sábado, 24 de agosto de 2019

Tiempo finito

El camino es largo, al menos eso espero, el tuyo digo. Sí, es a ti, ya sé que eres joven, muy joven, mucho más que yo, tan joven como lo era yo en aquel tiempo en el que pensaba que el tiempo no corría, que apenas transcurría, lo hacía despacio entonces, eso pensaba yo. Pues estaba equivocada, ya sé que no te sirve, ni si quiera leerás esto, lo suelto ahora, cuando ya tengo la vivencia, cuando la certeza está conmigo. Nunca es tarde para hacer un cambio de rumbo, pero el tiempo no es el mismo, nunca sabes cuánto te queda así que no lo malgastes, vive, vivir no es solo caminar, también es aprender en el camino, por lo que vives pero también por lo que vivieron antes y cuyos tropiezos son fuente de sabiduría para el que quiera aprender sin magullarse. Sé que no vas a leer esto pero por si acaso lo haces te lo confirmo, la vida pasa tan deprisa que apenas tendrás tiempo para darte cuenta de que está pasando y que tan importante es la meta como el camino. El alcohol no es bueno en exceso, ojalá no hiciera falta sentir lo amargo del vómito ni el martillazo en la cabeza para saberlo, hoy muchos jóvenes están aprendiendo a base de magullarse. Imagen impactante, la madre llorando susurrándole al oído su nombre, el niño duerme la mona inconsciente y ella llora al lado de la camilla de la UVI, esa madrugada ambos aprenderán. Y yo pensaré en ti, y por mi empatía seré capaz de sentir lo que esa mujer, que pide a no se sabe quién que no le pase nada, que no le pase nada, tal vez al dios en el que hace mucho tiempo dejó de creer. Y sentiré el dolor de esa mandíbula rota y la presión del labio ante la gigantesca hinchazón y veré a mi hijo, y pensaré, tal vez rezándole también a ese dios invisible que él no lo viva jamás, que no se meta en una pelea, y que no se llegue a meter nada en el cuerpo que lo pueda dañar tanto como a este pobre. Esta juventud no sabe divertirse, decía en voz alta el vigilante, no saben ni emborracharse, vienen a dormir la mona al hospital, antes te ibas a casa a dormir la mona; claro que ahora hay más cosas que había antes, mezclan sustancias raras con el alcohol y pasa esto. Eso es, pasa el tiempo, lo que te decía. A ti, sí, a mi niño precioso, a ti te lo digo, muerta de sueño, de cansancio o de alteración, montada en el metro, de camino a casa.

jueves, 22 de agosto de 2019

De inmortales gestos y miradas amables.




Tú no eres inmortal, no, nadie lo es, ni si quiera lo son las olas en su llegada constante hasta la orilla infinita. Lo que sí pueden serlo son tus palabras, tus gestos, tus actitudes. Una buena acción puede llegar a inmortalizar tu alma porque alguien recordará el gesto, y ese gesto tendrá consecuencias, tu gesto será germen para otro gesto, y así, gesto tras gesto podremos cambiar el mundo. Una actitud buena ante la vida será un regalo no solo para ti sino también para las personas y las vidas que se crucen en tu camino. Tienes el poder de cambiar el mundo, de apagar fuegos, incluso ese horrible que mina el pulmón amazónico, porque si todos movemos las alas arrastraremos a las nubes hasta ese lugar y todo será posible, hasta que renazcan de sus cenizas los seres inocentes que creyeron en el ser humano. Sin pulmón no podremos respirar, ni los ricos ni los pobres, los de espíritu, los de monedas, los de bienes, los de conocimientos, todos acabaremos ahogados con nuestros pequeños tesoros.

viernes, 2 de agosto de 2019

La reutilización de un folio por el paso del Pi.





    Hoy desdoblé un folio que se tenía en el bolsillo pequeño de mi mochila, iba en busca de un trocito de papel en blanco, un espacio donde hacer bailar el bolígrafo y registrar pensamientos inspirados. Al hacerlo descubrí que era una hoja que había sido utilizada en muchos momentos distintos de mi vida, tal vez tenía una vida de unos meses y había sido utilizado unas cuatro veces distintas, y en cada una de ellas mi vida era sentida de forma diferente. Un día fue contenedora de las explicaciones que le daba a mi hija, para ayudarla con las mates. Era el tema de las áreas de los polígonos. Me pregunto qué área tendrá el mapa de las emociones. Cuando un día eres feliz porque por fin recibes un primer sueldo tras años de sequía y otro tiemblas por los miedos creados, por las anticipaciones, por los anclajes al pasado.
    Hace unos días en un vídeo documental sobre Pina Bausch se recogían sus palabras cuando decía que con sus coreografías intentaba expresar lo que el mundo le pedía y le inspiraba, aquello que veía en él lo expresaba a través de la danza, increíbles creaciones, acción reacción vital. Ella decía que lo hacía de ese modo, maravilloso, porque no tenía las palabras como las poetisas. Hay tantas formas de expresar, de conmocionar, de causar reacción, vibración, movimiento celular psicosomático...
Pero volvamos al folio... Seguro que cuando escribía la lista de la compra, "detergente, desenredante, leche, yogures, salchichas queso, toallitas culete, cervezas...", seguro que en ese momento tenía sentimientos encontrados, los inmortalizaría con la sensación de urgencia, que no se te olvide, pensaría, con lo bien que sienta esa cervecita fría cuando ya estás en casa, tranquila, con el trabajo hecho, con la mirada relajada, y tu familia en buen estado. Sí, ese folio contuvo, contiene tu transcurrir vital.  Hasta una palabra que busqué en un momento de urgencia, cuando explicaba a mi hija inglés, yo que solo sé que no sé nada, y supe así que "hard" significaba difícil. Como difíciles son momentos concretos de miradas perdidas en ventanas que asoman a vacíos existenciales, en las que un edificio blanco se convierte en una espesura negruzca llena de pensamientos que no son más que eso, pensamientos, pero que sin ser físicos llegan a convertirse en muros cegadores que no te dejan ver más allá de los muros de tu castillo. Pero no es un castillo, es una casa pequeña. Pero no son muros, son limitaciones creadas por tus miedos. El área del miedo es como la del rectángulo, lado por lado, daño por dolor; no, el área del miedo es como la del triángulo, dolor por anticipación partido por daño; no, hay que incluir el signo "Pi", el del área del círculo, el 3,14, el "Pi" es el tiempo. Y el tiempo reajusta las fórmulas.
    En fin, gracias al tiempo el área del miedo se modifica. El tiempo nos trae arrugas, pero también nos enseña a reajustar las fórmulas.

Isolina Cerdá

Transitorio



    Todo tiene una razón de ser y cuando te preguntas por qué la vida te cogió de la mano un día y te trajo hasta esta senda vas encontrando respuestas en cada bache, en cada recoveco, en cada soplo de aire en el cuello.
    De pronto un día, en un momento concreto, en un segundo del tiempo que siempre te acompaña, te cruzas con esa mirada que no necesita palabras para compartir contigo, para hacerte partícipe de su camino, para buscar en ti un apoyo en ese momento transitorio, porque pasará, sí, ya verás. Y esas sábanas blancas volverán al recipiente de ropa sucia, al carrito de la colada pendiente de desinfección, te arrancarás ese camisón que cubrió tu cuerpo, y te volverás a vestir tu ropita. Entonces la mirada será otra. "Me voy a casa, gracias, me voy por fin, del brazo de mi marido, con mis hijos acompañando mis pasos heroicos, dejando atrás este mal sueño de cuerpos heridos, de vidas truncadas, de pausas obligatorias..."

Isolina Cerdá

jueves, 18 de julio de 2019

La mitad, o un trozo.




Todo comenzó con esta imagen.
-"Espera Cristian, voy a hacer una foto",
-"¿Qué haces mamá? ¿Es para tu blog?",
-"Sí, que esta imagen me ha inspirado algo."
- "Ay, mamá, tú y tus cosas".


Cuarenta y seis años, eso es lo que llevo vivido, y tú diez hija mía, y tú trece hijo mío, y tú ochenta y seis padrecito. Puedo decir que según las estadísticas llevo media vida exprimida, o medio tomate rallado...Medio tomate...queda un poso de piel descarnada. Y un alma llena de imágenes, momentos, intensidades...
Lo que se hizo con ese corazón descarnado es asunto de la vida, creé hijos, hice amigos, cultivé el espíritu, acaricié el amor y soñé mil creaciones, paisajes, historias...
La vida pasó deprisa. La salsa de tomate se precipitó en estómagos ansiosos, en bocas salivantes, en miradas hambrientas...
Normalicé las ausencias, creí que sería incapaz de normalizar, de aceptar, pero se aprende.
La gran cuestión, qué hacer con la otra mitad, o menos de la mitad ya...Porque el tomate restante, esa otra mitad tan mona podría no ser ni mitad, sino la mitad de la mitad, porque se puede pudrir y entonces a ver qué haría con lo que queda del raspado. ¿Y si no lo quiero rallar? Y si quiero comerlo entero, que la vida se lo zampe con su piel y todo... Sentir cada bocado como si fuera el último, porque lo sabes, sabes que esas cosas pasan, y entonces no hay vuelta atrás. Y te lo comes así, con toda la crudeza...
Bueno, tal vez sea hora de mezclarme con la cebolla, el ajo y un buen aceitito e ir poniendo a hervir los espaguetis con una pizca de sal, laurel y mucho cariño.
Eso, eso voy a hacer con la otra mitad que me queda, llenarla de cariño y amarla hasta que esté cocida y se pegue en la pared de un salto.

Isolina Cerdá Casado

lunes, 15 de julio de 2019

Celadores




    Yo soy el que está, uno de los muchos profesionales que trabajan para que tú puedas estar un poquito mejor o sanar del todo. Yo soy el que te mueve, el que te lleva, el que apoya a los demás para que te sientas arropado y atendido. El que te indica, el que te contiene, el que te sonríe tratando de que encuentres en este momento difícil a un alma amiga. Sentirás mi mano sobre ti, movilizándote con cariño, respeto y comprensión; agradeciendo a los auxiliares, a los enfermeros y a los médicos su entrega y su conocimiento. Te miraré a los ojos, ¡confía!. Te mandaré toda mi energía, la de un alma empática que se pone en tu lugar. Seré apoyo, todo mi cuerpo entregado para ti, para que el momento difícil pase rápidamente y te vayas del hospital sano y feliz, o al menos mejor que cuando nos cruzamos por primera vez y vi tus ojos cansados por ese malestar que llegó a tu vida. Ya verás como todo va a ir bien, no olvides que todo pasa, es así, lo bueno pasa muy rápido pero lo malo también. Así que confía, que yo estoy para ti.

Una celadora.

lunes, 17 de junio de 2019

Sombra de ave, que no sopa de ave. Texto del 2016.



    La sombra de aquella mujer era alargada, vista desde arriba, mirando lo que en el suelo se dibujaba de ella parecía una especie de ave, sin embargo no eran alas, aquello que franqueaba su figura ensombrecida por el sol que la perseguía era un larguísimo pañuelo con el que se resguardaba del frío mañanero. Ese día, de vuelta de dejar los niños en el colegio, le dio por fijarse en las imágenes que le ofrecía el trayecto que todas las mañanas recorría, primero acompañada de sus dos hijos y luego sola. Por alguna razón se centró más en lo que había a ras de suelo. ¿Era posible que su cabeza anduviera gacha por alguna razón que anímicamente la machacaba? ¿o se trataba sencillamente de una cuestión de ineficacia? Tal vez no había ingerido cafeína suficiente y su cabeza no se había acabado de erguir. También era posible que el café tomado no fuera de una calidad extraordinaria, solo uno con suficiente poso le habría enderezado aquella mañana en la que el cansancio se acusaba más de lo normal. ¡Ojalá hubiera sido un pájaro! Así no vería sombras alargadas sino cabezas en movimiento, que se desplazan de un lado a otro, potenciales nidos de bellos hijos aún por llegar.



En la hierba descubría cosas extraordinarias, una hoja y una pluma hablaban de sus experiencias vitales. La hoja cayó de un árbol movida por los vientos de otoño. La pluma cayó del cielo, de una paloma viajera que quiso dejar un resquicio de sí misma en ese tramo de hierba húmeda.



Desde los adentros subterráneos de una pesada chapa metálica un ratoncete me guiñaba un ojo. Hecho extraordinario si tenemos en cuenta la miopía de esa mujer alada que caminaba con la cabeza inclinada.



La mujer siguió caminando ajena a todo lo que acontecía a sus pies, pero consciente de que un mundo tan maravilloso como aquel no debía ser ignorado, lo mismo que lo que le ofrecía el sentido de la vista si ampliaba unos grados la inclinación de su cuello, e incluso si una vez enderezado su cuello levantaba la cabeza para llevar su mirada hacia el cielo y casi sentirse un ser afortunado a pesar de no ser un ave y no estar dentro de una olla para enriquecer un caldo.
La mujer cogió uno de los patines con los que cargaba y se fue patinando a casa con su pañuelo azul y los pies fríos. Era afortunada, sí, pues si fuera un ave no hubiera podido estar escribiendo como lo hacía tecleando con sus diez deditos en un ordenador maravilloso, algo cacharrete sí, pero maravilloso.

Isolina Cerdá Casado

Calabazas podridas y vasos sucios. Texto del 2013 Colaboración en Héroes del Pensamiento.






    Sí, hoy no estoy demasiado inspirada. Es lo que tiene depender de cómo se levanta el ánimo para ser creativamente rentable. A pesar de que he estado dudando, de si escribir o no escribir, al final me he arrancado. Y partiendo de esa calabaza ennegrecida por el paso del tiempo, hablo de lo negro que está el corazón de algún que otro transeúnte del mundo, que aunque tenga el rostro anaranjado y pretenda mostrar la dulzura propia de la calabaza en buen estado, la realidad es que está podrido por dentro, tan negro como esta pobre se acabó poniendo al oxigenarse y contactar con el mundo. No digo que siempre, pero mucho cuidado con las calabazas que brillan demasiado, a lo mejor están deseando escupir su lado negruzco en cuanto alguien se deje seducir por la capa externa, o su arte creativo, o por su capacidad de mostrar compostura de buena calidad. Las calabazas podridas buscan a las calabazas auténticas, quieren contagiarlas y ennegrecerlas, para que su podredumbre no se sienta sola.



    Y a otra cosa mariposa…Vasos sucios, estropajo enjabonado, manos que le dan movimiento al estropajo, que lo arrastran por la superficie llena de residuos, restos de galleta seca, grasa incrustada de chorizo o chuletas de cerdo, tazas con posos de color marrón indicativo de que allí dentro residió por unos minutos un cafetito lindo…Y unas manos que mueven el susodicho áspero aparato verde con esponja y otras manos que hacen la foto. Y la madre que le dice a la niña: “Venga, tira la foto ya, así, muy bien Lara, gracias por tu ayuda”. Y la niña que le dice: “Mamá, yo quiero ser profe cuando sea mayor”. “Pues me parece muy bien, hija”. “Porque trabajar en el teatro es un rollo”. Bueno, si trabajara…seguramente no sería un rollo. ¿Eh? ¿Teatro y vasos sucios, llenos de mierda? No estás inspirada, anda, déjalo, vete a dormir, haz las camas, despierta. Son cosas contradictorias, ¿vale? Es muy cómodo, sí, ahora escribo este artículo, no estoy inspirada, digo que no estoy inspirada y ya estoy justificando que no haya salido bien. Pero qué significa bien o mal, para quién, ¿para tu propio espíritu crítico? ¿O para las personas que se molestan en llegar hasta esta línea y comprobar que efectivamente aunque había mucho que decir, no diciendo nada lo has dicho todo? Uf, pues no sé qué decir. Pues no digas nada, creo que ya lo has dejado bastante claro. Es domingo, un domingo más, tengo un dolor de cabeza extraño, desde ayer, está instalado ahí, y no se me ha pasado a pesar de haber dormido unas cuantas horas, siento como si un martillo le estuviera dando a mi cráneo de un modo crónico, sin dejar de golpear. ¿Me estará avisando el cuerpo de que algo no va bien en las alturas? No empecemos, ya estamos hipocondriándonos, no pasa nada, si me muero me he muerto, ya está. Tan cortante como cierto, es lo que me dijo mi profesora de expresión oral. Iba a hacerme una mamografía, se lo conté, le hablé de mis miedos, no utilicé la palabra mal sonante del cáncer. Pero ella sí, me dijo: “no pasa nada, si tienes cáncer tendrás que enfrentarte a él, cogerás el toro por los cuernos y ya está”. “¿Cáncer? ¿Podría tener cáncer? Yo no había dicho nada de cáncer.” Fue inmediato, un shock que me hizo darme cuenta de que si la prueba mostraba la peor cara, yo lucharía, y punto. No mostró nada negativo, todo normal, mi madre había muerto de cáncer pero yo de momento estaba a salvo. Tenía treinta años. Podía haber tenido un accidente, me podía haber pillado un coche, o darme un ictus, o caer desmallada subiendo unas escaleras y morir por un golpe fatal, podía haberme muerto ahogada al comer cacahuetes, pero no…eso no me daba miedo….el caminar no me atemorizaba…¡Ay que ver cómo somos los seres humanos! ¡Ay que ver cómo soy yo! Feliz domingo, y cuidado con las calabazas negras por dentro y los restos de galleta seca en los vasos de un día para otro, es difícil desincrustarla del transparente vaso de cristal. Claro que si tú no friegas los vasos no serás capaz de valorar el trabajo del lavavajillas. ¿Y por qué teniendo lavavajillas friego con el estropajo? ¿En realidad me gusta fregar la loza? Mira, bonita, para no estar inspirada estás alargando mucho el artículo dominguero. Pues es verdad. Ala, que me voy a poner orden en esta casa de locos bajitos y alterados.



Isolina Cerdá Casado  

miércoles, 12 de junio de 2019

Breve historia del dolor.




                                                                             
    6-12-2016


Breve Historia del dolor


No quiero ser negativa, es simplemente que quiero constatar que el dolor del alma no siempre se reconoce, ojalá nunca tuviéramos que conocerlo. La primera vez que lo sentí fue algo nuevo, duro, triste, insoportable, pero nuevo. Lo sentí en el pecho, justo en el plexo solar, ahí donde llega el impulso de la lágrima que surca mejillas. Era extraño porque no estaba producido por una herida, no sangraba, ni era fruto de una caída, ni de un golpe tonto. Se originó como consecuencia de algo, algo físico, la transformación de la energía en otra cosa, y ese proceso golpeó el alma, no se vieron puños, ni machetes, ni martillos. Fue cosa del conocimiento, el básico, el que no entendía nada y que, al no entender, producía un nudo, que tampoco era visible, pero que se sentía con una presión desconocida en el pecho. El primer contacto con la muerte de un ser querido dio lugar al nacimiento de la sensación, y fue como el nacimiento de un río, ya no desapareció jamás, simplemente aumentaba de caudal conforme la vida iba transcurriendo. En ocasiones había tanta lluvia que se desbordaba el río, entonces la cuenca anterior no servía, y no había contención. No se podía disimular el dolor, y simplemente  se desbordaba. 

Hoy he vuelto a ir al tanatorio, este año he ido demasiadas veces. Y ese dolor, el dolor, ese, ese del pecho, ese que te presiona fuerte, que casi no te deja ensanchar la caja torácica, ese dolor me fue descrito, ella se presionaba en el pecho y me decía: "Aquí, tengo un dolor aquí, muy fuerte, tan fuerte que casi no respiro, como si algo no pudiera ser contenido, como si se me rompiera ahí dentro algo." Era la fuerza del agua, del golpe, de la transformación de la energía. Pero también era esa necesidad de apego a lo físico, el alma vuela libre, se transforma, viaja, pero ese cuerpo al que también hemos querido porque era el contenedor de nuestra alma querida deja de tener vida, es materia pero era la materia que contenía el alma amada. 

Isolina Cerdá Casado

Absurdo





                                                                                                                                       28-12-2013   



Estás perdida en una gran cueva, no sabes cómo vas a poder salir de ella, notas brisas cercanas que te acarician, que te golpean, que te abrazan. Explosión. Brusquedades. Déjate de tonterías. Lo que de verdad quieres es que alguien te ofrezca una fórmula mágica. Pasa el tiempo, muy rápido, lo sabes, sabes que las arrugas te están cubriendo el rostro de besos. ¿Y? Pues que no lo he hecho todo, no, no he volado todavía por cielos desconocidos. ¿Y? Pues que eso quiere decir que no puedo morir. Pero la verdad es que la vida pasa, pasa tan deprisa que no te das tiempo. Anda, coge una copa de vino. Voy. Mira, es navidad, y estás con tantas tonterías que no sé qué decirte. Escribes sin ton ni son, sin saber lo que tienes que decir, ni si quiera sabes si quieres decir algo con sentido, estás en estado de absurdo, porque ahora mismo te sientes absurda, sin motivación, sin empujones creativos. ¿A sí? ¿Entonces qué haces delante del ordenador de tu papi? Pues nada, que hace mucho tiempo que no me sentaba creativamente hablando delante de una pantalla, y ahora mismo pienso que necesito que me regalen caricias explosivas supersónicas, que me hagan recuperar la fe en el mundo de fantasía que me envuelve y me reboza el alma. Las cosas son así, llega un momento en el que te asomas al exterior por un pequeño cristal, tan pequeño que apenas puedes ver parte de los árboles, y un trozo de chimenea, y una ventana con rejas. Y el grito de un llanto te acuna la tristeza del alma. Oh, vamos, no será para tanto. Es navidad, estás envuelta de esperanza, ¿o no lo estás? En cualquier caso tienes un proyecto de grandes ropajes, vestiditos de seda negro con plumas rosas, eres un hada que pasea sobre nubes de chocolate con nata, que hace llover tormentas dulces de leche con cacao. Bueno, que vale ya, que lo dejes, que no hay forma de escribir cosas con sentido. ¿Y quién necesita de sentido? Pues tú misma. No, no lo necesito. ¿No? ¿No?¿Eh? ¿Eh?

    Besos grandes, besos dulces para todos, besos envueltos en harina crujiente aceitosa y pastosa. Yo es que, bueno, pues tengo un problema con las gambas. Y me gustaría comerme un bocadillo de chorizo. Y quiero ponerme unas chanclas para pasear por encima de un charco y saltar, y mojarme, y reír. Hace tiempo que no me dan ataques de risa. Es una pena. Venga, qué más te falta por decir. Nada, por hoy nada más, que me voy a poner carmín rojo y a pintar un poco, me pondré una ropa que me haga sentir diferente a la cotidianidad e iré a rememorar viejos tiempos. Pues ale, que me voy, que ya está, que por hoy es suficiente, parece que te has arrancado un poco, venga, lo siguiente un monólogo para regalar al mundo, y a ti misma. Por cierto que feliz navidad, y felices fiestas para aquellos que lo sientan, al menos lo de estar de fiesta.



Isolina Cerdá Casado

miércoles, 8 de mayo de 2019

Los fantasmas de Aurora, el estreno de la nueva obra de TEPAHI



    Hoy 8 de mayo Tepahi ha estrenado "Los fantasmas de Aurora", sobradamente sé que no estaban todos los que son, algunos se engancharán mañana a la obra, otros nos tendrán en el corazón como nosotros los tenemos a ellos, pero lo cierto es que hoy ha empezado a andar esa criatura soñada, este maratón de tres días llenos de emoción y agotamiento. Hoy más de mil niños de Leganés han venido a vernos gratuitamente, mañana y pasado vendrán muchos más. Reconozco que en el principio no estuve yo, no estuve cuando surgieron las ideas de hacer algo nuevo, tampoco cuando tuvieron la locura de hacer miles y miles de dinosaurios, ni cuando embarcaron a los distintos coles para que trabajaran los miedos con los alumnos y que los niños y las niñas fueran partícipes desde el principio de lo que iba a ocurrir en el escenario. Tepahi no camina de la mano de nadie pero lo hace con la ayuda de muchos y eso es sobre lo que quiero escribir aquí, sobre los cuatro fantásticos y los que siguieron el camino trazado y fueron creando nuevos lugares maravillosos. Partiendo de la locura de casi cuarenta actores en escena, siguiendo el reto de crear mil cosas reciclando y creando de la nada, ensayando un viernes y un domingo tras otro. Y siendo un grupo tan variopinto, tan diverso que es inevitable que choquemos de vez en cuando para resurgir con más fuerza...Gracias Txazu, Vicen, Ana, Rosa. 

La cuestión, esos niños, los que nos vinieron a ver hoy, los que se iban a coger el autobús con una sonrisa inmensa, los que no sabían con qué quedarse, los que querían levantarse y se levantaban porque el impulso les llevaba a moverse...Esos niños son la razón de tanta locura...

Los agradecimientos, tan necesarios, tan importantes, el olor a silicona y gomaespuma recién pintada e instalada en las paredes de casa, el dibujo, el puzle para crear un huevo de dinosaurio, o dos, el coche pedido prestado para convertirlo en una nave espacial...Gracias Carmen, Flor, Mar, Rosa, Conce, Bárbara, Ana...
Miles de horas echadas en tardes y noches interminables para ver la luz al final del túnel...
Las tardes en el local de Blas, doblando dinosaurios, cortando hojas, pintando cráteres...Creando un vestuario único y unas criaturas maravillosas...Gracias Arantxa, Fabi, Ali, Popi, Ana, Jose, Sol, Belén, Javi, Moni, Inma, Azu, Juan, Cristi, Tommy, Coral, Estrella, Sara...
Hasta en los ensayos tuvimos a un bebito precioso que nos dio ánimos el día del estreno, el venir a ensayar a pesar del dolor en el alma y los que guiaron con su magia...Gracias Eva, Rosi, Carlos Mera...
Las llamadas de teléfono, las visitas y las negociaciones necesarias para que confiaran en el trabajo que se estaba creando, para que el Ayuntamiento de Leganés volviera a confiar en Tepahi y nos cediera el espacio con sus técnicos y las mil gestiones invisibles, la actitud positiva...Gracias Laura, Mario, Bárbara, Patri, Lorena, Sofi, Maritxu...
Cuatro locos se atrevieron a proponer auténticas locuras escénicas, siendo amateurs, aunque ya con varios años de experiencia en este tipo de locura, es cierto, pero no se achantaban frente a nada. Ellos empujaban, ya venían empujando años atrás, es verdad, pero este año ha sido brutal. Nos llevaron a la época de dinosaurios, al espacio y hasta un castillo monstruoso. Todo para mostrarnos que los miedos se pueden gestionar e incluso superar mágicamente...Hasta se atrevieron a ponerse de regidores y dirigir a los técnicos de una manera impecable...Gracias queridos, gracias Pepe por dejarte arrastrar y ser tan positivo y entregado en tu trabajo.

Retos a montones, no solo para los que ya habíamos danzado en un escenario sino para los que se incorporaron este año, para los que bailaban con su tripita y guiaban a los demás, los que nos impulsaban, los que se atrevían a dar vida a un gigante llamado Frank...Gracias Raquel, Esther, Sol, Juanma...Hasta hemos tenido una nueva voz que se ha atrevido a deleitarnos con su talento...
Los que gestionaban espacios y volvían a su infancia o se convertían en fantasmas, o bailaban como podían mientras vendían entradas...Gracias Bego Teo, Bego Xoxo, Mar, Gema...


Hoy lo he hecho, he disfrutado, y siento eterno agradecimiento porque he visto las caritas de los niños y niñas felices, y ha sido mágico, gracias por tus palabras regidora, gracias por haberlo conseguido. 















Los colores que hay en ti. Un canto al amor propio, a la autoestima, al autocuidado, al impulso creativo...Tú lo eres todo, eres lo más importante.

Algunos de los pendientes mágicos creados por la guerrera del mar . Llevo días queriendo escribir algo, claramente me lo has inspirado tú, t...