martes, 12 de enero de 2021

Acerca de la emoción producida por la iniciativa SOS 4X4 RESCATE

 




Ayer por la tarde, cerca de las siete de la tarde algo pasó que me hizo gestar este texto. El sábado 9 de enero tuve las primeras noticias de la existencia de esta iniciativa para ayudar a las personas que necesitaran desplazarse a los hospitales, tanto pacientes como sanitarios. Una amiga escribió sobre lo orgullosa que se sentía de que su marido estuviera colaborando con ellos. El viernes por la tarde fui una de las afortunadas que pudo llegar a casa tras la jornada de trabajo ya que todavía funcionaba la línea 10 de metro que me permitió llegar a Leganés desde el Hospital La Paz sin demasiados problemas. El problema lo tuvieron compañeros dependiendo del lugar de origen y destino desde el mismo viernes por la noche. Muchos dejaron el coche y se fueron en metro, otros se tuvieron que quedar a doblar porque no había forma de salir del hospital con el transporte que necesitaban para llegar a sus casas. El problema gordo fue a partir del sábado tras la gran nevada y las bajísimas temperaturas, ya no había ni metro, línea 10 cortada en el tramo que enlazaba con las poblaciones del sur de Madrid. Bueno, y muchos problemas sin Cercanías, sin coches, las carreteras como estaban...un largo etcétera. 

La cuestión es que mi amiga habla de SOS 4X4, y yo me emociono; veo imágenes de personas anónimas con su vehículo que se suman a esta iniciativa, y yo me emociono; compañeras del hospital agradecen a través de las redes la maravillosa actuación de estos ángeles gracias a los cuales consiguen llegar el domingo y el lunes a sus puestos de trabajo, yo sigo emocionándome. Y ayer, ayer en la Urgencia del Hospital La Paz, a eso de las siete de la tarde llegan dos personas que acaban de traer a un matrimonio que tenía que venir al hospital se ofrecen para llevarse a gente que lo necesite en el viaje de vuelta, y yo me vuelvo a emocionar, trato de disimular las lágrimas emocionadas, bendita mascarilla que en este caso me permite disimular el llanto emocionado. Entonces vi a mi encargada, que les orientó para que dos pacientes de diálisis pudieran irse a casa con ellos, se acercó a una de mis compañeras y le dijo que se tenía que ausentar un momento, yo la observé por el rabillo del ojo, acercaba una mano a los ojos mientras desaparecía de la puerta de la urgencia, observé que algo le había pasado e intuí que también ella se había emocionado. Cosa que me confirmó después. Ahí fue cuando sentí este impulso y la necesidad de escribir sobre ello. 

Y es que estas personas con esa iniciativa absolutamente altruista nos han emocionado a todos, porque han sido la esperanza cuando las ambulancias no podían abarcar todo y muchas no podían circular, cuando los taxis tampoco lo podían hacer, cuando no había posibilidad para muchos de desplazarse, ellos han ayudado, han sido héroes, porque ponían en riesgo sus vehículos, su propia integridad física para ayudar, sin más, sin más rendimiento que un agradecimiento sincero. Hoy he sabido que han sufrido agresiones e incluso personas que han abusado de su generosidad. Siempre hay una excepción que confirma la regla, y la regla en este caso es el agradecimiento por haber estado cuando se les ha necesitado, sin más, por habernos dado esperanza de que no siempre se hacen las cosas por dinero, muchas veces el ser humano saca a pasear su lado más noble y hace que el resto de las personas reconozcamos esa cualidad y volvamos a creer en ella. Creo que es eso, esa sensación de volver a creer en las personas buenas, de sentir que hay esperanza después de todo. De ser consciente de que ese impulso lo tuvieron personas que eligieron salir de sus casas e ir a ayudar, no porque es tu trabajo sino porque es una responsabilidad que asumes solo porque puedes y sin ninguna duda eres una buena persona. 

Así que mil gracias por hacernos creer en que los héroes anónimos existen y que cuando parece que todo está a punto de reventar o irse al garete, llega alguien con buen corazón y te ofrece su mano para que sigas caminando, y entonces darte cuenta de que merece la pena el esfuerzo, venceremos porque como dijo mi amiga Laura: "Entre todos salimos mejor de los problemas". 

Isolina Cerdá Casado

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