No, para, para, no te atrevas a tocarme, ni a mi cuerpo, ni a mi alma y menos aún a ese trozo de mí que son mis hijos y mis hijas.
Yo no soy tuya, no soy de nadie mas que de mí misma.
No, para, para, no te atrevas a tocarme, ni a mi cuerpo, ni a mi alma y menos aún a ese trozo de mí que son mis hijos y mis hijas.
El poder de la palabra va a frenar tu odio alimentado por un patriarcado que aplasta a las mujeres.
¡MUJERES!
Mujeres que aman, mujeres que cuidan, mujeres que engendran, que paren, que luchan, que renacen, que superan, que trabajan, que defienden, que gritan...
Que gritan porque esa red silenciosa que ampara el maltrato está acabando con el mundo.
¡EL MUNDO!
Un mundo compuesto por mujeres y hombres.
¡HOMBRES!
Hombres buenos, hombres que lloran, hombres que cuidan, hombres que se esfuerzan, que luchan, que trabajan, que ríen, que lloran...
Pero algunos hombres, esos hombres amparados por la red oscura del patriarcado, ignorantes, malos, violentos, esos "algunos hombres" se atreven a maltratar a la mujer, simplemente por serlo, por considerar que el amor es lo mismo que la posesión, que la mujer es objeto. Y olvidan...
¡OLVIDAN!
Olvidan que fue una mujer la que les llevó nueve meses en su vientre. Fue una mujer la que les amamantó, cuidó y protegió hasta el momento de su muerte.
Así que...No, para, para, no te atrevas a tocarme, ni a mi cuerpo, ni a mi alma y menos aún a esa parte de mí que son mis hijos y mis hijas.
Porque tú, hombre maltratador, no tienes ningún poder sobre la mujer, no eres más que nadie, no tienes ninguna razón que justifique lo injustificable.
Porque tú, mujer, no estás sola, no, esos golpes nos llegan a todas y a todos, ese odio ataca a todo el mundo, ese grito ahoga a todas las mujeres porque cuando hacen daño a una mujer, a una de nosotras, nos hacen daño a todas... A mí, a mi hija, a mi madre, a mi amiga, a su hija, a la hija de mi hermano,... y a todas las personas buenas de este mundo.
Así que no, para, para, no te atrevas a tocarnos, ni a nuestro cuerpo, ni a nuestra alma, y menos aún a esa parte de nosotras que son nuestros hijos y nuestras hijas.
Treinta y siete mujeres han sido asesinadas en España en lo que llevamos de año por la violencia contra la mujer.
Treinta y siete. ¡Lágrimas!
Treinta y siete. ¡Gritos!
Treinta y siete. ¡Golpes!
Treinta y siete. ¡Heridas!
Treinta y siete. ¡Entierros!
Treinta y siete. ¡Huérfanos!
Treinta y siete. ¡Familias rotas por el dolor, la pena y la injusticia!
Treinta y siete mujeres asesinadas por la violencia machista.
¡Oh, luz! Luz del alba que tantas veces me has encontrado despierta. ¡Ayúdame! ¡Haz que todo el dolor se vaya! (1)
Que ninguna mujer vuelva a sufrir la violencia machista. Que acabemos con ella con este grito silencioso en el que todas (y todos) estamos unidas.
Isolina Cerdá
(1) Párrafo extraído del texto "Electra Equivocada" de Eva Pego.

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