¡Y dale con mostrar el caos de casa que tengo!
"Tú te callas que contigo no estoy hablando, hablo conmigo misma y mi espíritu creativo".
No sé si era el oso, o tal vez la mandarina, o si se trataba del calcetín harto de estar colgando de una cuerda, o de las calabazas de cabello de ángel, o del saco de pienso para la perrita o de la bombona de gas que se asomaba a un lado de la pared como tratando de disimular su presencia pero queriendo saber lo que estaba planificando aquella mujer que de pronto y sin avisar colocaba al osito de su hija encima de una caja de plástico negra llena de agujeros.
Isolina Cerdá Casado

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