jueves, 5 de junio de 2025

100.000 Visitas

 



Es jueves, un jueves del mes de junio con el calor amenazante en el horizonte de un verano a punto de iniciarse. Es un jueves especial porque los datos estadísticos de mi blog, Soliescribe, el que empecé a escribir gracias a mi hermano, hoy ha rebasado la cifra de 100.000 visitas, o cien mil ojos que se han pasado por mi blog, de los cuales es posible que un porcentaje considerable haya leído de principio a fin alguno de mis textos, esos que en muchas ocasiones he escrito a la sombra de un café, como idealizando esos momentos de inspiración en los que una baila con su propio yo y fantasea con las diferentes visiones del mundo. Siempre he reconocido que yo escribo por necesidad, no solo de un espíritu expresivo sino también de su parte creativa, en definitiva expresión creativa rebozada por la búsqueda de equilibrio, de paz, de manta que te arropa cuando sientes un frío terrible en el alma.
Pues bien, hoy he rebasado la cifra, hace algún tiempo me dije que como llegara a los 100.000 ojos entonces tendría que escribir un pequeño texto en homenaje a aquellas miradas que un día dedicaron una parte muy importante de sus vidas, su preciado tiempo, a leer alguno de mis textos. A lo mejor la mayoría de las personas, o máquinas, o buscadores, o extraterrestres en busca de historias cotidianas que llegan hasta mi blog en realidad no han leído nada de él, solo han visto la instantánea que he colgado en ese momento, y ni por asomo han descifrado los mensajes que se ocultan en los textos, bueno, es evidente que no hay nada oculto, quizá alguna que otra emoción que es mejor no mostrar para no dejar el alma totalmente desnuda y vulnerable. Lo cierto es que nunca he podido escribir sin la presencia de esa emoción sostenedora. Pero bueno, si has llegado hasta aquí sonríe, te pido que lo hagas porque aunque la vida está llena de mierdas con una sonrisa se lleva mejor, y seguramente cuando yo vaya a ver si tengo algún ojo más en las visitas de mi blog aumentará la cifra gracias a tu empeño por llegar hasta el final, por tu impulso de dedicar unos minutos a esta lectura, así que gracias a tu tiempo dedicado yo también sonreiré. ¿Estás bien? Espero que lo estés, te advierto que si no lo estás y justo te encuentras en este momento luchando con alguno de los muchos baches con los que te va a sorprender la vida, es que es así, pues que sepas que no estás solo, o sola, porque Soli está aquí, soplando, para apagar las oscuridades del tiempo, para acunarte, para decirte que todos estamos en el mismo barco, luchando para no ahogarnos. Gracias por tus ojos. Atentamente,

Isolina Cerdá

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