viernes, 22 de noviembre de 2019
20 de noviembre, recuerdos...
Hoy habrías cumplido setenta y tres años. Si el cáncer no te hubiera arrancado la vida hubieras podido vivir cosas especiales y bonitas, como conocer a tus nietas y a tu nieto, venir a Madrid a visitarme, seguir con tus interminables partidas chinchoneras con tus amigas, verme en el teatro interpretando un papel inquietante y maravilloso,... Pero sobretodo hubiéramos disfrutado de ti, de tu arrolladora forma de ser, de tu energía.
No todo ha sido bueno, qué te voy a decir a ti que no sepas, te fuiste sabiéndolo sobradamente: la vida es un camino lleno de baches, subidas y bajadas, golpes y caricias, calor y frío, dulzuras y amarguras... Es así, casi un campo de minas, que en el transcurso de un paseo tranquilo te puede arrancar el corazón de cuajo y esparcirlo por el cielo dejándote con la amargura pegada a tu piel para siempre.
Pero el ser humano se sobrepone, es valiente, luchador, capaz de superar los golpes cotidianos, tanto los que vienen de fuera como los de dentro porque en eso consiste la vida: volver a levantarse y regenerar la mirada, volver a percibir la luz de ese sol que sale todos los días y cuyo calor dejaste de sentir de golpe y sin preaviso, sin cazadora, sin camiseta, desnuda en el centro de un iceberg en riesgo de desplome por el cambio climático.
Isolina Cerdá
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