lunes, 28 de enero de 2019

El furgón de la residencia de día

Nadie lo pensó, yo por lo menos no lo creía,
tener la certeza, pasado el tiempo, vivida la vida,
mirando hacia delante, y volviendo la vista atrás.
No, no lo podía pensar, nadie, ni tú, ni yo,
ni la mujer sonriente que camina por la senda trazada.
No, no la trazó ella, aunque eligió el camino,
aunque fue hacia la izquierda, y volvió a girar a la derecha
se paró con la lluvia y siguió avanzando.

No, ¿cómo pensarlo?
Nadie le dijo nada, ni el susurro del viento,
ni la caricia húmeda del amanecer,
fría como el hielo, envolvente como ese estado anímico que la embriagaba de vez en cuando.
Solo de vez en cuando.

Nadie se lo advirtió
Ella nunca lo pensó.
Cuando se cruzó con él por vez primera,
cuando se enamoró hasta la médula
cuando trajeron una vida tras el fuego ardiente
cuando trajo otra tras mirarse a los ojos e intuir esas vidas unidas para siempre.
Quién le iba a decir que de repente la vida iba a volcar tan violentamente su camino, y que su cuerpo se vería arrastrado por una tormenta repentina.

Ella no se lo imaginaba
No, nunca lo pensó
Si lo hubiera pensado
Si lo hubiera intuido
Entonces la injusticia vital la hubiera sentido demasiado pronto.
Era mejor vivir como vivió
en la ignorancia de la fatalidad
en el desconocimiento de su valentía.

Su sonrisa no se modificó
solo se oscurecía en la intimidad, y en pequeños instantes de dolor empático
cuando lo veía encogido por el dolor acechante
cuando sentía que ese mal lo iba inmovilizando más y más deprisa.

Y entonces salió esa parte de ella
ese lado de guerrera invencible
de luchadora incansable
de mujer valiente, que seguía caminando con fuerza
porque sabía que dentro de ella también estaba esa esencia
la de la mujer que se enfrenta al monstruo
la que lucha incansable para no dejarse vencer por él.


    Hoy le he vuelto a ver, iba en su silla de ruedas, ella a su lado, una chica empujaba la silla, se acercaban al furgón que transportaba a su marido todas las mañanas hasta la residencia de día. Había salido el sol, era una mañana fría de invierno, más fría que la de los días anteriores. Su  rostro seguía transmitiendo calma, sosiego. El rostro de aquella mujer era un rostro sonriente, trasmitía paz. Él también transmitía calma, felicidad, incluso sabiduría. 
Y yo volví a pensar en ese vuelco repentino que nadie imaginó. Aquella escena me llevó a mis vuelcos del pasado, y sentí temor por los  del futuro.
 La vida está llena de vuelcos, la sabiduría de redirigir nuestra mirada está dentro de nosotros. Se puede mirar hacia abajo y llenarse de oscuridad fangosa, o mirar hacia arriba, ver el cielo y las estrellas, el sol, la lluvia fresca e incluso el devenir de las nubes blancas.

 Isolina Cerdá Casado


lunes, 21 de enero de 2019

Estoy


Ay, mi cielo, mi estrella, hoy me he acordado de ti, hoy y siempre, en muchos momentos, en tantos como tiene un día, momentos que te da la vida que llevas, lo que haces, lo que tienes, en el corazón, en el alma.
Fuiste muy grande e igual de grande es tu recuerdo en mí, hace poco estuve haciendo una lectura dramatizada de unas letras que escribí, fue en el descanso de un partido de baloncesto en silla de ruedas, en ese texto decía que siempre estaba esa energía, esa necesaria para seguir caminando, que había que notarla, porque aunque no se sintiera en el ánimo la fuerza estaba ahí en forma de pulso. Si estás vivo tienes pulso. 
Hoy me he acordado de ti porque tú fuiste una persona de esas, de las que saben que están vivas y que hay que caminar a pesar de todo. A ti nunca te falto la mano que no tenías para hacer todo lo que querías hacer. Estos hombres jugaban sobre una silla de ruedas, corrían, saltaban, luchaban sin descanso, era increíble ver cómo jugaban.
Cuando mi amiga me invitó a participar en este evento, y me animó a hacerlo leyendo un texto mío, sentí que tenía que escribir algo específico y lo hice dejándome inspirar por todo lo que envolvía el evento, la propia confianza que ella había puesto en mí, la música que le pasó un amigo, el mismo baloncesto en silla de ruedas...y salió este texto...

Cuando sientas que algo falta....¡Estoy!

Aquí estoy,
soy esa energía que te mueve
cuando crees que ya no puedes hacer más.
Estoy,
aunque sientas que todo está acabado,
la puerta cerrada, la lluvia cayendo, con un cielo
oscuro que ensordece el alma.

Aunque todo parezca terminado,
aunque sientas que ya no tienes nada que decir,
aunque creas que ese día gris llegó a la fuerza
e imponiéndose...
Yo estoy,
soy tu fuerza, soy tu luz, te haré moverte,
saltarás por mí, correrás tras ese sueño
que está impreso en tu alma,
no importa cómo lo hagas, pero te moverás.

Porque aunque creas que no,
que hoy no puedes, 
que no podrás seguir empujando,
ni arrastrando, ni llevando más peso en el alma...

¡Yo estoy!
¡Búscame! Ahí, dentro de ti, en esa cavidad hermosa,
en tu pecho, en tu motor;
soy esa energía que nunca muere ni de destruye,
soy tu fuerza, y estoy, no me he ido,
no puedo desaparecer porque formo parte de ti.

Estoy en tus manos, en tus ojos, en tu sonrisa.
¡Sonríe! Hazlo por mí,
que estoy y siempre estaré a tu lado.
Aunque sientas que el final del día llegó,
¡No es cierto!

Pon tu mano en el pecho, ¿lo notas? 
¿lo sientes?
Soy tu pulso, soy tu energía y siempre estaré contigo.
¡Muévete! ¡Levanta! ¡No te rindas!
Porque tu valor es más fuerte que tus miedos.
Tu motor es la energía que nunca muere.

¡Y está contigo!
¡Estoy contigo!
¡Soy yo!

Tu corazón.



    Hoy te he recordado mientras tomaba una tacita de chocolate caliente con pan y mantequilla, y te he recordado cuando lo hacías tú, cómo cogías el pan y untabas la mantequilla, tomando el chocolate cerca de mí, como cuando lo tomabas en esos días especiales, tú los hacías especiales. Y te he recordado, te he sentido, y ahora te estoy escribiendo esto porque estás en mí, y es cierto, tu vida ha hecho posible la mía, tu fuerza ha trascendido y traspasado el tiempo. ¡Y todo es tan relativo querida mamá! Esos segundos de duda, esos segundos de indecisión...Ya está. Acabo de sentir mi pulso. Toca caminar...como sea, toca vivir con corazón.

Isolina Cerdá Casado



jueves, 20 de diciembre de 2018

Alerta, siempre alerta. ¡Por un registro público de los monstruos!

 

    "Oh, no, otra mujer desaparecida." "Mamá, ¿qué pasa?"- preguntó mi hija de diez años. "Nada, que están buscando a una chica, una profe, que salió a correr y no ha vuelto a su casa". Pasados los días, tras esa incesante búsqueda, ese buscar desesperado porque se sabía que no había sido una desaparición voluntaria, porque algo le había pasado a esta mujer preciosa por dentro y por fuera... "Oh, dios mío, no puede ser, otra mujer asesinada. Otra alma preciosa, que ha vivido lo que le han dejado vivir". "Mamá, ¿qué pasa?" -volvió a preguntar mi hija de diez años. Respuesta previamente meditada, respuesta llena de dudas, respuesta que no quiero que la traumatice, respuesta que espero que con diez años ya instale dentro de sí una alerta hacia el machismo de los hombres malos: "Pues que la han matado, cariño, un hombre malo, ha sido un hombre muy malo". 
   "Mamá, si ha sido un hombre malo ¿por qué no estaba en la cárcel?" - preguntó mi hija de diez años. "Sí, estuvo en la cárcel, por lo visto quince años y por lo mismo, incluso por otras cosas más"-respondí yo. Respuesta que no quería crear inseguridad social, respuesta que no quería hacer daño a una niña, a una futura mujer, a una posible futura víctima, a mi hija, Dios, a tu hija, a tu hermana, a tu prima, a tu novia, a tu vecina, a tu madre, a tu amiga, a tu profe, a tu compañera de trabajo...
    "Mamá, si es un hombre malo ¿por qué le han dejado salir de la cárcel? ¿Por qué no lo vigilaba la policía?" -volvió a preguntar mi hija. "Pues le han dejado salir porque ya cumplió su condena" -respondí yo con el argumento  de un jurista pero la convicción de que ese argumento no era válido como mujer que ve una y otra vez que estos delincuentes no se rehabilitan, no se recuperan ni se normaliza su conducta, son enfermos sociales, agresores sexuales reincidentes.
    "Mamá, no me has respondido, ¿por qué no le vigilaba la policía?" -volvió a preguntar mi hija...

    Eso mismo digo yo, por qué narices si esos hombres que ya se sabe que son violadores, agresores sexuales...por qué no se nos advierte por lo menos a la posibles víctimas, a toda la sociedad, hombres y mujeres. 
    A Laura ese hombre le daba miedo, por lo que dicen los informativos ella ya sentía que la vigilaba, si ella hubiera sabido algo de este hombre, como que intentó agredir a una mujer, o que mató a otra para evitar que declarara...seguro que Laura habría estado más protegida porque podría haber estado alerta sabiendo que aquél hombre era muy peligroso. Imagino que si la hija del juez que le juzgó viviera enfrente de semejante monstruo no hubiera ocurrido algo así, seguro que su padre le habría advertido: "Cuidado, mi niña, ese que vive en la casa de enfrente es muy peligroso, avisa cuando salgas, llama a alguien, busca a gente de confianza, no te acerques a él bajo ningún concepto por muy educada que seas, no te fíes, mató a una mujer a sangre fría e intentó agredir a otra, se aprovechará de tu bondad.  Tienes que estar alerta, siempre alerta." 

    La población tiene derecho a saber que quien está viviendo frente a ti es un monstruo, y si no se le puede vigilar, que no se le deje en libertad, y si hay que dejarlo en libertad aun sabiendo que no tienen remedio, pues que se nos informe, una lista pública de los agresores sexuales, un registro de los monstruos.
    Mientras aclaran a quién hay que proteger, si al agresor sexual o a las futuras víctimas, a las mujeres no les quedará más remedio que permanecer alerta, siempre alerta.  

Una no puede evitar pensar en Laura Luelmo, y en todas las mujeres que antes que ella han sido violadas y asesinadas, y quieres creer que ella será la última de todas esas estrellas cuyas vidas se apagaron forzosamente y fueron obligadas a iluminar la noche tan pronto e injustamente, por culpa de esa violencia machista que el hombre malo tiene por bandera.

Isolina Cerdá Casado

martes, 11 de diciembre de 2018

El día de la entrevista


   

Quiero dar las gracias a Cristina de Ocio en Leganés, ella es como una especie de hada mágica, y tiene una varita llena de tinta con la que va descubriendo almas creativas, y nos las presenta en su revista. Es para mí todo un honor ser presentada por ella, tiene el talento de saber escuchar y el impulso de querer contar y ofrecer información de aquello que se cuece creativamente en Leganés.

    El día de la entrevista he de reconocer que no estaba nada animada, de esos días grises, de esos que caminas porque no te queda otra, porque eres responsable y no dejas que el desánimo impida que los demás caminen, por eso aquel día me levanté, hice las mil cosas ingratas de la casa, llevé a mi hija al cole, preparé comidas y miré al cielo de vez en cuando en busca de la luz y el aire que me faltaba. La cuestión es que en ese día en el que iba a empujones obligados por mí misma tenía la entrevista con Cristina, me intrigaba saber cómo era, y sobretodo qué esperaba de mí, estaba tan hundida que caminaba casi a rastras y sentía un rastro baboso tras de mí por la lentitud de mis pasos, mis pensamientos espirales y la pesadez de lo que representaba ser una mujer con responsabilidades. 

    ¿Qué podía contarle? ¿que el monólogo de Julita estaba casi cocido? ¿que el segundo libro apenas había avanzado nada en meses? ¿que no había fecha para Las criadas? ¿que mi cuerpo pesaba tanto como mis pensamientos negativos? Entonces me contó la razón por la que yo le había interesado: porque era una mujer que hacía cosas, que se expresaba creativamente, escribía, era actriz... Ella decía que en una misma ciudad como Leganés hay muchas personas llenas de impulsos creativos, personas que hacen cosas, artistas que no necesariamente viven de lo que da sentido a sus vidas, pero que para ella era importante darles voz, que la gente supiera de ellos, y que entre ellos se conocieran, porque el arte es necesario para el espíritu, porque el mundo necesita el arte. Me pareció una razón de peso y dio todo el sentido a aquella entrevista. Me sentí muy cómoda, me hizo ver cosas, en sus ojos, ilusión, trabajo que alimentaba a su alma de satisfacciones creativas, que se remuneraban con impulsos culturales a los que ella era capaz de guiar con su revista. 

    Ese día la lluvia se llevó con ella las nubes grises que poblaban mi cabeza y nuevos aires hicieron bailar a mis neuronas. Me acerqué un poquito más a ese entendimiento de un mundo imposible de entender, empezando por mí y mis días grises. Ha salido el sol en mis adentros y siento su calor. Sí, ya es de noche, hace un frío increíble pero yo sigo sintiendo su calor, la de su ilusión, la de su propio impulso creativo. Mil gracias Cristina por tu incesante trabajo. 



miércoles, 28 de noviembre de 2018

Caramelos nostálgicos

     "Ya está tu tío tocando el timbre a las nueve de la mañana, parece que no duerme o no se percata de que el resto de los mortales no suele levantarse un sábado antes de las nueve a no ser que tenga partido de fútbol con la niña o competición de rítmica en el pabellón de turno". Cada vez que mi tío entraba por la puerta de casa de mi padre, en la que nosotros estábamos de visita, era como una explosión de energía, un sol que hasta quemaba en ocasiones. Mucha gente no supo apreciar su luz, no era el caso de mi padre, que muchas veces acababa desquiciado, pero siempre lo entendió, entendió su particularidad y apreció ese impulso vital que era irremediablemente percibido por todos. Digo irremediablemente porque era muy difícil escapar de esa especie de chispa. Lo recuerdo improvisando una poesía, siempre la misma, pero él conseguía que pareciera una creación instantánea. Era muy tozudo, y siempre creía tener la razón, tal vez por la condición de ser el más pequeño de los hermanos, probablemente de alguna manera eso determinó ese derecho que se atribuía a tener la razón en sus argumentos y decir la última palabra. A veces tampoco era consciente del daño que hacía, sé que no lo era. Empiezo por ahí, por la parte que tal vez muchos recuerden negativamente, aunque lo mismo ya solo recuerdan con cierta añoranza rancia su particular vitalidad. Yo hoy lo añoro con cariño, añoro su alegría. No le había escrito nada, como que no me había despedido del todo y tenía este texto pendiente. 
    Siento que no fue bastante con estar ahí cuando ya no recitabas, cuando no podías cantar ninguna canción de las de antaño, cuando una foto y un sombrero revelaban de forma indiscreta qué cuerpo yacía dentro de aquella caja...Supongo que si escribo no es por ti, sino por mí misma, porque tú, como tanta gente que ha formado parte de lo que soy ahora mismo, te has ido, hace unos meses ya, y sí, sé que es ley de vida, sé que nadie se queda, sé que hay que vivir cuando se pueda, que hay que hacer cosas, crear recuerdos, sentir emociones y regalarlas...Supongo que la vida no es en realidad más que caminar, pero no sé, hay veces que no sé. Porque hay días en los que necesito ese timbre, esa poesía repetitiva, ese "Què dius neboda?", días en los que me sentaría genial alguno de tus caramelos, días en los que tu energía natural me vendría de perlas. Pues mira, en honor a ti, me voy a comer un caramelo de los tuyos, de esos que siempre llevabas encima y regalabas. Y me voy a imaginar que tiene un trocito de tu mundo, el que derrochaba energía, el que quería venir a Madrid a visitar al rey emérito porque era de su quinta. Querido tío Miro, no te olvido.

Soli.

miércoles, 17 de octubre de 2018

La última función de "Groot y los valientes invisibles"


    No había escrito nada en este querido blog sobre la obra de teatro "Groot y los valientes invisibles", y es difícil cerrar del todo una etapa sin haber reflexionado y saber exactamente lo que fue de ella. Esta obra ha sido muy especial para mí, y aunque he escrito cositas que dejaban ese trocito de alma en ellas, necesito contar esto. Todo partió de un problema que muchos niños y niñas padecen, es así, el bullying, es decir el acoso escolar, la burla gratuita, el hacer sentir mal a otra persona... Empezó ahí porque surgió y porque de alguna manera todos los que formamos parte de Tepahi éramos muy conscientes de este tema. Plasmar lo que plasmamos en una obra de teatro con tantos actores no fue algo sencillo, con casi cuarenta actores en escena. Desde las escenas más cotidianas partir hacia un mundo de fantasía, ir hasta el centro del mundo, de ahí realizar un viaje incierto hacia tres zonas del planeta en las que rescatar los mensajes necesarios... 
   Tras las representaciones hemos tenido muchas muestras de agradecimiento, haciéndonos partícipes de que el mensaje llegaba, e incluso de personas que han visto reflejado en escena su calvario y para las que esta obra ha sido una especie de catarsis. La famosa catarsis...

    El resultado ha sido increíble, y como siempre se produjo la maravilla, la que yo denomino magia de Tepahi porque ha sido el resultado de todos, sin dejarme a uno. Escribí el guión, y dirigí el cotarro, pero no hubiera sido posible nada de lo que se obtuvo sin los casi 50 miembros de tepahi, en la obra salieron casi 40, pero en algún momento se ayudó y se contribuyó.

    No hubiera sido lo mismo sin esos minions, sin ese trabajo fabuloso de construcción creativa que ha conseguido que su salida por platea fuera apoteósica y lograra subir la energía del público a cien. La aparición del trovador rapero fue increíble, un hombre que se comía al público, al igual que lo hizo con el personaje de payaso en la obra anterior, diciendo cosas muy importantes. Hizo un trabajo impresionante, nada fácil, pero fue increíble. Su interacción con los minions, esos radiocasettes que la minion china se aventuró a currarse y que encajaron a la perfección en el conjunto de la obra, tanto que fue todo un acierto para su culminación con el más gigante de todos, una radio que ocupaba todo el escenario. 
Actores y actrices, papás, mamás y tíos, ya con unas tablas que nos llevaron a una peluquería, a un taller mecánico y al interior de un hogar cualquiera de Leganés, como se encargó de mostrar la imagen de la rotonda de los cabezones que tan magistralmente había pintado la Capitana América. Irnos de ahí, tras la transformación impulsada por esa necesidad de ayudar a un niño, al centro del mundo. Cuya única escenografía era aquel gigantesco mundo hecho por manos sabias, en las que encajarían al final los mensajes para ayudar al mundo a ser un poquito mejor, y que el acosador cambiara...
   Para África tuvimos un baobah, majestuoso, que estuvo en una casa, la de aquella que hizo aquel maravilloso Olaf, una china que está llena de creatividad, se le cae por los bolsillos. Pero no solo el baobah, la increíble voz de la sacerdotisa, qué valiente, el coro que la arropó, la percusión de dos inuits transformados en africanos, y nuestro Groot, oh, Groot ideado por la voz del "Todo el mundo preparado...el espectáculo va a comenzar". Nuestra querida "freaky", aunque ya sabemos que raritos raritos somos todos un poquito...sí, Thor, es así...¡Benditos raritos!  

    A Groot le dio vida esa persona a la que todos adoramos, la que cuando repartí los papeles para que me dijeran qué estarían dispuestos a hacer y ver qué disponibilidad tenía cada uno escribió: "Yo un personaje sencillo, que ni hable ni respire a ser posible", jijiji...pues le tocó el personaje que iba a ayudarnos a todos, el que cambiaría las mentes, que apenas podía respirar dentro de ese tronco y que no tuvo que hablar porque fue doblado por el rapero.
    Las africanas fueron uno más, siempre estuvo ahí, latiendo el pequeñín del grupo, por eso la que iniciaba el cuento tenía tanta luz, la llevaba dentro y le estuvo danzando toda la obra  en sus adentros. Aprendimos a ser humildes...
Luego nos fuimos al Polo Norte, allí nos esperaba un lago, un iceberg, y un increíblemente creado iglú, los de creatividad se dejaron los sesos y la silicona en aquellas maravillas que hicieron. Lo increíble fue ver a un montón de inuits, y un tambor que consiguió el rapero y que parecía traído directamente de una tribu esquimal, tambor que el verdadero superman de la obra golpeaba con tanta fuerza que hacía tambalear el mísmísimo teatro. Y esos inuits nos cantaron una canción que adaptamos con mucha dificultad tras documentarnos sobre las típicas canciones inuits. Maravilla, fue un trabajo increíble...Aprendimos que hay que tener valor...reconocerlo porque lo tenemos dentro...valor
Después vino China, oh, maravilla. Una pagoda nos llevó directamente hacia la historia de los ancestros contada por la china minion a su amiga. La pagoda que ideó, cosió, preparó y colgó el rapero en su tiempo libre, cuando no rapeaba, ayudado por el que luego fue uno de los nuevos. Los farolillos chinos fueron colgados en la última obra, gracias a esos técnicos maravillosos que se empezaron a mover, bajando barras, subiendo, poniendo luces, creando...grandes piezas para un buen resultado.
Allí, en china, unas cuantas personitas maravillosas se enfundaron en sus trajes y dieron vida a la criatura, algunas vinieron hasta del Polo Norte, un dragón chino espectacular, creado por la actriz que no quería hablar y por la que se desvivió ayudada por muchas personas para encajar cuerpo y cabeza y hacerlo volar,...Allí se produjo el último encuentro de intercambio de piezas entre Groot y el duende verde, ese mago que de puntillas se llevaba al público con su luz mágica...la tiene dentro.
Los superhéroes y superheroínas cumplieron su labor, se curraron sus personajes, indagaron, tanto que se llevaron a los niños con ellos y los hicieron disfrutar...al final los minions se abrieron hueco y se sacaron una radio para bailar todos juntos...

No pude estar en la última representación de mayo, que fue posible gracias a la ayuda de otras piezas importantes, pero en esta me saqué la espinita y lo dimos todo.
Fueron tantos los gestos que valoro de la última representación... 
Como el inuit que dejo su minion para que el nuevo se estrenase, y bailara y saltara y disfrutara... Y ver su cara de felicidad...O en un momento ver a una de las nuevas que tiene fuego en el cuerpo dar un salto de baile en un cambio de escenografía, y enterarme que llegó a bailar break dance con un giro espectacular en el suelo...O que viniera la otra nueva y me dijera que sentía no poder haberlo hecho todo...cuando precisamente había hecho todo lo posible...Supongo que hablar de los nuevos es hablar de la continuidad, de que Tepahi crece, de que hay una nueva obra en el horno, de que nadie es imprescindible pero todos necesarios...
Gracias a todos y todas las que hicieron el esfuerzo por estar, gracias por el atrevimiento, gracias por esa energía y esa entrega...gracias a las personas que se movieron, que llamaron, que fueron y que consiguieron.

Todos los tepahinianos habéis hecho posible que la sensación que ha quedado de esta producción teatral haya sido muy buena, como directora y escritora de "Groot y los valientes invisibles" os agradezco de corazón todo vuestro trabajo y esfuerzo.

    Y ya sabes, no estás solo, rodeado de valientes haremos del mundo un lugar diferente...con humildad y valor, y escuchando a tu corazón...

Isolina Cerdá Casado










lunes, 15 de octubre de 2018

Día de las escritoras

 
Estaba recogiendo la mesa, mi hija entró en la cocina un momento y justo en ese instante la periodista anunció en el telediario que hoy 15 de octubre era el día de las escritoras, se trata de una conmemoración iniciada en España en el 2016 para recuperar el legado de las mujeres escritoras. En mi caso, mi rostro dibujó una sonrisa, y repetí en voz alta, como si quisiera que mi familia dijera algo, "Anda, hoy es el día de las escritoras", podía haberme limitado a pensarlo en mi interior pero algo me empujó a gritarlo. Entonces mi hija dijo: "Mamá, hoy es tu día, fíjate". El resto de la familia ni se inmutó, mi hijo con sus cascos puestos en el comedor no se enteró de mi respingo en el alma, y mi marido estaba en el baño, así que le pasó por alto esa emoción que sentí en mis adentros. Pero mi hija me miró y mientras preparaba su flan casero me preguntó que qué iba a hacer. Su sugerencia fue que las dos viéramos una peli juntas, pero yo le dije que lo iba a celebrar escribiendo algo. "Pero si siempre estás escribiendo mamá, es mejor que hoy no escribas, relájate".-me sugirió.
    La cuestión es que no me relajé, necesitaba teclear, tal vez en un futuro alguien indague entre mis papeles, mi blog, mis cientos de libretas buscando mi legado, indagando yo misma me sorprendo en ocasiones y descubro antiguos textos expresivos que inmortalizan hechos, sensaciones, mensajes del alma.


Allá por el año 2008 escribía esto...

En una ocasión alguien me dijo que cómo era posible que me salieran esas cosas que escribía, cómo era posible encontrar inspiración en un lugar o en un espacio tan sumamente oscuro como un salón de juegos, me daba a entender que ese talento que poseía era muy valioso. Yo no le daba importancia, no lo apreciaba lo suficiente puesto que apenas tuvo unos momentos de gloria en los que situé a la escritura en un lugar importante. Hoy siento que no es justo este abandono, que no basta con sentir las cosas para mí misma y hacia adentro, sino que hay que abrir las puertas y dejar salir la lava porque sino puede ser peor, y que todo explote y que un gran estruendo termine con las vísceras esparcidas, y entonces el poder de las palabras se extinga y sea insuficiente para cambiar algo. Los impulsos puntuales no tienen suficiente fuerza, es necesaria la constancia.

La imagen de aquella mujer que arrastraba un carrito de la compra que además de manzanas estaba lleno de huracanes...

¡Si tú supieras todo lo que se mueve dentro de mi cabeza! Neuronas que "sinergian", se saludan, y se preguntan unas a otras cuándo volverán a trabajar juntas.


Siempre hay algo que contar. Y hay personas que esperan, la primera yo. Mi yo quiere leer un cuento amable que hable de todas las historias que se van cruzando, caminos que se encuentran en un punto y allí se saludan. Y mis ojos trabajan, observan, se ríen o lloran, alma que no es indiferente. Algo se tambalea en ella cuando un pilar de vida tiembla. Los pilares de vida son las personas que están cerca de ti, algunas caminan a tu lado cada día, de otras tienes noticias regularmente y sabes de sus vidas y son importantes. También hay personas de las que ya no volviste a saber nada y con las que no hay cenas pendientes, sin embargo recuerdas en momentos puntuales y les dedicas una sonrisa que se pierde en el tiempo transcurrido.
Hace apenas seis días y medio a Luis le dio un infarto, se le obstruyó una arteria y el corazón se paró, por unos minutos su vida estuvo en el aire, cayendo por un precipicio, y solo la corriente que produjo el grito de auxilio de su mujer lo arrastró hasta un tronco cruzado milagrosamente en su caída al vacío. Después la rápida actuación de los servicios de emergencia sostuvieron el tronco con fuerza. Luis caminó por el tronco a pesar del vértigo horrible, hacia el suelo firme, sin saber muy bien de dónde procedían las voces que escuchaba ni a quién pertenecían las manos que le guiaban.


Si se queda en tu mente no saldrá a la luz.
A lo mejor no tiene importancia, pero a lo mejor sí, y eso que creaste repercute en alguien además de en ti mismo. ¡Crea! No importa con qué pero haz algo. Crear es de valientes, de inquietos, de personas vivas por dentro...

Isolina Cerdá Casado

jueves, 11 de octubre de 2018

Pregón de Tepahi en las fiestas de San Nicasio de Leganés 2018

Todo un honor que Tepahi confiara en mí para redactar el pregón de las fiestas de San Nicasio, feliz de formar parte de esta panda de locos creativos.



Laura

¡¡Buenas noches a todos!! Como presidenta de la Asociación TEPAHI, voy a contaros brevemente quiénes somos y de dónde venimos…Hace exactamente siete años un hombre lleno de magia llamado Sergio quiso continuar con un proyecto creativo teatral que él mismo gestionaba en la guarde de sus hijos. En el cole Gerardo Diego dio con unas mamás a las que les fascinó esa idea, Mar prestó su parque de bolas, Bego le acompañó en sus viajes para abrirnos paso en lo que para TEPAHI es un teatro mágico: “El teatro José Monleón” del Centro Cívico José Saramago.
    Muchas mamás, papás, y tíos, fueron subiendo al barco y juntos conseguimos ir produciendo una obra anual desde el año 2013: “Cuentonaje”, “Duendolín”, “Una historia de juguetes”, “Mami naturaleza”, “El sueño de Sirenita” y la del 2018 que ha sido “Groot y los valientes invisibles”. Ahora mismo gracias a cuatro locos tepahinianos tenemos un nuevo proyecto a la vista “Los fantasmas de Aurora”.
Todas nuestras producciones están cargadas de mensajes constructivos, de valores necesarios en esta sociedad cada vez más compleja. Desde el teatro hemos querido contribuir a mejorar un poquito el día a día de todos nuestros niños y niñas, y de todos en realidad, porque nuestro teatro es fundamentalmente familiar.
En todo este recorrido ha habido personas que se bajaron del barco, y otras nuevas que se vieron atrapadas por las redes de la creatividad y la ilusión. Actualmente somos casi cincuenta miembros activos en TEPAHI.
 He mencionado tres nombres al principio, pero TEPAHI no tiene sentido sin los más de sesenta nombres que han ayudado a su crecimiento. Personas que cosieron, escribieron, diseñaron, hicieron volar a un pájaro, dedicaron horas a crear un árbol, un iglú, una nave, un Olaf, un elefante gigantesco, un dragón. Personas que contribuyeron con su preciado granito de arena, con su maquillaje, con su voz, con su magia, con su fuerza, con su mamá que cosió, con su marido que ayudó,…
Debo hablar de esa magia, la magia de TEPAHI, de esa capacidad humana de conseguir un entendimiento entre personas tan diferentes, de seguir aquí, trabajando juntos, sin más motivo que el de crear algo que nos aporte a todos una pequeña esperanza.
Estamos muy agradecidos en TEPAHI por esta oportunidad maravillosa que nos brinda el Ayuntamiento de Leganés, que nos apoyó desde el principio, dejándonos un aula para ensayar, y un teatro para actuar, gracias a su apoyo pudimos representar nuestras obras para más de 2.500 niños por año, varios años consecutivos, invitando a muchos coles de Leganés para que vinieran a vernos de forma gratuita. También hemos podido ofrecer durante varios años sucesivos en estas fiestas de San Nicasio y con el apoyo del Ayuntamiento, talleres creativos dirigidos a los niños y niñas de Leganés. Así que muchas gracias a Jesús, a Javier, a Luís, a Alejandro y a tantos otros que nos han recibido y escuchado. También agradecer a la Asociación de Vecinos de San Nicasio su apoyo, y su trabajo incesante para mantener vivo el barrio y su cultura, así como a los diferentes colegios de Leganés que han confiado en nuestro trabajo y han venido a vernos.
Muchas gracias a todos.          
Antes de continuar, queremos invitar a subir a una persona vinculada a TEPAHI, por ese cariño especial e inspirador que siente por estas fiestas de San Nicasio.
Por favor, el señor Jabato que suba con nosotros. Necesitamos tu entusiasmo por las fiestas del barrio de San Nicasio encima de este escenario.
(Sube Jabato)
Os dejo ahora con Isolina Cerdá, actriz, directora y escritora de nuestras últimas producciones.



Soli

¡¡Buenas noches!!

    Hoy 11 de octubre, Leganés está de fiesta, es el día de uno de los patronos de Leganés, San Nicasio. Tepahi, como una asociación de gente muy distinta, se identifica con el barrio, formamos parte de él, nosotros creamos juntos, y el barrio crea desde la diversidad.
   Como podéis ver, hemos traído con nosotros a alguno de los personajes que han formado parte de nuestras obras porque ellos representan lo que somos, somos color, imaginación, diversidad, y es precisamente la diversidad la que llena de color nuestra vida, en la que una medusa puede convivir con un avatar y nadar con un pulpo, y a su vez bailar con un montón de minions, y hacer reír, como unos payasos dentro de un coche a unos cuantos pececillos en el fondo del mar…Y así todos juntos, hadas, tiburones, superhéroes y superheroínas…volaremos juntos al lomo de un gigantesco dragón hacia un mundo lleno de fantasía e ilusión.
    Tepahi desea que este comienzo esté lleno de color, y que el desarrollo de estas fiestas también lo esté, porque así San Nicasio estará feliz en las alturas, y si tiene que volver a salvarnos verá cuán diversos somos y cuánto color hay en el barrio de San Nicasio y en Leganés. Este es el inicio de la fiesta y desde Tepahi como un grupo de personas que hacen teatro, esperamos que nuestra particular luz os ilumine también a vosotros, y que como ocurría en las fiestas dionisíacas, en las que se gestó el teatro allá por el año 500 antes de Cristo, alcancemos la catarsis y disfrutemos de estos días maravillosos en los que el barrio se llenará de color y de vida.

Muchas gracias a todos, felices fiestas y ¡¡¡viva San Nicasio!!!

Isolina Cerdá Casado





















sábado, 22 de septiembre de 2018

La historia del reino de las luces y del corazón alado.




     Permitidme que os cuente un cuento.


     Había una vez una princesa, bueno no, no era una princesa, era una reina. Todos la conocían como la reina de las luces. Más allá de sus poderes mágicos al convertir los espacios espacios oscuros en lugares llenos de luz, ella misma era una luz andante.
Todo aquel que tenía la suerte de cruzarse con ella notaba en su cuerpo que algo crecía, como una ilusión vital, tal vez se trataba del cariño con el que la Reina de las luces recibía a todo el mundo, o esa capacidad empática y generosa con la que acariciaba el alma de las personas que la conocían.

     La reina de la luz tenía un hijo precioso, cariñoso, muy lindo y sobretodo buena persona y una familia encantadora, y muchos, muchos amigos, amigos de verdad, de los que se alegran de verdad al verte sonreír, de los que lloran contigo, y te aman en el bullicio y en el silencio.
Pues bien, todo el mundo pensaba que la vida de la reina de la luz no podía ser mejor de lo que ya era, sin embargo el mundo se equivocaba....

Porque veréis:...

    En otro reino había un rey, con una linda hija, cuya vida había estado determinada por épicas batallas de las que siempre había salido airoso. Los que le conocían estaban seguros de que la armadura de este rey estaba hecha de corazón, con ese músculo de amor afrontaba su día a día e iba despejando los caminos para que en el caminar de su princesita solo hubieran flores de colores y las piedras justas para su aprendizaje.
El rey era conocido como el Rey alado, tal vez porque alguien vio cómo en una de sus batallas pudo esquivar un golpe con un incipiente salto que parecía estar impulsado por algo más que piernas, o simplemente porque se llamaba Ángel, y ya se sabe que los ángeles tienen alas, además de cara de buena gente.

    Un día los caminos de la reina de las luces y del rey alado se cruzaron.

    El rey se vio deslumbrado por aquella mujer llena de luz y sintió que volaba de verdad cada vez que ella estaba cerca.
A su vez la reina sintió cómo la intensidad de su luz se había incrementado considerablemente. Todo el mundo se dio cuenta del cambio experimentado por los reyes. La energía que los unía empezó a crecer, hasta que ambos se volvieron uno, pero sin dejar de crecer individualmente.
Al empezar a caminar juntos ambos reinos se unieron y la reina empezó a soñar con ese momento en el que ante Dios y ante toda su gente, uniría sus vidas para siempre.
Y por fin, el 15 de septiembre llegó el día soñado. Todos los que amamos al rey alado, Ángel, y a la reina de las luces, Asun, pudimos ser testigos privilegiados de una historia memorable, que nos demuestra que la vida siempre nos da segundas oportunidades y que a veces para ver cumplido un sueño hay que luchar épicamente y no rendirse nunca.

Porque amigos y amigas, ellos son la prueba: Asun y Ángel se han encontrado.

Deseo que sigáis escribiendo ese maravilloso cuento en el que Luz y Corazón vuelen juntos por siempre jamás.

Con todo mi cariño,

 Isolina Cerdá Casado



viernes, 31 de agosto de 2018

Renacer

 
    Sentir que la garganta se te está estrujando por dentro. A la vez una especie de quemazón te hace palpitar los sueños, todos ellos se acumulan ahí, queriendo emerger a lo bruto. Entonces entiendes que algo está cambiando. A lo mejor es una etapa, a lo mejor es el riego sanguíneo, a lo mejor es que te acabas de dar cuenta de que vuelves a sentir impulsos. Y vuelves a sentir con ellos esa sensación de despreocupación que sentías cuando tenías la certeza de que la creatividad te iba a salvar de morir hastiada. A salvo e inspirada, recuperando eso que siempre ha estado en ti. Por eso estabas excavando, por eso estabas con las uñas gastadas y rotas, con los dientes llenos de tierra, con el pelo enmarañado y las rodillas peladas, raspadas por arrastrarse, profundizando en los túneles negros del sin sentido, desesperada, porque no encontrabas, porque no sentías, tan solo distinguías el sabor amargo en una boca llena de tierra. 
    Lo peor de que te desaparezcan los impulsos es que la esperanza se hace invisible y con ella toda posibilidad de cambio. Cuando la esperanza se ha hecho invisible tienes que recurrir al más básico amarre al sentido de todo esto y es que por encima de todo estamos vivos y mientras eso sea así hay esperanza aunque sea invisible, la misma posibilidad de pensar en ella es la confirmación de su existencia. 

    Así fue como la niña volvió hasta la mujer, llegó como una especie de sombra tomando un cuerpo que siempre fue suyo, la envolvió en los suspiros helados de un viento esperanzador cargado de ilusiones de niña feliz y rodeada de estrellas. La mujer se puso en pie, salió de aquella cueva oscura en la que se había refugiado huyendo del monstruo del miedo. Una estrella fugaz le indicó el camino que debía seguir. Luego desapareció. A la estrella la guió la luna. A la luna la meció la nube. La nube desapareció de un llanto. Y la mujer siguió su camino bajo la protección de un cielo estrellado lleno de esperanzas invisibles cuya existencia nunca más volvió a poner en duda.

Isolina Cerdá Casado

miércoles, 8 de agosto de 2018

Descongelando pescado tropecé con una caja de tomates

Solamente eran tomates, ¿solo eran tomates? ¿de verdad lo dices? Sabes que no es cierto, lo sabes de sobra, pero es mejor que nadie lo sepa, sería muy peligroso. Estas piezas redondeadas aparentemente inofensivas guardan un secreto, tu secreto, aquello que sucedió cuando llevada por la seducción del momento, no pudiste reprimir el impulso, cogiste uno de ellos, sin más conflicto personal que el ya de por sí perennemente presente en tu mente y te lo llevaste a la boca, no importó que se tratase del más rojo y probablemente del que mayor aroma a auténtico tomate rezumara. Tú te lo zampaste sin ningún tipo de escrúpulos, tan solo lo enjuagaste un poco bajo el fresco chorro del grifo de la cocina. Incluso te permitiste el lujo de dejar que el agua corriera antes de ducharlo en ella, a tu tomate, al elegido, al poseedor de ese poder majestuoso e increíble. No podías contárselo a nadie, no debías, esas cosas no se pueden contar como si tal cosa. Lo sabías, lo sabes, no debes, no lo harás, ¿verdad? Aunque te hayas puesto a escribir como si tal cosa, aunque de alguna manera sepas que en cualquier momento la danza de los dedos irá hasta el secreto y lo contará, porque él tiene el poder de crear el cuento. Cuando tus dientes se hincaron en su piel tersa toda tu piel se erizó, fue una sensación que nunca habías sentido, normalmente la piel se te erizaba por frío, o incluso por un exceso de emoción, y normalmente percibías esa reacción en los brazos, pero con el tomate fue diferente. Te erizaste toda, desde el lóbulo de la oreja izquierda hasta la mismísima punta del dedo gordo. Aquello fue algo extraordinario. Dada tu tendencia asustadiza e hipocondríaca, le restaste importancia con la parte controladora de tu cerebro, pero la parte controlada, aparentemente por la razón, dio un salto llevada por la emoción. Pensaste que tal vez aquel tomate te había concedido algún poder, tal vez la tierra se había confabulado para que aquel "hincamiento" fuera el detonante de una capacidad extraordinaria que por fin la naturaleza te había concedido. A lo mejor podías volar, te tiraste de la mesa del comedor para comprobarlo, no, no podías volar, de ser así no te habrías hecho el moratón gigantesco en la rodilla al cargarte el carrito  de muñecas de tu hija; o te habías vuelto hipersensible, no eso ya lo eras; o a lo mejor podías leer la mente, no esa capacidad ya la tenías gracias a tu mentalidad neurótica... ¿Qué sería? Pues estaba claro, el secreto era el ...


Era el amor del que los cultivaba... el que se ponía los pantalones amarillos para quitar la hierba y las cáscaras de pipa.


No, di la verdad. No te ensucies en aguas turbias, no permitas que los cubiertos se alíen contigo, eres alguien importante, tanto como lo es la taza contenedora o la azul que discretamente la acompaña. Estás perdida en tus hazañas creativas. Estás viva, ya está, eso es lo que importa.


Que no te cosan la boca, que nadie te impida hablar, y menos una anilla de calamar en pleno proceso de descongelación. 


A veces tengo la sensación de que somos pasajeros del viento

Isolina Cerdá Casado

Los colores que hay en ti. Un canto al amor propio, a la autoestima, al autocuidado, al impulso creativo...Tú lo eres todo, eres lo más importante.

Algunos de los pendientes mágicos creados por la guerrera del mar . Llevo días queriendo escribir algo, claramente me lo has inspirado tú, t...