domingo, 6 de diciembre de 2020

Deseos navideños desde el Hospital La Paz

 

Se llama Nuria y es un elfo, ah, también es celadora del Hospital La Paz. 


Noche de urgencias en el Hospital la Paz, segunda vez que soy testigo de una propuesta preciosa. Una compañera de trabajo, una celadora con el corazón de oro nos pide a los celadores que si podemos escribirle una carta de deseos, en voz baja nos confiesa que ella es un paje mágico, y tiene doble trabajo, no es por acaparar sino que es muy buena en su trabajo y tanto Papá Noel como los Reyes Magos se la rifan. La cuestión, esta compañera nos ha estado alentando para que todos escribamos esa carta de deseos, eso sí, pone una condición, no pueden ser deseos materiales. "Ya sabéis que con esto del virus puede acarrear problemas, es un virus muy travieso y se contagia fácilmente. Pero podéis pedir lo que sea, hasta la cosa más rara, somos tantos que no sería extraño que aparezcan deseos increíblemente raros. Sería representativo de nuestro sector." Hoy ha explicado sus razones. Este elfo tan especial cree ciegamente en la Navidad pero sobretodo cree en las personas y está convencida de que expresar esos deseos será una forma de hacerlos fuertes, mucho más fuertes que este horrible Covid que tanto dolor nos está causando.

Este elfo ha sufrido, tanto como lo viví yo, cómo estuvo la Urgencia en aquellas semanas de marzo y abril, bueno todo el hospital la Paz, fue terrible. Aún hoy me tiembla la voz y se me humedece la mirada cuando lo recuerdo. Pero desgraciadamente no es un recuerdo lejano, todavía este virus está muy presente en cada uno de nosotros y de todos los madrileños, y de toda España y de todo el mundo... Pero hay esperanza, hay un gran movimiento esperanzador...

Este elfo estuvo con un EPI puesto, corrió empujando camillas a la REA, cambió pañales a pacientes muy malitos, se llenó de fuerza cuando el Covid entró en sus carnes y lo echó como pudo y lo aisló de su familia y gritó y bailó hasta que pudo volver al hospital a seguir con su tarea.

Hoy nos pide que le escribamos una carta... Yo deseo despertar mañana y ver a la gente feliz y sonriente, deseo que el Covid 19 desaparezca, que no hubiera existido jamás, que siguiéramos viviendo con la tranquilidad que lo hacíamos antes; cuando veíamos a un amigo y le abrazábamos efusivamente, o nos encontrábamos con  nuestro sobrino y le dábamos dos besos, o cuando tomábamos tranquilamente un café en un bar sin recortar tiempo ni acompañantes. Deseo volver a dar abrazos, deseo poder moverme con libertad, deseo que todo vuelva a la normalidad y que los investigadores con su varita mágica hecha de trabajo, destreza y financiación lleguen a conseguir que este virus sea inocuo, que se esfume sin dejar rastro.

Este año la Navidad es un campo de combate hecho de abrazos contenidos, de distancias forzosas, de mil momentos de añoranza. Nuestras armas serán los besos no dados, las copas sin brindar, los pensamientos tristísimos por no poder reunirnos alrededor de una mesa todos los que otros años lo hicimos. Pero a cambio ganaremos la guerra, a cambio no contagiaremos a ese ser que tanto amamos. 

Este año todos somos soldados en una guerra que afecta a toda la humanidad. Y ganaremos porque no hay otra opción. 

El deseo más grande de todos es que podamos vencer al virus, y que salgamos más fuertes de esta pandemia, y que todos los que cayeron en el camino nos sostengan con su recuerdo de grandes hombres y mujeres valientes, luchadores inocentes, sabios llenos de luz. 

Cuando empecé a escribir la primera vez esta carta de deseos, este es el segundo intento, tuve que parar, por la tristeza, por la pena que me daba, porque este peso nos afecta a todos. Entonces leí un artículo que hablaba sobre esa tristeza generalizada, porque todos estamos acusando esa falta de abrazos, esa preocupación global, ese miedo continuo, y me di cuenta de que no estaba sola, en realidad todos estábamos en el mismo lado de la trinchera, todos íbamos a experimentar la misma sensación que ese soldado solitario lleno de barro en una noche lluviosa vigilando el frente, todos comunicados con nuestros teléfonos móviles, o con señales de humo, ninguno se iba a echar atrás, todos unidos en la misma guerra, todos juntos podremos acabar con el enemigo común. Así que ese será mi pensamiento cuando el día de nochebuena no pueda estar con la Familia y el mismo pensamiento tendré este fin de año, en el que no estaré con mi padre por primera vez en cuarenta y siete años de vida, ni con mis hermanos, ni mis cuñadas, ni mis sobrinas. Este año estamos en guerra para no perder ningún efectivo más. Estas navidades no abriremos las puertas al virus, defenderemos a la humanidad desde la trinchera. ¡Y ganaremos! 

Aquí explicando su maravillosa idea. 


Isolina Cerdá Casado 

 



11 comentarios:

  1. Te ha quedado precioso
    A ver si es verdad que terminamos con el virus y ganamos la partida a esta pandemia

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  2. Tus comentarios siempre reconfortan. No claudicaremos, lo doblegaremos y nos abrazaremos en libertad. Un fuerte abrazo.

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  3. Tus comentarios siempre reconfortan. No claudicaremos, lo doblegaremos y nos abrazaremos en libertad. Un fuerte abrazo.

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  4. Tus comentarios siempre reconfortan. No claudicaremos, lo doblegaremos y nos abrazaremos en libertad. Un fuerte abrazo.

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  5. Isolina me tienes llorando tu leyendo, qué bonito, y qué suerte de poder leer lo qué escribes, gracias por compartirlo con nosotros y nosotras, un besazo

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  6. Precioso.
    Bravo por el elfo y por todos vosotros!!!
    Ánimo y adelante!!

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  7. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  8. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  9. Esa urgencia está llena de Elfos, duendes y personas maravilosas. Preciosas palabras las tuyas, transmiten sentimientos y sensaciones a flor de piel, como siempre.

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  10. Qué bonito lp que has escrito...necesitamos muchos elfos así y yo se con certeza que existen por todas partes. Qué bonita propuesta!!!

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