Hoy me ha pasado algo que os quiero contar. No se lo he dicho a nadie, y estoy en casa todavía con el miedo en el cuerpo. Seguro que si se lo cuento a mi marido no entendería el miedo, seguramente diría que es una reacción exagerada lo que se ha producido en mi, ha sido físico, el dolor que siento en el pecho de vez en cuando y que muy interiormente atribuyo a una grave enfermedad incurable, se ha acrecentado e intensificado sobremanera.
Íbamos Leia y yo paseando por la calle, por mi calle, no era una cualquiera. No había nadie, eran las once y pico de la mañana, Leia iba un poco apurada porque la sacaba más tarde de lo habitual a dar su paseo. De pronto veo que se acerca un señor, bueno un chico, vamos sobre unos treinta y cinco años o cuarenta, era gitano e iba vestido en tonos negros. Él venía en dirección contraria, de manera que nos acabaríamos cruzando, yo lo miré, y trataba de sostener a la perrita que tiraba con fuerza en dirección hacia la zona en la que la suelo llevar. La cuestión es que cuando el hombre estaba como a cinco metros de distancia, casi frente a frente, se le empezaron a encender los ojos, como de ira, y comenzó a gritar con un tono que daba terror dirigiéndose a mi perrita: "¡Me cago en tu raza!, ¡ME CAGO EN TU RAZA!". Luego me miró a mí, yo después de ver la cara de loco que se le puso, miré hacia adelante y aceleré el paso, rezando porque no tuviera un momento de esos que llaman "enajenación" y que exime de responsabilidades. Supongo que con mi sensibilidad esta reacción fue exagerada, sé que mi marido no le hubiera dado mayor importancia, no sé. Pero imagino que, como consecuencia de estas reacciones irracionales de diferentes personas que han tenido fatales desenlaces, me vino a la mente la posibilidad de ser objetivo de un ser enajenado, sentí pavor, y el pecho me ardía de puro miedo.
Leia es una perra pastor alemán que tiene mucho genio, y que además es muy ladradora, nada que ver con Paty. Temí que se diera cuenta de los improperios de este señor y empezara a ladrar, y que como consecuencia de ello el asunto fuera a peor. Sin embargo Leia le ignoró absolutamente, y no soltó ni un triste ladrido. Ni tuvo miedo ni el impulso de responder. Debería aprender de ella y de su reacción. No sé qué tipo de asociación tuvo este hombre, si es que tenía que ver con los alemanes o con los payos. La verdad es que a mí me aterrorizó su reacción como me aterrorizan los errores del pasado y muchas atrocidades del presente. En realidad el monstruo está en muchos lugares y lo que lo alimenta es el odio y la ignorancia.
Isolina Cerdá Casado

Vaya susto. A mi el corazón se me habría puesto a mil por hora. Un abrazo para que te reconforte un poco.
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