domingo, 16 de abril de 2017

Sentido íntimo del teatro, de Hubiera, de Mercedes.




    No voy a hablar de lo que representa el teatro para la sociedad, de su papel como dinamizador, revulsivo, reflejo, espejo, cocina social, no, eso ya está escrito. Quiero escribir sobre ese momento íntimo del actor, ese momento en el que algo cambia, cuando el germen de algo muy grande se deposita en tu corazón y te ves avocado a una especie de relación amorosa con el arte de la interpretación de la que nunca podrás desvincularte. Y es una relación que va evolucionando en el tiempo, en cada etapa, con cada trabajo.
Cada instante en el que caminas por las tablas de un escenario tu espíritu se modifica y siente mil cosas diferentes. Cada representación de teatro es un arte efímero. Porque no hay dos funciones iguales, nunca, aunque lo intentes, aunque tu intención sea repetir ese momento creativo de la misma manera, tú ya no eres la misma, ni el público lo es, ni si quiera tú estás igual que estabas, en cada caminar vas creciendo como una persona y en cada representación creces como actriz.

Hubiera es un reto maravilloso para una actriz como yo, una gran responsabilidad, la de dar vida a Mercedes.





Una Mercedes que nos habla de su vida con una sinceridad y sencillez que es fácil reconocerse en esos detalles que todos tenemos en nuestra propia existencia vital, y que quizá por básicos no se habla de ellos, de lo que sentimos ante ese primer amor, ese recuerdo de infancia que nos marcó...



Mercedes camina, Mercedes baila, Mercedes suspira...e Isolina es la actriz que se mete en su piel, la que le da vida, la que camina como si..., la que moviliza su energía para desaparecer y dejar que el personaje hable a través de ella.


    Mercedes, cuéntales, como tú lo harías. Aquí me tienes. Julián escribió tu historia, qué gran historia querida. Andrés lo vio, vio que Hubiera era grande y se embarcó para llevar y llegar a ese destino maravilloso de esta gran obra, y se vio capaz de darle vida, es muy valiente. Cuando el texto ya estaba instalado en mi memoria, entró poco a poco sin presión, Andrés me dirigió, me guió para ir llegando a ese punto de evolución dramática que él ya intuía que llegaría. Óscar y Jesús siguieron amando a la criatura. Dando abrazos a Mercedes, de puro amor hacia el teatro, por el teatro, para el teatro.

    Y así estamos ahora, dos días más, dos oportunidades para conocer su historia, para que siga creciendo, y encontrando los diferentes niveles de tu vida, encontrar hasta el detalle más sútil o aparentemente insignificante que sirva para añadir color a su vida, la de un personaje cualquiera en el que reconocernos. Y con trabajo llegaremos, llegaremos a conseguir una perfecta escultura teatral siempre efímera que del corazón llegó al papel a través de una dramaturgia maravillosa, y que se hizo teatro de carne y hueso, con mi carne, con mi hueso, con las directrices acertadas de un director alado, con el abrigo de unos productores amantes del teatro.

Escribo aquí porque quiero seguir creciendo, lo confieso, quiero seguir encontrando, quiero que Mercedes siga caminando y que el sonido de sus zapatos negros no se silencie. Allí, en ese espacio mágico, en la cueva del Teatro de las Aguas.

Sin duda, soy afortunada. Gracias Universo por esta oportunidad.

Isolina Cerdá Casado


https://www.atrapalo.com/entradas/hubiera_e4800967/




2 comentarios:

  1. Con una actriz como tú, yo y cualquier director querrá acompañarte en el camino de la creación.

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