viernes, 2 de agosto de 2019

La reutilización de un folio por el paso del Pi.





    Hoy desdoblé un folio que se tenía en el bolsillo pequeño de mi mochila, iba en busca de un trocito de papel en blanco, un espacio donde hacer bailar el bolígrafo y registrar pensamientos inspirados. Al hacerlo descubrí que era una hoja que había sido utilizada en muchos momentos distintos de mi vida, tal vez tenía una vida de unos meses y había sido utilizado unas cuatro veces distintas, y en cada una de ellas mi vida era sentida de forma diferente. Un día fue contenedora de las explicaciones que le daba a mi hija, para ayudarla con las mates. Era el tema de las áreas de los polígonos. Me pregunto qué área tendrá el mapa de las emociones. Cuando un día eres feliz porque por fin recibes un primer sueldo tras años de sequía y otro tiemblas por los miedos creados, por las anticipaciones, por los anclajes al pasado.
    Hace unos días en un vídeo documental sobre Pina Bausch se recogían sus palabras cuando decía que con sus coreografías intentaba expresar lo que el mundo le pedía y le inspiraba, aquello que veía en él lo expresaba a través de la danza, increíbles creaciones, acción reacción vital. Ella decía que lo hacía de ese modo, maravilloso, porque no tenía las palabras como las poetisas. Hay tantas formas de expresar, de conmocionar, de causar reacción, vibración, movimiento celular psicosomático...
Pero volvamos al folio... Seguro que cuando escribía la lista de la compra, "detergente, desenredante, leche, yogures, salchichas queso, toallitas culete, cervezas...", seguro que en ese momento tenía sentimientos encontrados, los inmortalizaría con la sensación de urgencia, que no se te olvide, pensaría, con lo bien que sienta esa cervecita fría cuando ya estás en casa, tranquila, con el trabajo hecho, con la mirada relajada, y tu familia en buen estado. Sí, ese folio contuvo, contiene tu transcurrir vital.  Hasta una palabra que busqué en un momento de urgencia, cuando explicaba a mi hija inglés, yo que solo sé que no sé nada, y supe así que "hard" significaba difícil. Como difíciles son momentos concretos de miradas perdidas en ventanas que asoman a vacíos existenciales, en las que un edificio blanco se convierte en una espesura negruzca llena de pensamientos que no son más que eso, pensamientos, pero que sin ser físicos llegan a convertirse en muros cegadores que no te dejan ver más allá de los muros de tu castillo. Pero no es un castillo, es una casa pequeña. Pero no son muros, son limitaciones creadas por tus miedos. El área del miedo es como la del rectángulo, lado por lado, daño por dolor; no, el área del miedo es como la del triángulo, dolor por anticipación partido por daño; no, hay que incluir el signo "Pi", el del área del círculo, el 3,14, el "Pi" es el tiempo. Y el tiempo reajusta las fórmulas.
    En fin, gracias al tiempo el área del miedo se modifica. El tiempo nos trae arrugas, pero también nos enseña a reajustar las fórmulas.

Isolina Cerdá

Transitorio



    Todo tiene una razón de ser y cuando te preguntas por qué la vida te cogió de la mano un día y te trajo hasta esta senda vas encontrando respuestas en cada bache, en cada recoveco, en cada soplo de aire en el cuello.
    De pronto un día, en un momento concreto, en un segundo del tiempo que siempre te acompaña, te cruzas con esa mirada que no necesita palabras para compartir contigo, para hacerte partícipe de su camino, para buscar en ti un apoyo en ese momento transitorio, porque pasará, sí, ya verás. Y esas sábanas blancas volverán al recipiente de ropa sucia, al carrito de la colada pendiente de desinfección, te arrancarás ese camisón que cubrió tu cuerpo, y te volverás a vestir tu ropita. Entonces la mirada será otra. "Me voy a casa, gracias, me voy por fin, del brazo de mi marido, con mis hijos acompañando mis pasos heroicos, dejando atrás este mal sueño de cuerpos heridos, de vidas truncadas, de pausas obligatorias..."

Isolina Cerdá

jueves, 18 de julio de 2019

La mitad, o un trozo.




Todo comenzó con esta imagen.
-"Espera Cristian, voy a hacer una foto",
-"¿Qué haces mamá? ¿Es para tu blog?",
-"Sí, que esta imagen me ha inspirado algo."
- "Ay, mamá, tú y tus cosas".


Cuarenta y seis años, eso es lo que llevo vivido, y tú diez hija mía, y tú trece hijo mío, y tú ochenta y seis padrecito. Puedo decir que según las estadísticas llevo media vida exprimida, o medio tomate rallado...Medio tomate...queda un poso de piel descarnada. Y un alma llena de imágenes, momentos, intensidades...
Lo que se hizo con ese corazón descarnado es asunto de la vida, creé hijos, hice amigos, cultivé el espíritu, acaricié el amor y soñé mil creaciones, paisajes, historias...
La vida pasó deprisa. La salsa de tomate se precipitó en estómagos ansiosos, en bocas salivantes, en miradas hambrientas...
Normalicé las ausencias, creí que sería incapaz de normalizar, de aceptar, pero se aprende.
La gran cuestión, qué hacer con la otra mitad, o menos de la mitad ya...Porque el tomate restante, esa otra mitad tan mona podría no ser ni mitad, sino la mitad de la mitad, porque se puede pudrir y entonces a ver qué haría con lo que queda del raspado. ¿Y si no lo quiero rallar? Y si quiero comerlo entero, que la vida se lo zampe con su piel y todo... Sentir cada bocado como si fuera el último, porque lo sabes, sabes que esas cosas pasan, y entonces no hay vuelta atrás. Y te lo comes así, con toda la crudeza...
Bueno, tal vez sea hora de mezclarme con la cebolla, el ajo y un buen aceitito e ir poniendo a hervir los espaguetis con una pizca de sal, laurel y mucho cariño.
Eso, eso voy a hacer con la otra mitad que me queda, llenarla de cariño y amarla hasta que esté cocida y se pegue en la pared de un salto.

Isolina Cerdá Casado

lunes, 15 de julio de 2019

Celadores




    Yo soy el que está, uno de los muchos profesionales que trabajan para que tú puedas estar un poquito mejor o sanar del todo. Yo soy el que te mueve, el que te lleva, el que apoya a los demás para que te sientas arropado y atendido. El que te indica, el que te contiene, el que te sonríe tratando de que encuentres en este momento difícil a un alma amiga. Sentirás mi mano sobre ti, movilizándote con cariño, respeto y comprensión; agradeciendo a los auxiliares, a los enfermeros y a los médicos su entrega y su conocimiento. Te miraré a los ojos, ¡confía!. Te mandaré toda mi energía, la de un alma empática que se pone en tu lugar. Seré apoyo, todo mi cuerpo entregado para ti, para que el momento difícil pase rápidamente y te vayas del hospital sano y feliz, o al menos mejor que cuando nos cruzamos por primera vez y vi tus ojos cansados por ese malestar que llegó a tu vida. Ya verás como todo va a ir bien, no olvides que todo pasa, es así, lo bueno pasa muy rápido pero lo malo también. Así que confía, que yo estoy para ti.

Una celadora.

lunes, 17 de junio de 2019

Sombra de ave, que no sopa de ave. Texto del 2016.



    La sombra de aquella mujer era alargada, vista desde arriba, mirando lo que en el suelo se dibujaba de ella parecía una especie de ave, sin embargo no eran alas, aquello que franqueaba su figura ensombrecida por el sol que la perseguía era un larguísimo pañuelo con el que se resguardaba del frío mañanero. Ese día, de vuelta de dejar los niños en el colegio, le dio por fijarse en las imágenes que le ofrecía el trayecto que todas las mañanas recorría, primero acompañada de sus dos hijos y luego sola. Por alguna razón se centró más en lo que había a ras de suelo. ¿Era posible que su cabeza anduviera gacha por alguna razón que anímicamente la machacaba? ¿o se trataba sencillamente de una cuestión de ineficacia? Tal vez no había ingerido cafeína suficiente y su cabeza no se había acabado de erguir. También era posible que el café tomado no fuera de una calidad extraordinaria, solo uno con suficiente poso le habría enderezado aquella mañana en la que el cansancio se acusaba más de lo normal. ¡Ojalá hubiera sido un pájaro! Así no vería sombras alargadas sino cabezas en movimiento, que se desplazan de un lado a otro, potenciales nidos de bellos hijos aún por llegar.



En la hierba descubría cosas extraordinarias, una hoja y una pluma hablaban de sus experiencias vitales. La hoja cayó de un árbol movida por los vientos de otoño. La pluma cayó del cielo, de una paloma viajera que quiso dejar un resquicio de sí misma en ese tramo de hierba húmeda.



Desde los adentros subterráneos de una pesada chapa metálica un ratoncete me guiñaba un ojo. Hecho extraordinario si tenemos en cuenta la miopía de esa mujer alada que caminaba con la cabeza inclinada.



La mujer siguió caminando ajena a todo lo que acontecía a sus pies, pero consciente de que un mundo tan maravilloso como aquel no debía ser ignorado, lo mismo que lo que le ofrecía el sentido de la vista si ampliaba unos grados la inclinación de su cuello, e incluso si una vez enderezado su cuello levantaba la cabeza para llevar su mirada hacia el cielo y casi sentirse un ser afortunado a pesar de no ser un ave y no estar dentro de una olla para enriquecer un caldo.
La mujer cogió uno de los patines con los que cargaba y se fue patinando a casa con su pañuelo azul y los pies fríos. Era afortunada, sí, pues si fuera un ave no hubiera podido estar escribiendo como lo hacía tecleando con sus diez deditos en un ordenador maravilloso, algo cacharrete sí, pero maravilloso.

Isolina Cerdá Casado

Calabazas podridas y vasos sucios. Texto del 2013 Colaboración en Héroes del Pensamiento.






    Sí, hoy no estoy demasiado inspirada. Es lo que tiene depender de cómo se levanta el ánimo para ser creativamente rentable. A pesar de que he estado dudando, de si escribir o no escribir, al final me he arrancado. Y partiendo de esa calabaza ennegrecida por el paso del tiempo, hablo de lo negro que está el corazón de algún que otro transeúnte del mundo, que aunque tenga el rostro anaranjado y pretenda mostrar la dulzura propia de la calabaza en buen estado, la realidad es que está podrido por dentro, tan negro como esta pobre se acabó poniendo al oxigenarse y contactar con el mundo. No digo que siempre, pero mucho cuidado con las calabazas que brillan demasiado, a lo mejor están deseando escupir su lado negruzco en cuanto alguien se deje seducir por la capa externa, o su arte creativo, o por su capacidad de mostrar compostura de buena calidad. Las calabazas podridas buscan a las calabazas auténticas, quieren contagiarlas y ennegrecerlas, para que su podredumbre no se sienta sola.



    Y a otra cosa mariposa…Vasos sucios, estropajo enjabonado, manos que le dan movimiento al estropajo, que lo arrastran por la superficie llena de residuos, restos de galleta seca, grasa incrustada de chorizo o chuletas de cerdo, tazas con posos de color marrón indicativo de que allí dentro residió por unos minutos un cafetito lindo…Y unas manos que mueven el susodicho áspero aparato verde con esponja y otras manos que hacen la foto. Y la madre que le dice a la niña: “Venga, tira la foto ya, así, muy bien Lara, gracias por tu ayuda”. Y la niña que le dice: “Mamá, yo quiero ser profe cuando sea mayor”. “Pues me parece muy bien, hija”. “Porque trabajar en el teatro es un rollo”. Bueno, si trabajara…seguramente no sería un rollo. ¿Eh? ¿Teatro y vasos sucios, llenos de mierda? No estás inspirada, anda, déjalo, vete a dormir, haz las camas, despierta. Son cosas contradictorias, ¿vale? Es muy cómodo, sí, ahora escribo este artículo, no estoy inspirada, digo que no estoy inspirada y ya estoy justificando que no haya salido bien. Pero qué significa bien o mal, para quién, ¿para tu propio espíritu crítico? ¿O para las personas que se molestan en llegar hasta esta línea y comprobar que efectivamente aunque había mucho que decir, no diciendo nada lo has dicho todo? Uf, pues no sé qué decir. Pues no digas nada, creo que ya lo has dejado bastante claro. Es domingo, un domingo más, tengo un dolor de cabeza extraño, desde ayer, está instalado ahí, y no se me ha pasado a pesar de haber dormido unas cuantas horas, siento como si un martillo le estuviera dando a mi cráneo de un modo crónico, sin dejar de golpear. ¿Me estará avisando el cuerpo de que algo no va bien en las alturas? No empecemos, ya estamos hipocondriándonos, no pasa nada, si me muero me he muerto, ya está. Tan cortante como cierto, es lo que me dijo mi profesora de expresión oral. Iba a hacerme una mamografía, se lo conté, le hablé de mis miedos, no utilicé la palabra mal sonante del cáncer. Pero ella sí, me dijo: “no pasa nada, si tienes cáncer tendrás que enfrentarte a él, cogerás el toro por los cuernos y ya está”. “¿Cáncer? ¿Podría tener cáncer? Yo no había dicho nada de cáncer.” Fue inmediato, un shock que me hizo darme cuenta de que si la prueba mostraba la peor cara, yo lucharía, y punto. No mostró nada negativo, todo normal, mi madre había muerto de cáncer pero yo de momento estaba a salvo. Tenía treinta años. Podía haber tenido un accidente, me podía haber pillado un coche, o darme un ictus, o caer desmallada subiendo unas escaleras y morir por un golpe fatal, podía haberme muerto ahogada al comer cacahuetes, pero no…eso no me daba miedo….el caminar no me atemorizaba…¡Ay que ver cómo somos los seres humanos! ¡Ay que ver cómo soy yo! Feliz domingo, y cuidado con las calabazas negras por dentro y los restos de galleta seca en los vasos de un día para otro, es difícil desincrustarla del transparente vaso de cristal. Claro que si tú no friegas los vasos no serás capaz de valorar el trabajo del lavavajillas. ¿Y por qué teniendo lavavajillas friego con el estropajo? ¿En realidad me gusta fregar la loza? Mira, bonita, para no estar inspirada estás alargando mucho el artículo dominguero. Pues es verdad. Ala, que me voy a poner orden en esta casa de locos bajitos y alterados.



Isolina Cerdá Casado  

miércoles, 12 de junio de 2019

Breve historia del dolor.




                                                                             
    6-12-2016


Breve Historia del dolor


No quiero ser negativa, es simplemente que quiero constatar que el dolor del alma no siempre se reconoce, ojalá nunca tuviéramos que conocerlo. La primera vez que lo sentí fue algo nuevo, duro, triste, insoportable, pero nuevo. Lo sentí en el pecho, justo en el plexo solar, ahí donde llega el impulso de la lágrima que surca mejillas. Era extraño porque no estaba producido por una herida, no sangraba, ni era fruto de una caída, ni de un golpe tonto. Se originó como consecuencia de algo, algo físico, la transformación de la energía en otra cosa, y ese proceso golpeó el alma, no se vieron puños, ni machetes, ni martillos. Fue cosa del conocimiento, el básico, el que no entendía nada y que, al no entender, producía un nudo, que tampoco era visible, pero que se sentía con una presión desconocida en el pecho. El primer contacto con la muerte de un ser querido dio lugar al nacimiento de la sensación, y fue como el nacimiento de un río, ya no desapareció jamás, simplemente aumentaba de caudal conforme la vida iba transcurriendo. En ocasiones había tanta lluvia que se desbordaba el río, entonces la cuenca anterior no servía, y no había contención. No se podía disimular el dolor, y simplemente  se desbordaba. 

Hoy he vuelto a ir al tanatorio, este año he ido demasiadas veces. Y ese dolor, el dolor, ese, ese del pecho, ese que te presiona fuerte, que casi no te deja ensanchar la caja torácica, ese dolor me fue descrito, ella se presionaba en el pecho y me decía: "Aquí, tengo un dolor aquí, muy fuerte, tan fuerte que casi no respiro, como si algo no pudiera ser contenido, como si se me rompiera ahí dentro algo." Era la fuerza del agua, del golpe, de la transformación de la energía. Pero también era esa necesidad de apego a lo físico, el alma vuela libre, se transforma, viaja, pero ese cuerpo al que también hemos querido porque era el contenedor de nuestra alma querida deja de tener vida, es materia pero era la materia que contenía el alma amada. 

Isolina Cerdá Casado

Absurdo





                                                                                                                                       28-12-2013   



Estás perdida en una gran cueva, no sabes cómo vas a poder salir de ella, notas brisas cercanas que te acarician, que te golpean, que te abrazan. Explosión. Brusquedades. Déjate de tonterías. Lo que de verdad quieres es que alguien te ofrezca una fórmula mágica. Pasa el tiempo, muy rápido, lo sabes, sabes que las arrugas te están cubriendo el rostro de besos. ¿Y? Pues que no lo he hecho todo, no, no he volado todavía por cielos desconocidos. ¿Y? Pues que eso quiere decir que no puedo morir. Pero la verdad es que la vida pasa, pasa tan deprisa que no te das tiempo. Anda, coge una copa de vino. Voy. Mira, es navidad, y estás con tantas tonterías que no sé qué decirte. Escribes sin ton ni son, sin saber lo que tienes que decir, ni si quiera sabes si quieres decir algo con sentido, estás en estado de absurdo, porque ahora mismo te sientes absurda, sin motivación, sin empujones creativos. ¿A sí? ¿Entonces qué haces delante del ordenador de tu papi? Pues nada, que hace mucho tiempo que no me sentaba creativamente hablando delante de una pantalla, y ahora mismo pienso que necesito que me regalen caricias explosivas supersónicas, que me hagan recuperar la fe en el mundo de fantasía que me envuelve y me reboza el alma. Las cosas son así, llega un momento en el que te asomas al exterior por un pequeño cristal, tan pequeño que apenas puedes ver parte de los árboles, y un trozo de chimenea, y una ventana con rejas. Y el grito de un llanto te acuna la tristeza del alma. Oh, vamos, no será para tanto. Es navidad, estás envuelta de esperanza, ¿o no lo estás? En cualquier caso tienes un proyecto de grandes ropajes, vestiditos de seda negro con plumas rosas, eres un hada que pasea sobre nubes de chocolate con nata, que hace llover tormentas dulces de leche con cacao. Bueno, que vale ya, que lo dejes, que no hay forma de escribir cosas con sentido. ¿Y quién necesita de sentido? Pues tú misma. No, no lo necesito. ¿No? ¿No?¿Eh? ¿Eh?

    Besos grandes, besos dulces para todos, besos envueltos en harina crujiente aceitosa y pastosa. Yo es que, bueno, pues tengo un problema con las gambas. Y me gustaría comerme un bocadillo de chorizo. Y quiero ponerme unas chanclas para pasear por encima de un charco y saltar, y mojarme, y reír. Hace tiempo que no me dan ataques de risa. Es una pena. Venga, qué más te falta por decir. Nada, por hoy nada más, que me voy a poner carmín rojo y a pintar un poco, me pondré una ropa que me haga sentir diferente a la cotidianidad e iré a rememorar viejos tiempos. Pues ale, que me voy, que ya está, que por hoy es suficiente, parece que te has arrancado un poco, venga, lo siguiente un monólogo para regalar al mundo, y a ti misma. Por cierto que feliz navidad, y felices fiestas para aquellos que lo sientan, al menos lo de estar de fiesta.



Isolina Cerdá Casado

miércoles, 8 de mayo de 2019

Los fantasmas de Aurora, el estreno de la nueva obra de TEPAHI



    Hoy 8 de mayo Tepahi ha estrenado "Los fantasmas de Aurora", sobradamente sé que no estaban todos los que son, algunos se engancharán mañana a la obra, otros nos tendrán en el corazón como nosotros los tenemos a ellos, pero lo cierto es que hoy ha empezado a andar esa criatura soñada, este maratón de tres días llenos de emoción y agotamiento. Hoy más de mil niños de Leganés han venido a vernos gratuitamente, mañana y pasado vendrán muchos más. Reconozco que en el principio no estuve yo, no estuve cuando surgieron las ideas de hacer algo nuevo, tampoco cuando tuvieron la locura de hacer miles y miles de dinosaurios, ni cuando embarcaron a los distintos coles para que trabajaran los miedos con los alumnos y que los niños y las niñas fueran partícipes desde el principio de lo que iba a ocurrir en el escenario. Tepahi no camina de la mano de nadie pero lo hace con la ayuda de muchos y eso es sobre lo que quiero escribir aquí, sobre los cuatro fantásticos y los que siguieron el camino trazado y fueron creando nuevos lugares maravillosos. Partiendo de la locura de casi cuarenta actores en escena, siguiendo el reto de crear mil cosas reciclando y creando de la nada, ensayando un viernes y un domingo tras otro. Y siendo un grupo tan variopinto, tan diverso que es inevitable que choquemos de vez en cuando para resurgir con más fuerza...Gracias Txazu, Vicen, Ana, Rosa. 

La cuestión, esos niños, los que nos vinieron a ver hoy, los que se iban a coger el autobús con una sonrisa inmensa, los que no sabían con qué quedarse, los que querían levantarse y se levantaban porque el impulso les llevaba a moverse...Esos niños son la razón de tanta locura...

Los agradecimientos, tan necesarios, tan importantes, el olor a silicona y gomaespuma recién pintada e instalada en las paredes de casa, el dibujo, el puzle para crear un huevo de dinosaurio, o dos, el coche pedido prestado para convertirlo en una nave espacial...Gracias Carmen, Flor, Mar, Rosa, Conce, Bárbara, Ana...
Miles de horas echadas en tardes y noches interminables para ver la luz al final del túnel...
Las tardes en el local de Blas, doblando dinosaurios, cortando hojas, pintando cráteres...Creando un vestuario único y unas criaturas maravillosas...Gracias Arantxa, Fabi, Ali, Popi, Ana, Jose, Sol, Belén, Javi, Moni, Inma, Azu, Juan, Cristi, Tommy, Coral, Estrella, Sara...
Hasta en los ensayos tuvimos a un bebito precioso que nos dio ánimos el día del estreno, el venir a ensayar a pesar del dolor en el alma y los que guiaron con su magia...Gracias Eva, Rosi, Carlos Mera...
Las llamadas de teléfono, las visitas y las negociaciones necesarias para que confiaran en el trabajo que se estaba creando, para que el Ayuntamiento de Leganés volviera a confiar en Tepahi y nos cediera el espacio con sus técnicos y las mil gestiones invisibles, la actitud positiva...Gracias Laura, Mario, Bárbara, Patri, Lorena, Sofi, Maritxu...
Cuatro locos se atrevieron a proponer auténticas locuras escénicas, siendo amateurs, aunque ya con varios años de experiencia en este tipo de locura, es cierto, pero no se achantaban frente a nada. Ellos empujaban, ya venían empujando años atrás, es verdad, pero este año ha sido brutal. Nos llevaron a la época de dinosaurios, al espacio y hasta un castillo monstruoso. Todo para mostrarnos que los miedos se pueden gestionar e incluso superar mágicamente...Hasta se atrevieron a ponerse de regidores y dirigir a los técnicos de una manera impecable...Gracias queridos, gracias Pepe por dejarte arrastrar y ser tan positivo y entregado en tu trabajo.

Retos a montones, no solo para los que ya habíamos danzado en un escenario sino para los que se incorporaron este año, para los que bailaban con su tripita y guiaban a los demás, los que nos impulsaban, los que se atrevían a dar vida a un gigante llamado Frank...Gracias Raquel, Esther, Sol, Juanma...Hasta hemos tenido una nueva voz que se ha atrevido a deleitarnos con su talento...
Los que gestionaban espacios y volvían a su infancia o se convertían en fantasmas, o bailaban como podían mientras vendían entradas...Gracias Bego Teo, Bego Xoxo, Mar, Gema...


Hoy lo he hecho, he disfrutado, y siento eterno agradecimiento porque he visto las caritas de los niños y niñas felices, y ha sido mágico, gracias por tus palabras regidora, gracias por haberlo conseguido. 















sábado, 20 de abril de 2019

La responsabilidad del actor. Sábado santo de función.

 Esta noche he tenido un sueño, soñé que llegaba a la sala en la que íbamos a representar las Criadas, en el sueño ese día era muy importante, en realidad para el actor siempre es un día importante, porque en todas y cada una de las representaciones se entrega al acto de transformación, en la que el intérprete toma las riendas y caminas bajo las acciones y las direcciones de un personaje con una vida muy distinta a la tuya, personaje al que das vida, historia a la que añades ese trozo de ti, esa pulsión, el impacto, el dibujo, las emociones, se parecen pero el resultado es diferente en cada función. Como digo, en cada representación hay una entrega que está intervenida por la energía que nos llega del público entregado, el público dispuesto a recibir y a aportar porque el silencio mantiene esa energía creada, ese espacio sagrado, como el armario de la señora también lo es para las criadas, para nosotros el escenario es como la "capilla de la virgen. Cuando lo abrimos...."y nos adentramos en él nos la jugamos, porque dejamos que el alma se libere, controladamente sí, pero abrimos el pecho y se lo dejamos al personaje, trascendemos, mostramos nuestra vulnerabilidad.
Pues bien, como decía, en el sueño llegaba a la sala y de pronto me daba cuenta de que en mi bolsa no tenía el vestuario. Apenas quedaba una hora para comenzar la función. Salía corriendo en busca de mi coche, normalmente voy en transporte público al Corral de Lope, en el centro de Madrid, pero en el sueño iba con mi coche. Mi coche no estaba, concluía que me lo habían robado, entonces buscaba a alguien que me acercara con su coche a casa, que estaba como a media hora, para coger mi blusa, mi falda, el mandil... bueno, los de ella, los de Clara. Pero de camino teníamos que atravesar una montaña, y fuimos sorprendidos por una tormenta de arena, como las del desierto, en plena sierra crevillentina, porque de repente mi casa volvía a estar en Crevillente, el coche se había estropeado y tuvimos que refugiarnos bajo una manta que encontramos en una loma de la sierra. Al fondo la cruz de la iglesia del pueblo sobresalía a la tormenta...No sé si en el sueño hubo finalmente función, tal vez sí. Yo solo sé que desperté con angustia, y pensé en preparar el vestuario antes de que saliera el sol. 
Hoy es sábado santo, y para los que consideramos el teatro como algo sagrado tiene la misma trascendencia espiritual, la cuestión es encontrar ese algo que acaricie tu espíritu y le de sentido, desde el más absoluto respeto hacia el acto creativo y las personas que vienen a formar parte de él.

Isolina Cerdá Casado


martes, 16 de abril de 2019

Allá por el 2015. El pensamiento adecuado para ti.

  Tomé dos cafés después de comer, normalmente solo tomo uno, y reconozco que lo único que buscaba con ello era un cambio en el impulso, tal vez en el semblante, en la actitud. Mi marido me había estado repitiendo una y otra vez que por qué no sonreía. Tal vez me conocía menos aún de lo que yo creía. No lo sé, era obvio que un simple café no me iba a sacar del pozo pero por cualquier razón yo confiaba en que ese gesto de sentarme con una taza entre mis manos me iba a reconfortar como en tantas ocasiones. Tras la primera taza de café apenas noté mejoría, me tumbé en la cama y cerré los ojos con la esperanza de que algo cambiara pero no fue así, decidí insistir en el mismo gesto. Nada, no cambiaba el ánimo, seguía hundida, pero no me podía permitir parar, eso es lo que nos pasa a los adulto que tenemos niños, o mayores, que esperan nuestra ayuda. Tal vez porque ignoramos que nosotros también somos importantes y tenemos derecho a ser receptores de nuestro propio cuidado. También les pasa a muchos niños a los que se les obliga a ser adultos y tampoco pueden detenerse. Ahora me encontraba sentada en este banco de plástico duro moviendo nerviosamente las piernas por el exceso de cafeína que había en mi cuerpo. Con esa sensación de ahogo mirando al vacío. Intentaba encontrar sentidos. Supongo que en parte el reciente cumpleaños, esos cuarenta y dos añazos tenían la culpa, no tanto el número sino el verdadero sentir físico de que nuestro cuerpo no es una máquina sin fecha de caducidad, y eso que yo no podía quejarme, a mí no me pasaba nada, nada de lo que yo fuera consciente, nada que no estuviera causado por mi hipocondría, aunque como mi amigo Roberto decía: "quién sabe si no habrá algo de lo que no tenemos noticia por el momento deambulando por nuestros adentros". Pues sí, es cierto, así ha sido en el caso de su mujer, querida Noelia, una mujer preciosa y muy trabajadora, que en toda su vida laboral no ha salido de la cocina de su restaurante, creadora de unos platos de postre deliciosos, y otros tantos platos principales, con ella al mando su cocina ha sido receptora de múltiples premios y prestigiosos premios. Siempre pendiente de todos, esa mujer cariñosa que siempre te recibe con una sonrisa y una mirada cariñosa. Ella siempre lo entiende todo, ¿cómo es posible que parezca entender también esa situación en la que se encontraba ahora? Justo cuando estaba a punto de terminar su período laboral, justo cuando se iba a jubilar la vida la obliga a verse buceando en los mares salvajes en los que han de nadar esas personas fuertes que son sorprendida por esa enfermedad cruel provocada por las células sin sueño. Todas las enfermedades son crueles. A todas las edades. En todos los momentos.


    Yo recuerdo que a mí esa proximidad con el cáncer, esa cercanía a la tragedia y los golpes de la vida me dejaron incrédula hasta la médula, alejada de dios y sus amparos. Pero ella, ella, ella no, ella habla con resignación, ella es fuerte, ella se llena de fuerza, ella nos anima a todos, que está bien, que tranquilos, que no le va a hundir, que sigue saliendo a caminar y entra en la cocina y sigue elaborando platos.
    Apenas quedaban unos minutos, estaba siendo un día gris, muy oscuro, muy difícil, con cuarenta y dos años y sin saber si tenía algo en mi cuerpo más serio, pronto me haría una mamografía, pronto volvería a tener noticias.

No tienes derecho a apenarte, ni a quejarte de los riesgos, de las cosas que vendrán, eso es vivir a medias pretendiendo vivirlo todo hasta lo que no ha pasado, y eso es vivir falsamente, luego es un dolor falso, eres falsa, esa sensación es mentira, mentirosa, eres una mentirosa.
    No. Sigue escribiendo el texto...sigue transcribiendo el descubrimiento...

    El café, el histriónico café con cafeína, la vida y sus achaques. De pronto pensé en mi padre, pensé en él, lo recordé con su tono tranquilizador, con su actitud ante la vida, con ese sueño suyo de encontrar pareja y que aunque él sabía que todos lo consideran como un sueño imposible o casi inalcanzable con ochenta y dos años y sin una vida social que te permita relacionarte, él nos dice muy convencido que sí, que es difícil pero "a mí ese pensamiento me ayuda a seguir adelante, es una ilusión que me impulsa, es algo que a mí me viene bien."

    Caminar despacio, tranquilo, sin prisas, no hay por qué estresarse, al final los nervios no ayudan a nada, solo son útiles si se canalizan bien.

    Sí, de eso se trata, de eso precisamente, de encontar el pensamiento adecuado. ¿Qué te ayuda? ¡Pues eso es! No lo dejes y sigue. Aquel que no es capaz de reconocer la luz de tus ojos, lo que te hace moverte, no tiene ni idea de ti, nada, eres una isla cuyo archipiélago desconoce.

Los colores que hay en ti. Un canto al amor propio, a la autoestima, al autocuidado, al impulso creativo...Tú lo eres todo, eres lo más importante.

Algunos de los pendientes mágicos creados por la guerrera del mar . Llevo días queriendo escribir algo, claramente me lo has inspirado tú, t...