viernes, 22 de enero de 2016
Un segundo de cambio.
La vida, la vida con cuarenta y tres años se ve de forma diferente, cada segundo de vida te cambia la percepción de todo. Eso significa que cuando estemos en un momento malísimo, de esos que casi nos obligan a quedarnos con los ojos cerrados y no respirar, de esos que nos empujan a volver a la cama y taparnos hasta las orejas, cerrando ojos y respirando como podemos el oxígeno que queda a cubierto de unas mantas... Significa, como digo, que ese momento también pasará. Dejarás de llorar, volverás a mirar por la ventana sin miedo, viendo la vida, percibiendo nubes, cielos, gotas de lluvia. No podemos tirar la toalla, ese segundo de vida llegará, porque si algo no se puede parar es el tiempo.
Hoy camino más ligera, ese segundo llegó, liberándome.
Hacía mucho que no escribía. Mal, muy mal. Prometo volver a frecuentar este lugar en el que se abre el alma.
Isolina Cerdá Casado
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