mujer tenía una luz distinta en el rostro porque se la estaba reforzando y sin saber muy bien cómo iniciaba el camino hacia la reparación de su propio tejado. Pero ¿por qué esta mujer necesitaba de alguien externo para llenarse de valor y volver la mirada hacia sí misma? Pues porque a veces sucede, y el patrón de conducta resulta ser autolesivo para una misma. Y un pequeño clic te hace darte cuenta de muchas cosas, el clic de la puerta de la consulta al abrirse, el clic del semáforo al cambiar a verde, el clic de un cruce de personas anónimas con sus propias goteras, el clic de un cielo azul, el clic de un rayo de luz, de un palacio, del olor a churros en plena cocción, de una tienda de souvenirs, de una larga cola para comprar un número para el sorteo de navidad en una administración de lotería enclavada en una estación de cercanías.
    
Isolina Cerdá 

Tienda navideña de souvenirs.

Rayo de luz que entra por el lado superior izquierdo.

Escaparate mágico.

Hoja de otoño.

 

martes, 19 de noviembre de 2024

La amiga mexicana y el árbol mágico. Gracias Diana.


 Su amiga, de hacía poco tiempo, sí, de apenas unos pasos de entre los largos y muchos kilómetros vitales que llevaba recorridos, su amiga mexicana le había sugerido que ante su malestar y su pena se abrazase a un árbol. Decía que los árboles con su sabiduría se llevaban lo negativo y te regalaban paz, en plena coordinación con la naturaleza. Así fue como ella, la mujer que estaba en plena crisis vital, sumida en una depresión paralizante hasta la respiración, se abalanzó hacia el primer árbol que encontró y se fundió en un eterno y casi simbiótico abrazo. Tanto fue así que la gente que pasaba por allí no era capaz de distinguir dónde empezaba el árbol y dónde la persona.

La mujer tenía tanta necesidad de paz que se fue solapando con él, adentrándose en cada uno de los círculos de vida, es cuando se pudo dar cuenta de que aquel símbolo de la naturaleza salvadora se había convertido en un sentido vital para ella. Savia y sangre, corteza y piel, ambos caminaron juntos en la inmovilidad del enraizamiento arbóreo. Y fue sintiendo cómo entraban en ella nutrientes vitales que procedían del mismísimo centro de la tierra.

Su perrita, llena de tranquilizantes para controlar los ataques de epilepsia, la miraba con esa inteligencia canina, conocedora del mal que acechaba el alma de su amiga humana. La gente se sorprendía al ver un pastor alemán que miraba un árbol en el que apenas quedaba una bota y un pañuelo de aquella mujer fusionada, y parecía que aquellas extrañas prendas estaban siendo custodiadas por aquella mágica criatura canina.
Luego, al paso del tiempo, horas, días, quién podía saberlo, la mujer salió del árbol, consiguió volver a ser ella y se fue de camino a casa junto a su perrita Leia, como poco tendría que hacer la cena, o la comida, o quién sabe qué otra cosa mundana, lo que sí sabía era que iba con un poco de paz en el cuerpo y una menor intensidad de dolor en el alma.


Isolina Cerdá

martes, 27 de agosto de 2024

No te olvides

 





Era fuerza, es luz. No te olvides de ti misma, de tu energía, de tu magia creativa, de la necesidad expresiva. Porque si no te ahogas, lo sabes y lo sientes. Quiero decirte que siempre hay esperanza, siempre, por mucho que parezca que tu mundo se hunde, que se tambalea. 
Esta plantita llegó a Madrid hace diecinueve años, la trajo de mi campo mi marido, la había plantado mi mamá, cada año nos regala flores como estas para recordarnos que ella estuvo aquí, y sigue ahí, siendo luz. Ni la Filomena ha podido con ella. Maravilla inspiradora.

Isolina Cerdá.

Juego creativo, imagen inspiradora.


Todo comenzó aquel día, una tarde cualquiera, me metí en un baño de un gran centro comercial, mi hija esperaba fuera frente al espejo arreglándose el pelo tras lavarse las manos. Una vez hice pis, de pie, revisé cuál era el alcance de mi puntería pélvica, y justamente al ver el esparcimiento sobre el váter de ciertas gotas amarillas me entró en el cuerpo ella, la inspiración. Y mientras limpiaba el derrame con un montón de papel higiénico tuve un extraño impulso de escribir, de contarlo, de dejar inmortalizada esa sensación tan agradable y peculiar al mismo tiempo, sobre todo por cómo surgió, curiosamente sentía que tenía que ver con la madurez y ese momento concreto de mi vida en el que solo me importaba vivir, no me miraba para ver si estaba guapa o no, no tenía necesidad, me sentía bella, bien, sin presiones, casi flotando. Salí del baño con una sonrisa, mi hija me miraba inquisidoramente tratando de saber qué me había pasado, pero no me preguntó y yo no le dije nada, no podía explicarle en ese momento de esparcimiento que un poco de orina derramada me había causado dicha sensación. Algún día lo leerá. Lo mismo que "Algún día llegarás", Corazón.
La cuestión, llevo todo el verano queriendo sentarme a escribir, bueno, con el impulso, con ese punto de inspiración creativa que busca una salida, que necesita de un tiempo de dedicación y exclusividad. Y justamente hoy, tras leer un texto escrito por mí en el 2015, "La mujer que se cortó la trenza y le dio la llave al príncipe para que entrara por la puerta. Ahí acabó el cuento", he pensado que hace mucho tiempo que no escribo creativamente, todo esto ocurrió mientras terminaba de desayunar y decidí inmortalizar la imagen y dejarme llevar por lo que ahí ocurría, o podría ocurrir, o tal vez estaba ocurriendo. 
La mujer zurda se había cortado en dos, fue un corte limpio, tan limpio y reluciente como lo fue aquel que tuvo lugar en el porche de una caravana, cuando una mano buscaba a tientas unos pendientes que un buen amigo le trajo de Italia y una cuchilla torpemente metida en la bolsa de aseo le rebanó la yema del dedo gordo de su mano izquierda.
La mujer se sentía feliz cortada en dos, sabía que iba a causar una gran y redundante felicidad a la escribidora, acompañada de un buen café con leche. Sus dos mitades se adentraron en la tostadora Taurus, allí estuvieron un tiempo finito, y cuando se tostaron lo suficiente, una de las mitades se vio untada por una fina capa de mantequilla sobre la que bailó otra capa de mermelada de tomate. A la otra mitad le tocó un gran chorro de aceite y adquirió un color dorado que mojada en la piscina de café parecía una provocadora jovencita a la que solo le faltaba un gran bikini rojo hecho de tomate restregado para enloquecer a las masas. 
Bueno, vale, no era una mujer, era un trozo de pan que le quedó a la escribidora del día anterior y que compró en un super mercado exprés cuando paró al volver del dentista para comprar los cereales del gallo que tanto gustaban a su hija. 
Un bizcocho esponjoso estaba dentro de un táper de tapa naranja, hecho con los huevos de mi marido, de yema naranja, unas hueveras con más huevos se escondían en las hueveras reutilizadas de huevos de gallinas de maridos ajenos que trabajaban en granjas de Almoguera y de Totana respectivamente. El dato es curioso e innecesario, lo sé, pero de repente salgo de Madrid, y paseo mi mente por Guadalajara y por Murcia, ésta última alberga agradables recuerdos y personas inspiradoras muy importantes en mi vida creativa. 
Y la medicación, la mía, envase gastado verde, la de Agus, envase gris, y la de Leia, mi perrita bonita, dos cajas.
Sal rosa y un ticket de una tienda de plantas y animales de color verde, que inmortaliza las plantas que ha comprado mi marido para un estanque maravilloso que ha hecho poquito a poquito, suave, suavecito.
De fondo, previo encendido con el mando del televisor, se escuchaban testimonios y noticias diversas: el juicio de Daniel Sancho (creo que esa ha sido la determinante para dejar de hablar de dos mitades de mujer tostada), la muerte de una mujer aristócrata y muy joven, el Procés y sus historias, y la Caixa y la mujer del presidente... En ocasiones es mejor apagar la tele, como hace mi hija cada vez que escucha una noticia triste o dura, prefiere permanecer en la ignorancia antes que hundirse en la tristeza de la oscuridad cotidiana. Es muy sensible y empática, la pobre ha salido a la madre.

 

Esto es lo que ha salido de un momento de impulso e inspiración, solo por si alguien lee el texto, alguien que no sea yo, alguien que de pronto llega hasta él, me conozca o no me conozca, ha de saber que la conclusión clara es la siguiente: Todo llega, lo bueno y lo malo, todo pasa, lo bueno y lo malo. A los momentos de dificultad solo les queda una cosa: pasar y que lleguen otros momentos de menos dificultad. Así que si estás en un momento de tu vida difícil, lo mismo que ese instante inspirador llegó y se fue, y ha vuelto, lo mismo que las gotas de pis desaparecieron por la pasada contundente de un papel higiénico de calidad. Lo amarillo, pestilente  e invasivo que tengas en tu vida ahora pasará, simplemente coge un buen trozo de papel absorbente, puedes ir a un centro comercial y coger un trozo en uno de los meaderos y limpia, limpia, limpia.

          La inspiración llegará y el mal momento pasará, te lo dice una mujer cortada en dos, con una                  buena mermelada de tomate untada en cada uno de los rincones de su cuerpo. 

 Isolina Cerdá




 

martes, 25 de junio de 2024

ABRA

 Abra-zos, abra-zame, abra- la puerta y permítase soñar, abra- la mente, abra- su casa y siéntase feliz en ella. Vístase, compleméntese, regodéese en el talento de las piezas impregnadas por la creatividad de ABRA. Allí estaba el artista, un regalo de persona, recibiendo con una sonrisa a los apasionados de la moda, de esas estrellas brillantes, de esos momentos de inspiración... Piezas únicas, que tienen un porqué, fruto de la catarsis, del momento inspirador, de la locura creativa. 

    Instalado en Paris, creando en la ciudad del amor, sonriendo creativamente, viviendo lleno de luz. Y justamente luz es lo que tienen sus creaciones, plasman ese halo creativo que lo envuelve en los momentos de inspiración, cuando el duende baila en su cabeza y siente como si volara. Y es ese duende el que te regala unas alas para volar.

    






Vuela, sigue volando. Porque con tu arte los demás podremos volar.


Y en el silencio de la noche, una luna llena imaginaria le susurra al oído de la zapatilla del pie derecho una canción y poco le falta a doña Rosita para empezar a bailar con su gemela doña Rosina del pie izquierdo le French Cancan y darle pierna arriba pierna abajo un buen meneo a la falda. 



miércoles, 15 de mayo de 2024

Tiempo de volver


 Te quiero, aunque no haya sabido decírtelo oportunamente y me haya olvidado de ti en tantas ocasiones, sin verte de verdad, sin escucharte como mereces, sin tenerte en cuenta, creyendo que lo demás era más importante que tú, tu derecho a equivocarte, tu derecho a descansar, reír, llorar, por ti y contigo. Tan lejos he estado de ti que no vi venir la tristeza que te estaba acechando, ni el sin sentido, ni esa falta de ilusión que llegó a envolverte. Y sin embargo disimulabas, apenas dejabas ver una lágrima en tu mejilla, tantas lágrimas que caían invisibles, nadie las podía ver, ni si quiera tú, pero sentías cómo caían y hacían surco. Yo quiero que el surco lo forme la risa, que sea el motor, que la ilusión te vuelva a empujar el ánimo y te haga emprender nuevos proyectos. Vivir, quiero que vuelvas a sentirte así, llena de fuerza y energía, porque sabes que está en ti, así como ya sabes lo que es la oscuridad más absoluta aun a pesar de un sol brillando más allá de las nubes. Me olvidé, me dejé arrastrar por la negrura, y sin saberlo, sin ser consciente, te abandoné. Hoy vuelvo, hoy de nuevo estaré a tu lado, conscientemente, te abrazaré desde lo profundo, volverás a ser lo que eres y nunca dejaste de ser, te verás, serás grande, un bello impulso, un sentido.

Los colores que hay en ti. Un canto al amor propio, a la autoestima, al autocuidado, al impulso creativo...Tú lo eres todo, eres lo más importante.

Algunos de los pendientes mágicos creados por la guerrera del mar . Llevo días queriendo escribir algo, claramente me lo has inspirado tú, t...