martes, 18 de febrero de 2014

¿Qué le dice una pipa pelada a otra pipa?


    Pipa 1. (Roberto).- ¿Crees que tenemos algún futuro querida?
   Pipa 2. (Matilde).-Cállate, déjame, no estoy para dialogar ahora.
 Roberto.-Pero, ¿qué te he hecho yo? A ver, simplemente he iniciado una conversación.
  Matilde.- Pues déjame, no estoy para conversaciones estúpidas.
  Roberto.- Pues sí que estamos bien, desaborida, que eso es lo que te pasa, por más sal que te hayan echado al freírte eres lo más insulsa que hay.
  Matilde.- ¿Tú de qué vas? ¿Te crees que estoy con ánimo de que inicien una conversación cuando lo más probable es que acabe destrozada en menos de un segundo? Dentro de una boca cualquiera, para formar parte de un bolo alimenticio asqueroso, mezclándome con saliva y partida en mil pedazos por unos dientes llenos de empastes cargados de años.
  Roberto.- Piensa en el lado positivo.
  Matilde.- ¿Qué lado positivo? Yo estaba muy a gusto encajada en mi flor de girasol, así que no me vengas con que hay un lado positivo estando encima de una mesa de cocina, escuchando el cantar de un canario enjaulado.
  Roberto.- Al menos no vas a acabar rancia, ¿no te gustaría dar placer a alguien en pleno apogeo corporal tuyo, tostadita en tu punto de sal?
   Matilde.- ¿Ehhhhhh? 
  Roberto.- No estoy hablando de comida, no, te hablo de nosotros, de iniciar una nueva vida, de marcharnos a otro lugar,...
   Matilde.- ¡Pero si estamos tostados!
   Roberto.- ¿Qué más da?
   Matilde.- ¡Si no nos podemos mover!
   Roberto.- ¿Te vendrías conmigo?
   Matilde.- ¿Qué?
   Roberto.- ¿Confías en mí?
   Matilde.- ¿Qué?
   Roberto.- ¿Confías en mí?
   Matilde.- Tú sácame de aquí, y verás si confío o no confío.

     Y Roberto subió a Matilde, la pipa frita más hermosa que jamás había visto, en su alfombra mágica y salieron volando por la ventana hacia un campo de girasoles que permanecía florido todo el año, nadie podía explicar semejante fenómeno de la naturaleza, se encontraba en el país de la magia, un lugar en el que todo puede suceder... 

"Hoy te quiero enseñar
Un fantástico mundo...."

    La mujer que en ese momento cocinaba unas lentejas con chorizo se quedó de piedra cuando aquellas dos pipas peladas salieron de su cocina montadas en lo que debía ser un prototipo supersónico de alfombra mágica para pipas. Su mandíbula inferior se descolgó, abriendo su boca hasta niveles impensables, en los que quedaron a la vista los empastes que tanto horrorizaban a Matilde. Algo no iba bien en su cabeza. Decidió llamar a su psiquiatra para descartar empeoramientos cognitivos respecto a su ya deformada percepción de la realidad.



Isolina Cerdá Casado

3 comentarios:

  1. JAJAJAJA me encanta pero veo que no soy el único que sueña con alfombras mágicas y demás cosas....gracias guapa por implicarte tanto.

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  3. Muy bueno.. Me he reído un montón... guapetona.... vaya cabezica que me tienes... olé.

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