miércoles, 16 de julio de 2025

Leia

 


Este texto está dedicado a Leia, una perrita que durante toda su vida tuvo una energía y una chispa mágica que nadie se explicaba, tal vez el nombre le concedió poderes sobrenaturales, hasta que cayó enferma, pero incluso con nueve años seguían pensando que era una cachorrita por lo movida que era. 

    Bueno, querida, me está costando escribir este texto, imagino que es demasiado pronto ya que apenas hace unas horas que nos despedimos de ti. Llegaste a nuestras vidas en 2015 por la generosidad de un amigo y en casa entraste de una forma mágica, traída por los reyes magos. Previamente Cristian te había ido a conocer, a ti y a todos tus hermanos y algo sintió contigo, tu energía lo atrapó, eras el cachorrito más movido de la camada. Cuando Paty nos dejó fue tanto el dolor que me dije que nunca más volvería a tener un perrito, se me olvidó en cuanto te conocí, supongo que tenías que llegar tú a nuestras vidas y regalarnos más de diez años de tu vitalidad y tu cariño, necesitábamos ese tiempo de convivencia contigo. Este último año ha sido muy duro, la enfermedad hizo acto de presencia en forma de ataques epilépticos y el tumor en la cabeza no pudo ser controlado por más tiempo, no eras tú cuando me mordiste ni cuando no respondías a nuestra llamada, la enfermedad y toda la medicación que te teníamos que dar para controlar esos ataques te llevaron a un estado en el que ya no eras tú, y eso que estabas haciendo un gran esfuerzo por continuar a nuestro lado. Ahora estás en nuestros corazones para siempre, porque siempre nos vamos a acordar de ti, porque tenemos tantas vivencias juntos, tantos momentos en los que llenaste de sentido nuestras vidas, le diste una dimensión mágica a nuestra existencia y seguramente volveremos a recordarte una y otra vez, tal vez buscando tu energía, tu fidelidad, tu protección, tu cariño incondicional, tratando de rescatar un trozo de tu luz.
No solo estamos tristes nosotros con tu partida, sabes que toda la familia y los amigos te querían, a pesar de tu hiperactividad y tu locura. Y es que Paty era muy buena y relajada, pero tú fuiste muy buena pero hiperactiva. Carácter noble pero ultrasónico, y eso molaba mucho, ya sabes que Lara jugaba contigo como si fueras su hermana perruna, pero en casa tu época rebelde se cargó varios palos de fregona, persianas, cortinas, jaulas, maletas, croissants,...Te vamos a echar de menos querida y te vamos a tener muy presente, tu luz siempre nos va a acompañar. Te queremos mucho, gracias por estos diez años que nos has regalado caminando a nuestro lado. 

Un día de acompañamiento al instituto.

Alerta ante la visión de otros perritos, desde que te mordieron aquellos perretes cuando eras un cachorro cada vez que nos cruzábamos con potenciales amigos de tu misma especie descargabas tu furia perruna.

En la parcela, punto más fresco y con buena visibilidad perruna.

 En la terraza, mirando a la pesada de la cámara.

 En un paseo, posando extrañamente, porque no solías dejarte fotografíar.

Atenta, no te fueran a quitar tu tesoro, una lata de cerveza que algún humano se dejó olvidada en el suelo de la calle.



En casa, pidiendo marcha.

Postura de descanso, que rara vez tenías, siempre estabas andando de un lado para otro.

Con un tesoro, un palo que iba para casa.

Descansando, el palo pesa mucho.

Vigilando el nivel del agua del estanque.

Tumbada a punto de levantarse.

Viendo qué había en los platos.

Con otra lata de cervecilla, los humanos son muy guarros, no utilizan las papeleras, ya las recojo yo.

Redecorando el salón, cortamos la cortina a una medida que no me impida ver el interior, que es que vaya ideas tienen mis dueños. Además que es muy fea, así que corte perfecto.

Parece que viene un perro, atenta.

Sobre la alfombra de la cocina, grandes alfombras las del tío Joaqui.

Protegiendo las pertenencias de mi dueña, de cuando escribió el texto "Mi amiga mexicana" y se metió dentro del árbol.

Descansando con Joaquín, que se vino a pasar unos días con nosotros y tocaba cuidar de él con cariño perruno.

Paseos ralentizados con gran intuición y cariño.

La noche navideña.


Lavado invernal.

¿Quién viene? ¿Es humano o perruno?

Atardeceres.

Qué pesada, otra vez sacándome fotos.

Y dale, vamos a seguir el paseo ya.

Ay madre, no se cansa.

¿Qué hará con el chisme ese esta mujer?

Estoy tan agotada que no me puedo ni levantar, aun a riesgo de que Iris me eche una cagada.

 Ay, sí, estoy fatal.

Bueno, pues esto es todo amigos, qué empeño de ponerme un bozal, de verdad qué pesados son.

Mariposas, cuerdas de colores y zapatitos llenos de vida... 25 de noviembre

Al rededor de ese día suenan gritos en el horizonte, hay gritos que vienen de atrás y gritos que están sucediendo ahora y gritos futuros que...