domingo, 14 de abril de 2019

El director


¿Cuánto tiempo nos queda? ¿Tiempo de qué? Tiempo de coger el reloj de la cocina, de mirarnos en el espejo, de soltarnos el pelo y adentrarnos hasta la pérdida de la consciencia...Él siempre ha estado ahí. Con su caminar animoso, sus gestos, sus indicaciones. Con la formalidad y el respeto necesario hacia el trabajo. Está. Está en las flores de papel...¡De papel! Está en la ceniza que recoge con esmero la criada. Sabes que está y para nosotros los actores es muy importante, para mí lo es, saber que es un actor además de director, saber que entiende al actor, saber decir la palabra adecuada, lo que necesitas oír para seguir adelante y no venirte abajo, pero seguir evolucionando, y trabajar para no cometer errores a los que él pone nombre, "exceso de confianza", "inmersos hasta lo justo sin perder el control del actor"...
Y es que ayer, la función del 13 de abril fue otra prueba de nivel, es la magia, sí, ya sé que lo digo mil veces, pero la magia del teatro es lo irrepetible de cada función, nunca es igual, hay muchos factores intervinientes: una mirada, la del actor que está viendo a través de su personaje, la de los demás actores, que también miran, se miran, se engrandecen, se enriquecen, la de treinta y cuatro personas que te están sintiendo, y te miran, a ti, al espacio, a la acción, a la vida que logramos crear en escena, y la de él, el director que estuvo antes de que se creara la obra, el que la ideó, el que vio antes de que naciera, y nos supo guiar por el camino adecuado, y nos ayuda para que sigamos creciendo...
Ayer fue otra prueba, sí, lo fue, y el público volvió a salir impactado, por todo, por algo, por el sudor, por el compromiso, por la entrega, por el conjunto, por la lágrima que casi salió, o las que se amontonaron en las pupilas cristalinas, o las que salen ahora al recordar las intensidades y la cuerda floja, el paso en el que casi pierdo el equilibrio y fui salvada. Gracias compañeros, gracias porque vuestra entrega y profesionalidad hacen que este esfuerzo merezca la pena.

Isolina Cerdá Casado

Color empático

De repente un día sale el sol, la primavera te susurra al oído palabras de amor, sientes que estás viva, que la vida es esa sucesión de colores e intensidades, que no te puedes parar, que si tu lucha es grande para ti, hay montones de luchadores desconocidos que se asoman por la ventana, con los que te cruzas en la calle, frente al contenedor de basura, en donde tiras residuos y te gustaría tirar no solo los visibles, los palpables, los que se tocan y se aplastan, los que huelen mal, lo que te producen arcadas. Miras a los ojos a esa mujer que sostuvo la tapa del contenedor de residuos orgánicos, esperando amablemente a que tu bolsa gigante cayera en su interior, agradeces su gesto y en ese intercambio de miradas piensas, ¿qué más podríamos tirar querida? ¿Y si lo dejas abierto y nos lanzamos dentro? ¡Qué tontería acabo de decir! O de pensar, o de escribir... Sin embargo hay personas que no merecen otra cosa, son las que no empatizan, las que ignoran el dolor ajeno, las que además de ser emocionalmente huecas son humanamente apestosas. 
Quería escribir sobre la primavera, quería hablar de la vida, que vuelve a renacer con fuerza tras el invierno frío, sin embargo cada vez es más difícil distinguir, diferenciar dónde está la frontera porque nos hemos cargado la línea divisoria, porque no sabemos hacia dónde vamos.

Empatizas porque eres humana, porque estás viva, porque te duele. Te duelen los ojos de esos padres que lloran sin derramar una lágrima porque su hija no está,  y no está porque un hombre muy consciente la hizo desaparecer inmune a sus gritos, te duelen los ojos de los miles de padres que por una u otra razón sufren la pérdida tan grande de un hijo; te duelen los actos violentos, los que surgen del odio, de un amor mal entendido, de una posesión enfermiza, de una pasión enganchada con cadenas de ramos de flores; te duelen los que sufren en cualquier lugar por su vulnerabilidad ante los espíritus malignos que dirigen a determinadas personas para que gane el mal, que pellizcan, que empujan, que insultan sabiendo que el receptor del mal no puede hablar, y está obligado a soportar los grilletes apretados hechos con rabia y vómitos de inhumanidad, cuerpos que ya vivieron mil cosas, cuerpos cansados, cuerpos cuya alma está más viva que nunca porque lo han vivido casi todo.
Yo quería hablar de la primavera, quería hablar de la luz, de este domingo de ramos que antaño celebraba con mi familia...
Y a pesar de las hojas secas, del invierno frío, del casi abandono invernal, el geranio volvió a resurgir...


martes, 9 de abril de 2019

Actor y director

 Caminaba, salí de Atocha y cruzaba la calle mirando al vacío, admirada, como siempre ante la gran cantidad de gente que pasea por Madrid. Gente variopinta, gente con sus vidas particulares, grupos de turistas, amigos, solitarios, madres con sus hijas, parejas, y yo, caminante solitaria cargada con mis bártulos, con mi falda, con mi mandil, con el vestido de la señora... De repente aquel olor tan maravilloso procedente de uno de los más bellos pulmones de Madrid, pegadito a la cuesta de Moyano, verde que te quiero verde. Y me acordé de mi amigo, él también se acordó de mí en un paseo solitario por las inmediaciones del Jardín Botánico, y es que un día, un día los dos respiramos ese mismo aire fresco renovador de forma consciente, volvíamos de hacer la primera función de Las Criadas, y estábamos felices porque por fin paríamos en Madrid. La semana pasada, el sábado 6, fue nuestra primera función de las cuatro que íbamos a hacer los sábados del mes de abril, nuestro tercer mes en cartel. La interpretación compensó las adversidades y el público se fue satisfecho.
 Francisco Montejano se transforma, y lo hace a la vez que Juan Romero le cuenta cosas, indicaciones, apreciaciones, gestos de director entregado. Los miro y pienso: ¡Vaya par de profesionales! Del actor no puedo decir más de lo que dicen los aplausos, los comentarios, la impresiones que deja en el público que tiene la suerte de disfrutarlo, lo humano también trasciende en su trabajo, eso explica su grandeza como actor. Del director solo puedo decir que trasciende esa entrega que hace en cada uno de sus proyectos, las tablas por las que ha transitado desde niño, los conocimientos que solo una vida en y para el teatro pueden otorgar están en su mirada, en sus gestos, en las pequeñas indicaciones que nos ayudan a crecer como actores. 
    Y entonces siento el impulso de coger el móvil, y pienso en que hay que inmortalizar, esos minutos previos, en los que se extiende el maquillaje, los nervios necesarios se gradúan a su nivel adecuado; esos minutos en los que respiras profundo, haces ejercicios de calentamiento vocal y físico, en los que paseas por el escenario y a cada paso estás más cerca del personaje que de ti misma o tanto en ti misma que eres capaz de salir de ti para entrar en él, y en esos minutos piensas en la suerte, otra vez la suerte, no, no puedes quejarte porque eso es lo que tú querías hacer...teatro, teatro de verdad. 





martes, 2 de abril de 2019

En ocasiones veo Criadas...y ocas con mandiles

    Con todo mi cariño hacia mis compañeros de tablas y el director del cotarro y los técnicos que nos apoyan hasta el infinito y más allá. El trabajo del actor nunca cesa, siempre llevamos a nuestro personaje en la cabeza. He aquí un ejemplo de ello.





Estas son las actrices que trabajan en las Criadas de Genet. Hasta en los días de ensayo la tensión se mascaba en el aire.
Estos son los personajes en plena representación, cuando Las criadas viajaron hasta el Festival de teatro "La antigua mina" en El Escorial.


Aquí una de las actrices, la que interpreta a Clara, la de la izquierda, en plena explosión creativa, cuando ve a las dos hermanas en cada uno de los rincones de su hogar. Su marido trajo a casa un par de ocas, porque a su hija le hacía ilusión jugar al pilla pilla con ellas, al nacer en una incubadora no echaron de menos a su mamá, tal vez mi hija era la Señora, y ellas temían su llegada...



"Solange, hermanita, he hecho mal, pero ella va a volver..."

"Es ella, es ella que vuelve."

"No te atreverás."  
"¿Cuántas gotas hay que echar?"



Es obvio que las oquitas me temían a mí y a mi móvil, cuando me puse a inmortalizar mi locura momentánea.

Allí seguimos, en el Corral de Lope, los sábados de abril a las 20:00. Te sorprenderá. ¡Palabra de oca!

Isolina Cerdá Casado

sábado, 30 de marzo de 2019

Actores felices interpretan Las criadas de Genet. Todos los sábados de abril. Os esperamos con ilusión.

 Tal vez sea porque el alma estaba sintiendo chispas en los ojos, porque a pesar de los obstáculos del camino, recuerdos tristes y estreses varios, en el fondo estábamos a punto de salir a escena y eso era una suerte, la suerte de poder hacer eso que nos gusta, de volver a sentir que la actriz va a volver a crear. Y anoche fue una mágica actuación, volvimos a ver a las musas, ellas nos guiaban. Sentir en nuestra piel esa mirada de tu partenaire que te mira de verdad, que te impone de verdad, que te lleva a la desesperación de una mujer cuyos caminos se ven cortados de golpe, sin más sentido que la locura esnifada a través de gotas de sudor y de esos mocos que humedecen la mirada. Esa foto frente al espejo del minúsculo camerino en el que las actrices se visten sus enaguas, sus medias, sus blusas pasadas de moda y sus mandiles blancos, esa foto es mágica. Sin importar el dolor de pierna, ni la tristeza por la reciente pérdida, ni el mal cuerpo con el que llegó hasta el Corral de Lope. Allí, frente a ese espejo el maravilloso actor se va transformando, en cada gota de maquillaje se va convirtiendo en esa señora impactante, pinta sus ojos y sus labios, y transforma el gesto dulce de su persona en esa señora que eriza la piel del espectador. Qué fortuna poder hacer una foto así, una foto que inmortaliza la ilusión, el buen rollo, las historias que cada uno lleva en su haber, los caminos recorridos,... Yo os digo amigos que no dejéis de creer porque la riqueza es esa mirada, es la capacidad de soñar y no rendirse nunca. El impulso de captar el instante y que de nuestro interior brotara nuestra mejor sonrisa. Nos queda un mes de sábados creativos, espero que el público se anime y nos venga a ver porque la entrega seguirá siendo absoluta. 

Isolina Cerdá Casado 

miércoles, 27 de marzo de 2019

27 de marzo día mundial del teatro: Teatro, puro teatro

 


    El teatro es arte, es creación, es una pulsión capaz de modificar miradas, de agrandarlas, de enfocar, mostrar y cambiar esta realidad vital que nos envuelve. El teatro necesita ser reconocido, no solo por las personas que lo han descubierto en plena creación escénica, no solo por las personas que van al teatro y descubren su inmediatez y son arrastradas hasta una historia que les acaricia el alma o se la zarandea; el teatro necesita ser reconocido y apoyado por las instituciones, por ese ente de lo público cuyos hilos son manejados por corrientes políticas diversas.
Es muy triste que la situación de muchos actores y actrices sea de desamparo porque no hay caminos por los que transitar de la mano de este arte tan necesario, hay relieves bruscos, hay picos, hay baches que te absorben la ilusión y frenan el impulso. No quiero ser injusta, hay actores y actrices que solo viven de su arte, los que tuvieron suerte en el camino, los que tuvieron especial apoyo, de algún conocido, amigo que facilitó las cosas, que ayudó a entrar en el grupo de los afortunados. De repente alguien te pregunta a qué te dedicas, tú le das vueltas, yo quisiera decir que soy actriz, que vivo de ello, pero no, mi respuesta es "bueno, hago teatro, pero no puedo ser autónoma". Tal vez no lo he enfocado bien, seguramente, hay actrices que lo han enfocado mejor, pocas. Lo mismo no es culpa de las administraciones, ni de la sociedad, tal vez soy yo, que no sé cómo hacerlo.
Más allá de ese poder vivir bien o mal con el teatro, más allá del tema económico, está la cuestión espiritual. Ahí, sí, no puedo negarlo, soy afortunada por ser actriz de teatro. Soy afortunada por sentir lo que siento cuando estoy en un escenario y me transformo, cuando escucho al público respirar con emoción, cuando vivo en la piel del personaje que represento por unos minutos y me traslado a otra época, a otra vida. Soy afortunada porque vivo de cerca la magia de la creación escénica, en la que no solo están los actores y actrices, hay dramaturgos y dramaturgas, hay directores y directoras, hay escenógrafos, hay técnicos, hay regidoras,...etc. El teatro es un conjunto de artes que toman forma en escena y que solo tiene sentido cuando unas personas, querido público, se dejan llevar por el impulso y asisten al teatro, a pesar de lo caro que es. Si estuviera financiado podríamos ayudarlo como se merece.
No quiero ser injusta, yo soy afortunada, el próximo viernes volveremos a representar "Las criadas" de Genet, rezando para que haya público suficiente, trabajando para que nuestro director vuelva a ver a dios y que el público salga con emociones diversas pero sin dudar de que el trabajo de los actores se hizo de forma impecable.
Hace unos días una vecina, una señora de unos setenta años, que había superado un cáncer justo el verano anterior, me saludó efusivamente, es muy agradable con todo el mundo la verdad, la cuestión es que me dijo que estaba en un grupo de teatro, tras preguntarme por mi situación actual respecto al teatro y contarle lo de la última obra de Tepahi que impulsaron cuatro tepahinianos y seguimos con euforia todos los demás, y decirle que estaba en Madrid con una obra muy interesante, me contó su experiencia. Me enseñó una escena que hacía junto a un señor de ochenta años majísimo. Su cara al contarme lo que hacía, sus ojos, esa energía vital maravillosa... fueron los que nuevamente confirmaron esa certeza que tenemos todos los que estamos y estaremos ligados por siempre al teatro: el Teatro es necesario y necesita ser cuidado con cariño, tanto como él cuida el alma humana.

Isolina Cerdá Casado

lunes, 11 de marzo de 2019

Las criadas lavan sus prendas. Las criadas de Genet también lo hacían. Lo hacen, en El corral de Lope.

Blanca es la pureza, con ella llegué hasta Clara. Hacía tiempo que me había aproximado al texto pero al personaje estoy llegando ahora, la mujer oprimida cuya vida transcurre bajo la sombra de la señora. He rascado, con delicadeza, he querido quitar las manchas...pero el blanco no predomina en las manos ensangrentadas por las cadenas con las que nació ella...Ellas...


Negros son los sueños, enturbian el agua clara, en ella se sumergen los gritos desesperados porque necesitan salir por los poros de su piel, el juego es una soga gratuita tejida con lágrimas de impotencia.


Rojo de sangre y sed, rojo de pasión frustrada, de gemidos imaginados que ensordecen un horizonte infinito que jamás alcanzará...


Con la misma delicadeza con la que lavo las prendas de Clara y de la Señora, así es como me acerco al personaje, bien guiada y bien acompañada en el escenario. Y cada día de representación es un enriquecimiento para mí, como actriz que trata de evolucionar y seguir aproximándose al personaje de Clara. Cada día de representación el público nos hace crecer, nos ayuda a seguir avanzando.

viernes, 8 de marzo de 2019

8M


Hoy es el día de la mujer, es el día de reivindicar muchos de los derechos que aún están lejos de alcanzarse. No se trata solo de la brecha laboral, ni tampoco de la equidad en las tareas del hogar, no es solo eso, es ese conjunto de micromachismos que no solo vienen de los hombres, porque nosotras mismas los tenemos metidos en nuestra mente, de esa forma sutil que no es fácilmente controlable por las personas que formamos la sociedad. Es necesario este día porque muchas mujeres verán por el televisor, o en la calle, a esa marea de mujeres con su camiseta morada o simplemente con su fuerza, también verán a algunos hombres, y quizá puedan llegar a sentir que no están solas, que somos muchas las mujeres que tenemos esa carga extra, las que tenemos que elegir entre trabajo o atender a los hijos, las que tenemos que elegir entre desarrollo familiar o desarrollo personal. Porque no es fácil, no es fácil estar en un mundo donde la responsabilidad de la crianza de los hijos está en los hombros de ellas, aunque ellos, muchos de ellos apoyen, aunque ellos, muchos de ellos, sean conscientes. Hay muchas situaciones en las que el hombre también asume, en las que es equitativo, en las que el peso se comparte. Pero no hablo de eso ahora, ahora hablo de esas desigualdades que se dan por una cuestión de sexo, por ser mujer. Cada vez más las mujeres se integran en el mercado laboral, pero no dejan de hacer las tareas del hogar, no dejan de ser cuestionadas si el marido no lleva bien planchada la camisa, qué horror, odio planchar, yo no plancho, o si los niños van bien vestidos, o si la casa está limpia. Sabemos que hay mil situaciones, sabemos que hay colectivos que también sufren por ser diferentes, formas integradas de un lenguaje despectivo. Lo sé, pero no estoy hablando de eso. Hoy otra mujer ha sido asesinada por su marido, en Madrid. Seguirá habiendo hombres que digan que a ellos también los matan, que matan a niños y a mucha gente... Ya, pero yo no hablo de los asesinatos en general, hablo de la violencia machista, hablo de ese derecho patriarcal que algunos hombres creen tener, que pueden matar a una mujer porque es una pertenencia, que se las puede violentar, degradar, insultar, menospreciar... Es importante que al menos un día un gran grupo social, la mitad, grite que no se va a rendir, que va a seguir luchando, como lo hicieron las mujeres valientes que no hace tantos años consiguieron derechos que ahora mismo nadie cuestiona, como es el derecho al voto, como es el derecho a ser titular de una cuenta bancaria, o a estudiar en la universidad. Es algo tan obvio. Pues no hace tanto de esto, apenas un soplido en la historia. ¡Gracias mujeres valientes de nuestra historia! No es algo que tenga que ver con la política. Nada. Es algo que tiene que ver con las mujeres. Antes por el hecho de ser mujer no se tenía derecho a estudiar, se daba prioridad al hombre. No hace tanto de esto. Hay que cuidar siempre a la mujer, eso dicen los que cuestionan los días como hoy, sí, ojalá no fuera necesario que existieran, ni el día del Orgullo Gay, claro, pero son necesarios porque detrás de estos días hay mucho dolor invisible, dolor que se causa por pertenecer a ese grupo que sufre la discriminación. Palabras hirientes, palabras que queman el alma. Hoy es el día de hacer visible la situación de desventaja, de esa cena que hará ella, de esa comida, de ese trabajo invisible, de esa violencia verbal y física, de esos trabajos insultantes. El cambio está por construir, pero estamos en esa lucha, y no estamos solas, somos muchas y muchos, más muchas que muchos, pero estamos por la igualdad.

Isolina Cerdá Casado

miércoles, 27 de febrero de 2019

Diarrea creativa en forma de letras con formas, palabras. Salieron los hábitos podridos de mierda.


Aparto las migas de pan, resto de las tostadas del desayuno. Pienso en mi madre. Ella me hubiera dicho que esa no es forma de quitarlas de encima de la mesa. El cielo sigue siendo azul y mi mente es un sin vivir, un esperar algo, esa llamada que solo yo sé que existirá, él también lo sabe. Pero qué más da, que más da en realidad, da un tiempo, la vida nos da un tiempo. Para sacar los pelos del cepillo, los del peine, para guardar el bote del azúcar, para estar sentada mirando hacia la ventana, hacia esa luz que traspasa la cortina llena de puntitos amarillos, para recordar lo que no has hecho, te olvidaste de decirle a tu hija que metiera el lápiz y el borra en el estuche. Pero qué más da, si al final todo sigue, si en la tele Casado sigue con su discurso de réplica, cuando lo veo hacer mímica en el televisor ancestral que sorprende a visitantes. "¿Todavía tenéis ese armatoste?". No importa, qué más dará si la tostadora sigue enchufada aun cuando todos los habitantes de la casa exceptuando el perro y la cotorra del sol se han tomado ya sus tostadas, los que las suelen tomar, a la niña no le sacas de sus galletas y cereales. El cielo sigue azul. La cartera vacía, no sé por qué abrí la cremallera y comprobé que apenas unas monedas contenía. No podré comprar el globo aerostático. Sí, el que jamás pensé que me iba a comprar porque en el aire parece que se controla menos aún. Pero ahora sé que era un pensamiento equivocado, nada está bajo nuestro control en realidad. Algo mucho más grande maneja los hilos. Puede que sea el tiempo. Nosotros ayudamos. Qué suerte tener un grifo del que sale agua todas las mañanas, lo he visto reflejado en las gafas de sol. Sí, no soy consciente de la suerte que supone. Otra vez la cara de ese hombre horrible en la televisión. El número tres de la iglesia, echado fuera del Vaticano desde diciembre. Jodío. Daño terrible en el alma solo de pensar lo que unos cuantos como él han sido capaces de hacer en tantos niños, miles y miles. ¿Quién resarcirá sus almas golpeadas de niños abusados por los que se erigían como los guías del espíritu? Lo pagarán en el paraíso. No. Lo pagarán en el infierno de sus negruras. Un celibato que enrojecía la mirada de suciedad. Qué triste. 

En este escrito, mientras iba pulsando teclas llegó la llamada. Ya está. Todo bien. El globo aerostático me está esperando. La maleta llena de vacío también. La mochila con unas bragas de recambio y el cepillo de dientes ya estaban en la ventana. Solo decir que no he hecho las camas, necesitaba pulsar, necesitaba hablar de la mota de polvo adherida a la ventana, de las gotas de lluvia en el cristal, cuando hace tiempo cayó de forma continuada y desde entonces no cogí el cristasol azul de marca blanca y saqué sus restos. Mi madre no hubiera estado de acuerdo en eso. Sus reproches son susurros de cariño alado. El hecho de que el café molido exprés que me compró mi marido hubiera funcionado a la perfección en mi preciada cafetera había sido una señal de que todo iba a ir bien. Tenía dos paquetes de café molido exprés amontonados en el armario porque mi cafetera se negaba a producir café con ellos. Hoy solo tenía el exprés, y cuando vi que el líquido sagrado salía a borbotones por los dos orificios de la cafetera sentí que algo bueno tenía que ocurrir. Y así fue. Un fibroadenoma benigno. La suerte relativa que tengo de anticipar tanto las desgracias que aún no se han producido es saber cómo me sentiré cuando ocurra. ¿De qué te vale? No vale, pero yo soy así. Sufridora. Voy a reconciliarme con la fregona. Creo que vuelvo a tener visita. Mi buena amiga. La que tenía un vespino. Mi cafetera nos espera. La paz sea con vosotros, pero no con esos abusadores envueltos en hábitos podridos de mierda.

 Isolina Cerdá Casado

martes, 26 de febrero de 2019

Personas inspiradoras: Las luchadoras.



  Hoy el cielo es azul, un azul claro, porque el sol está en modo primaveral brillante, aunque estemos despidiéndonos del mes de febrero. Iba paseando por un parque, no por el hecho de dedicar unos minutos a respirar profundo o para meditar, no, no se trataba de un paseo ex profeso, simplemente lo atravesaba, buscaba mi coche que estaba al otro lado. Entonces vi una pareja caminando, él parecía tener algún tipo de problema físico o enfermedad que afectaba a su movilidad, tenía movimientos bruscos y determinadas partes rígidas. Caminaban al mismo ritmo. Se habían puesto las zapatillas, iban en chándal y estaban claramente en la que podía ser la hora del paseo. Yo venía de hacer una serie de pruebas en el hospital y entonces me vino a la cabeza este texto. Tenía que llegar a casa y escribir sobre esas personas, las que te ven en una consulta y te dicen que van todas los meses a punzarse un pecho, las que son capaces de caminar aunque se les haya muerto un hijo o extirpado una pierna sin más anestesia que la propia vida inyectada en vena de tinta negra, o esas personas que saben que lo más valiente, sin necesidad de ser valiente en absoluto, es caminar. Empujar la silla de ruedas, levantar en peso a tu madre, apoyar a tu hijo para que aprenda también a luchar, para fortalecer sus músculos emocionales, para que sea capaz de coger la espada con fuerza, con la fuerza de la palabra, con la energía del corazón alado, con la certeza de que la vida es eso. La vida es esa lucha por seguir caminando, por ponerse las zapatillas, o la peluca, o el pañal, y seguir dando zancadas, avanzando, avanzando sin miedo porque muchas personas lo hicieron, lo hacen, igual que tú, igual que todos.
    Las personas luchadoras son las que son capaces de esbozar una sonrisa ante este cielo azul clarito, aunque en algún momento del día se paren en una esquina escondida de su alma y lloren, no porque son débiles, no porque no pueden más, porque saben que tienen que expresarse también en la tristeza, porque somos grandes y sentimos grande. Hay una fuerza que va más allá de tu propia fuerza, como esos movimientos que arrancan porque hay una emoción común, en este caso es la emoción humana, es la fuerza que nos hace iguales, nos iguala en la lucha diaria, todos estamos empujando, aunque creas que a ti te cuesta más, no, todos caminamos, de verdad, las pequeñas y las grandes luchas se igualan en saber encontrar esa fuerza vital, porque tener la tienes.

lunes, 25 de febrero de 2019

Evolución. Las Criadas de Genet. En El Corral de Lope, en Madrid, cerca de Huertas.


Lavar con delicadeza su vestido. Saber que ella está por encima de mí. Todas sus prendas, las del servicio, las que también tiene que lavar mi hermana. Feliz porque cada vez más "horribles espadañas...", cada vez más siento que ese personaje, Clara querida, está más alejado de mí, o más cerca, tanto que no percibo cómo me posee. La suerte de poder trabajar una semana tras otra con una obra tan grande en todas sus dimensiones, la suerte de compartir escenario con una actriz maravillosa y un actor brutal, dirigida por un director con tanta sabiduría teatral al haber pisado y sentido durante tantos años el teatro.  La representación del 22 también fue maravillosa. Y nuevos matices surgieron. Creación dramática. Arte escénico. Vida enriquecida. No económicamente, es cierto, pero mi espíritu bailaba feliz. Gracias Kallisté teatro. Gracias Juan. Gracias Eva. Gracias Paco. 

Isolina Cerdá Casado


PD

https://www.atrapalo.com/entradas/las-criadas-de-jean-genet_e4827310/

Los colores que hay en ti. Un canto al amor propio, a la autoestima, al autocuidado, al impulso creativo...Tú lo eres todo, eres lo más importante.

Algunos de los pendientes mágicos creados por la guerrera del mar . Llevo días queriendo escribir algo, claramente me lo has inspirado tú, t...